¡Feliz año crítico!

Feliz año a quien esté ahí, con gripe o sin ella. Con los del primer grupo comparto virus, a los del segundo les envidio (lo siento, en este caso decir sanamente es imposible). Gracias a todos por los comentarios que enviáis a este blog, sobre todo a los que son críticos. Y qué leches, más aún a los que lo elogian. La sinceridad siempre por encima de la falsa modestia, aunque en este caso pueda revestir algo de vanidad.

Pero la crítica es buena porque, si es constructiva, le hace a uno reflexionar. Es lo que aquí se intenta humildemente con algunas pinceladitas de sentido del humor. Sin embargo, alguno que otro se lamenta de que sea derrotista para con las cositas de Alicante. ¿Derrotista? Pues ni ha sido ni es mi intención y, como muestra de ello, voy a hacer un acto de contrición y enumeraré, para empezar el año con optimismo, cosas buenas de mi ciudad. Y, de paso, quizá así esta noche no me traigan carbón los Reyes. Ahí voy:

Su gente que, generalizando, es buena, abierta, comprensiva, dialogante, trabajadora y, en el más amplio sentido de la palabra, guapa, guapa, guapa (licencia patrocinada por S. C.). Su clima que, casi todos los días del año, es bueno. Muy bueno.

Sus fiestas, que son muchas y para todos los gustos (y disgustos). Su Castillo de Santa Bárbara, que es único. Su Explanada, todo un símbolo y lugar donde años ha di mi primer beso a una chica. Con lengua y con varios viejecitos como espectadores.

Su mar y sus playas, incluida la de la Albufereta, lugar de mis vacaciones de infancia, aunque, madre mía, quién la ha visto y quien la… (perdón, que había prometido ser positivo). Su luz, aunque haya farolas encendidas en pleno día (perdón otra vez). Su gastronomía, para chuparse los dedos, literalmente. Tabarca, encantadora.

Prometo continuar con el listado, pero los bichitos del estornudo están empañando mi mente y, en rachas de tres en tres, también mi pantalla. Mañana más, ácido acetilsalicílico mediante. Disfruten del roscón.

Published in:General |on Enero 5th, 2009 |No Comments »

These Romans are crazy!

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Se dice de los triunfos que son dulces y las derrotas, siempre amargas. No sé yo a qué sabe el polvo en el universo político, pero ya puede decirlo Francisco Camps, uno de los valores hasta ahora más «golosos» del PP, que lo ha mordido dos veces en menos de 48 horas. Todo un atracón para el líder del PP en la Comunitat antes de partir a Estados Unidos. PP, unidos…

Ha mordido el polvo, primero, al ver cómo el candidato al que avalaba para presidir el partido en la provincia, Manuel Pérez Fenoll, caía este domingo en el Teatro Circo de Orihuela ante el irreductible Ripoll. Qué cosas, president, ante «Astérix», en un teatro circo y escuchando cómo parte del público pedía que le echaran a los leones.

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Y encima, a hacer de tripas corazón y soltar el manido discurso de unidad. La cara es el espejo del alma. Gran foto la de Rafa Arjones la publicada en portada de INFORMACION el pasado lunes y que encabeza este texto. Esperamos que Camps ahora sea ecuánime y no cierre olímpicamente la marmita de las inversiones para la Galia de la Comunitat, que tanto se le resiste. Y Sonia Castedo, en mitad de una movida «guapa, guapa, guapa». Pero, o sea, si aquí no pasa nada, Ricardo Costa dixit.

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Camps ha mordido el polvo, en segundo lugar, al tener que rectificar y envainarse al día siguiente, tras meses de polémica y ante la amenaza de la huelga, la orden de Educación para la Ciudadanía en inglés.

¿Rectificar es de sabios? Por supuesto que sí, pero cuando la marcha atrás se produce al asumir y reconocer uno que estaba equivocado, no cuando ve que no le queda más remedio. Y en cuestiones tan delicadas como la educación, uno no puede «equivocarse» durante tantos meses. Este tipo de «rectificaciones», en otros países de más larga tradición democrática, se llaman dimisiones. To resign, en inglés.

Y aquí todavía no hemos visto a Alejandro Font de Mora, el «profesor Maurer» (el del inglés en mil palabras) de la Conselleria de Educación, ni por supuesto a Camps, pedir siquiera perdón por los trastornos ocasionados a la comunidad educativa en su absurdo pulso contra el Gobierno central.

