
La que se ha liado en Orihuela con el libro “El canto del cisne de un poeta”, obra de un tal Miguel Barcala Candel en homenaje a Miguel Hernández que incluye descalificaciones hacia políticos, entre otras lindezas.
La polémica viene dada, además de por esos insultos, por la negativa del equipo de gobierno de Orihuela (del PP) a reprobar o anular la presentación del libro en el auditorio municipal, un acto convocado mediante una invitación oficial de la edil de Cultura.
El PP se aferra a la libertad de expresión de su autor. El PSOE tacha el libro de fascista. El presunto poeta dice que “a Miguel Hernández le gustaría muchísimo”.
Vale, pero, por favor, ¿por qué nadie que haya leído los versos, contenido al margen, ha puesto el grito en el cielo de lo soberanamente malos que son? Señor Barcala, con todo el respeto del mundo, permítame decirle que los tiene usted bien puestos.
Porque hay que tener valor y ganas para autoeditarse semejantes truños (no lo busque en la RAE, que no está, pero seguro que lo entiende). Y aquí todo el mundo preocupado por si insulta a Zapatero o a Gallardón.
Señores, está insultando a la poesía, a la literatura, a la cultura. Y eso parece no preocuparle a nadie.
Como a la concejal oriolana de Cultura Pepa Ferrando. Si a mí alguien me dedica las rimas que el tal Barcala le ha escrito a ella, no le vuelvo a hablar:
“Una concejala muy bella de cultura / a la que su buen hacer siempre acompaña / su gran inteligencia y su figura”
Y, con esto lo digo todo, esos son de lo mejor. Lean los que van para Zapatero:
“Jamás hubo una nación / que extendiese su dominio / por los cinco continentes / salvo la España oprimida / por Zapatero el odioso, / que está destruyendo a España / con velocidad y con saña”
Toma ya. España, saña, qué caña. Pero no se vayan todavía, que aún hay más:
“Esperanza no te rindas y planta cara / a cualquiera que nos lleve a la derrota, / a Gallardón y al leonés que nos gobierna / de forma suicida y manirrota”
Guau, una rima consonante. Seguimos, turno ahora de la oda a Mónica Lorente:
“Con mano firme, guante de seda y sonrisa acogedora / (…) Sigue el camino que te has trazado con acierto / que te augura un futuro feliz y esplendoroso / al lado de Esperanza, la dama de hierro de Madrid”
Y, a continuación, mi favorito. Inconmensurable. ¿Cómo es posible que las asociaciones feministas, las mismas que montaron el cristo por el libro “Todas putas” de Hernán Migoya, no hayan saltado a morder la yugular “creativa” de semejante personaje? Lean, si es que el vómito no les interrumpe:
“La quiero noble, virtuosa y entendida / pero que en nada ella destaque. / Buena de salud y sin achaques, / pero que no sea superior a mí la pretendida. (…) Que vista correctamente y no liviana. / Limpia, decente y nunca casquivana.”
Chúpate esa, Vanesa, por hacer un ripio al nivel del artista. Estoy por comprarme el libro cuando en casa me falte el papel higiénico.
Ya sólo por decencia y por imagen, un ayuntamiento, del color que sea, no puede permitirse vincularse en lo más mínimo con un personaje y una obra de tal cariz. Sobre todo, teniendo en cuenta que, para más inri, mancilla la memoria del poeta Miguel Hernández al osar poner en su boca palabras como las siguientes:
“En nuestra guerra civil, por más que las izquierdas presumíamos de progresistas y atacábamos a las derechas acusándolas de conservadoras, la verdad es que sólo hubo radicales nacionalistas”.
Por lo que más quieran, que este libro no llegue a ningún colegio. Allá él, que piense y escriba lo que le venga en gana, pero que no ensucie memorias ni insulte inteligencias.
Lo peor es que, al final, todos estos mindundis logran lo que quieren: publicidad gratuita a costa de lo que sea. Bien, ahora ya sé quién es Miguel Barcala. Lo sumaré a mi lista de humoristas favoritos.
Feliz Nochebuena a todos