Debe ser que pesa la escuela de Aznar, que si por él fuera todavía estaría buscando armas de destrucción masiva en Irak. «Yes, we can», le diría a su amigo Bush, que demostró ayer en escasos segundos, esquivando zapatazos árabes, más reflejos que en ocho años al frente de la nación más poderosa del mundo. Seremos malos, pero ¿a que hubiera molado que le diera? Yes, yes.

Volviendo a la «eipisí», ahora surgen algunas preguntas: ¿Va la Generalitat a devolver a los padres el dinero de los libros de EpC en inglés? ¿Y a los profesores y alumnos, quién les va a compensar, entre otras cosas, el tiempo perdido? Sí, quizás Marcel Proust, que lo anduvo buscando.

Como el PSPV, anclado en el sempiterno «día de la marmota», con Ángel Franco a lo Bill Murray, como protagonista (vean si no la página 14 de INFORMACION de hoy). Aunque me dé escalofríos, casi parafrasearé a Arias Navarro: «Alicantinos, Franco ha vuelto». Y, cuidado, que el Madrid perdió contra el Barça…

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Fotos: Rafa Arjones, Jose Navarro y David Costa

Published in:Alicante |on Diciembre 16th, 2008 |4 Comments »

Cuestión de tiempo

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¡Se armó el belén en el Ayuntamiento! Cójalo cada uno por donde quiera porque, por un lado, se ha inaugurado el belén municipal y, por otro, la alcaldesa de Alicante ha anunciado que la estación de autobuses, ese edificio pintado del color de un pitufo enfermo, no será derribada y, tachán, se convertirá en la nueva sede del Museo de Belenes. Las reacciones dispares –a lo segundo, claro– no se han hecho esperar. Tiempo.

Vaya por delante mi enhorabuena a la Asociación de Belenistas que preside Juan Giner, que verá así atendida –si se materializa el anuncio realizado por Sonia Castedo– una reivindicación que viene de lejos. Más de cinco años, por concretar. Tiempo.

Mucho más, en cambio, llevan los profesores, padres y alumnos del colegio público Benalúa esperando escapar de esa vergüenza tan nuestra que son los barracones. Nueve años, nueve, en jaulas prefabricadas y seis meses con las obras paradas, exactamente. Tiempo.

«Hemos sido todos, pero todos, inútiles para sacar adelante el nuevo colegio de Benalúa». Eso ha dicho textualmente Sonia Castedo después de que el PSOE culpara al PP de la paralización de un proyecto cuya construcción parece ser más complicada que la de las mismísimas pirámides de Giza. Tiempo.

Nada que añadir a tan clarificadoras e imagino que por muchos compartidas palabras de Castedo, salvo que, tras haber entonado el «nostra culpa», sólo le resta solucionar el problema para que, al menos, los hoy niños puedan ver en el futuro cómo sus hijos, quizá sus nietos, reciben su educación escolar en unas dignas condiciones. Tiempo.

A escasos metros de donde vive quien escribe estas líneas había un solar en el que, tiempo ha, se anunció que se construiría un colegio. El tiempo pasaba y pasaba, pasaba y pasaba, pasaba y pasaba… y del colegio nada se sabía. A aquel terreno yermo sólo estaban abonados los perros de los vecinos de la zona. O más bien al contrario, los canes lo abonaban. Tiempo.

Hasta que el calendario dejó vislumbrar en rojo un domingo electoral. Entonces, donde antes había caca de perro surgieron palas y excavadoras que trabajaban sin descanso, a todas horas. Sábados y domingos incluidos, doy fe. En cuestión de pocas semanas, frente a mi balcón se alzó un colegio modular, al más puro estilo de Fox River (véase la serie «Prison Break»). Tiempo.

«Eh, oiga usted, votante, que hemos cumplido y le hemos puesto un cole, acuérdese el domingo ¿eh?». Y sí, así nos quedamos muchos, como el herculano Sendoa este domingo, aguantando estoicamente escupitajos en la cara, en este caso de cinismo político. Tiempo.

Porque una cosa es montar barracones como solución «transitoria» a la espera de que se haga el de verdad, y otra muy distinta es construir un colegio nuevo apilando cajitas de PVC, como si fuera un Tetris. Que luego ves a los niños corretear por las «instalaciones» y te parece que son los protagonistas de un videojuego de arcade. Tiempo.

Y muchos nos preguntamos, si se montan tinglados como el de la Volvo Ocean Race o el de la Fórmula 1 en tan poco tiempo, ¿no se pueden hacer igual de rápido y de bien colegios? ¿Y hospitales? Porque si no hay dinero para eso, los grandes eventos sobran. Lo digo yo que no tengo hijos. Y también lo dice ahora, pero porque estamos en crisis y en defensa del turismo, la presidenta del PP en Benidorm, Gemma Amor: «Más promoción y menos eventos». Pues si la promoción consiste en hacer llegar a los turistas extranjeros que las playas de la ciudad se podrían cerrar por la noche, los «eventos» los montarán ellos, y bien grandes, pero en otros sitios. Tiempo.

Y lo que faltaba para rematar el día: George W. Bush, sí, el hombre noqueado por una galleta, el hombre que ha demostrado que cualquiera, insisto, cualquiera puede ser presidente de Estados Unidos, ha admitido que el mayor error de su mandato fue creer que había armas de destrucción masiva en Irak. ¿Has oído José Mari? Que no, que no había. Garzón no habrá escuchado aún la declaración del ranchero, si no ya me lo veo moviendo el papeleo para llevar a cierto trío ante algún tribunal internacional. Basta con tener una muy reciente memoria histórica. Sería de justicia. Al tiempo.

(Fotomontaje: Pepe Gil)

Published in:Alicante |on Diciembre 3rd, 2008 |4 Comments »

Sea hortera, pero suavícese

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El himno de Alicante, si lo traducimos: «Somos hijos del pueblo / que tiene las chicas / como las palmeras del borde del mar. / Son muy airosas, / muy rebonitas / y hacen cuando quieren / reír y llorar. Es la mejor tierra del mundo, / así lo dijo el poeta. / Y en el paseo del Malecón / no habrá quien pueda competir con ella. / Y desde el Macho del Castillo / miras y dices: / «¡Qué encanto!» / no es éste ya el pueblo viejo, / que es otro Alicante. / ¡Viva Alicante! / ¡Viva Alicante! / ¡Viva Alicante! / ¡Viva Alicante! (…)».

Algunas de las esculturas que “adornan” la ciudad, que te dejan de piedra. O a cuadros. O te rayan.

Las señoronas con abrigos de visón y otras pieles animales visitando para ser vistas –que nunca para comprar– el Rastrillo de Nuevo Futuro.

Algunas de las exposiciones que se ven en la ciudad.

El, perdónenme, algo demodé mural del Gran Sol.

Los disco-coches hipertuneados de «loralicantinor» que luego no tienen ni para gasolina.

Algunas –pocas– obras de la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos.

Algunas –bastantes– obras del Festival de Música Contemporánea de Alicante.

Todo, todito, todo el Festival de Cine de Alicante.

El vendedor de refrescos del Postiguet: «Tengo fanta naranja, limón, coca-cola y el coño-la-manola».

Colgar muñecos trepantes de Papá Noel en los balcones por Navidad.

Anunciar para Reyes una pista de hielo para patinar en la Plaza del Ayuntamiento y que al final fuera de PVC.

Ver a nuestros políticos –varios– disfrazados, bailando e insultándose como niños en la Plaza del Ayuntamiento durante la campaña electoral.

Crear una Concejalía de Estética Urbana teniendo la ciudad plagada de obras y barracones.

Los puestos de mercadillo de tres bragas a un euro, «oiga señora, que lo estamos regalando».

Así, un largo etcétera de ejemplos.

Y al nuevo casino del Puerto, algo que, por su propia naturaleza, puede y casi me atrevería a decir que tiene que ser hortera, se le pide que se suavice. ¿Se acuerdan de todo lo que hubo en la parte de atrás mientras duró lo de la Volvo? Pues eso, que los luminosos del casino ya suavizan el vacío.

Postdata: Una última hora. Desde el día 28 de este mes y hasta el 14 de diciembre en la zona de Levante del Puerto van a montar un circo. Bonitas metáforas nos regala la actualidad… ¿Se apuestan algo a que lo siguiente será una noria gigante? Vaya, que lo de la noria ya se ha propuesto. Le daré vueltas y, si eso, ya apuesto por otra cosa. Pero en el casino.

(Fotografía: Pilar Cortés)

Published in:Alicante |on Noviembre 25th, 2008 |10 Comments »

Alicante, a lo Isabel Preysler

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Césped y flores artificiales para embellecer Alicante. Con ustedes, el nuevo invento de nuestro Ayuntamiento. La justificación: que vivimos en una ciudad escasa de agua en la que cuesta mantener el verde natural. Que se lo digan al jardinero del Rico Pérez.

Y digo yo, ¿por qué no ponen cactus? (En la ciudad, no en el estadio, que para un año que el Hércules va bien no vaya a ser que pinche). Sí, cactus, son verdes, apenas necesitan agua, no son especialmente desagradables para la vista y, encima, te garantizas que ningún vándalo te los vaya a destrozar sin llevarse un punzante recuerdo.

Recordarán que hace un tiempo ya saltó a la palestra pública, gracias a INFORMACION, que junto al Postiguet habían instalado una palmera falsa que enmascaraba una antena. Tranquilidad, que no creo que las rosas o los geranios prefabricados que nos puedan traer sirvan de soporte a tal tipo de tecnologías.

Lo que sí me da bastante yuyu es que yo siempre he relacionado este tipo de ornamentación floral manufacturada con los cementerios. Y vale que con tantas obras en la ciudad, en Alicante por socavones no será.

Y llámenme cursi, pero me pone tristón imaginarme una escena de este tipo: una niña –vale la de Rajoy o cualquier otra– jugando en un florido parque alicantino (vale, es ficción), se acerca a un parterre, inclina su cabeza y acto seguido le pregunta a su abuela: «Yaya, ¿por qué ya no huelen las flores?». «Porque las han puesto de plástico», respondería la anciana. «¿Y por qué?», insistiría la pequeña. «Porque así no se mueren nunca», replica la mujer. «¿Y tú, yaya, puedes hacerte de plástico?». Silencio y fundido en negro.

Bien, dejemos el toque melodramático. ¿Qué me dicen de los insectos? ¿Alguien ha pensado en ellos? No vaya a ser que se «entretengan» con nosotros a falta de otros capullos –con perdón– en los que posarse.

Puestos a ser tan ahorradores con el agua –que es necesario, eso está claro–, que coloquen césped artificial en los campos de golf; que no baldeen las calles cuando está lloviendo (yo lo he visto, lo juro); que en la Ofrenda Floral a la Patrona los pétalos sean todos de nailon; y en la Cremà, nada de «ea, ea, ea, la manguera aquí no llega», todos a soplar a las hogueras como si de un cumpleaños multitudinario se tratase, hasta que se apaguen por inanición. Igual hasta alargan un día más las fiestas. Retiro esto, que la mitad de Alicante me puede poner… verde.

Oye, y si finalmente la iniciativa del verde que te quiero plástico tuviera éxito, ¿por qué no crear en Alicante un Museo del Louvre con láminas enmarcadas de la Gioconda, la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia o El escriba sentado? ¿O por qué no votamos a falsos políticos? Bueno, eso igual ya lo hemos hecho alguna que otra vez.

Está bien que, al menos, los promotores de la idea admitan que está todavía un poco verde y se vaya a realizar antes una prueba a eso de la hierba impostora con el fin de comprobar qué tal queda y cómo respira el pueblo soberano. Más sintético, seguro.

Eso sí, preocúpense, señores jardineros municipales (¿o debería decir enmoquetadores?), de fijar bien al suelo las láminas –o como quiera que se llamen–, que si los amigos de lo ajeno se llevan ya hasta el cable de cobre, qué no harán con tan llamativas alfombras.

Y otra cuestión: apuéstense lo que tardamos en ver publicada la foto de algún despistado operario de mantenimiento regando el plástico verde. Aquí somos así.

Ay, Alacant, la millor terreta del món. Pero no es capaz de crecer en ella el césped. ¿Qué caballo de Atila la habrá pisado? Llegará un día, tal como van las cosas, que no sabremos cuánto de Alicante es verdad y cuánto mentira. Por lo menos que dejen los fuegos, que esos sí son desde siempre artificiales y, aún así, huelen.

No quiero acabar sin reproducir el lema enarbolado -nótese la intención arbórea del epíteto– para el plan municipal de plastificación vegetal: «Alicante, guapa, guapa, guapa». Olé, olé y olé. Conclusión: Alicante, a lo Isabel Preysler: guapa, guapa, guapa, pero artificial.

(Fotomontaje: Pepe Gil)

Published in:Alicante |on Noviembre 20th, 2008 |12 Comments »