Archive for Abril, 2009

El cuerpo nunca miente

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A los que tratamos de ver las cosas que ocurren con sentido del humor, hay quienes nos lo ponen más que fácil, a huevo.

Da tantísimo juego la conversación telefónica destapada esta semana entre Camps y «El Bigotes» que estoy deseando ver el próximo número de «El Jueves». O sin ir más lejos, el «The Cabasset» de los domingos en INFORMACION.

No quiero entrar a fondo en este sainete a medio camino entre el «thriller» político y la novela rosa, pero no me resisto a hacer un par de consideraciones.

La primera es que, en mi opinión, los personajes de notoriedad pública, en especial los políticos, pasan a la historia en la memoria colectiva –los que lo hacen– recordados, más que por sus logros o por sus fracasos, por algunas de sus «perlas».

Transcurrirán muchos años y será recordado el «¿Por qué no te callas?» del Rey Juan Carlos a Hugo Chávez; el tan reiterado «España va bien» de Aznar; las «manzanas y las peras» de su mujer Ana Botella (menos mal que existen las comillas, que si no…); el «Yo estoy en política para forrarme» atribuido a Zaplana; el «Manda huevos» y el «¡Viva Honduras!» de Trillo; el reciente «… Para follar» de Zapatero; «los hilillos de fuel» o «la niña» de Rajoy; y, así, un largo etcétera.

Un largo etcétera al que se suma, por la puerta grande, eso sí, Camps con su «Te quiero un huevo» y/o «Amiguito del alma», entre otros grandes «hits». Hay que ver qué nivel, Maribel, que diría Ricardo.

Porque esa es otra. Espero que «El País» no nos sorprenda con alguna grabación de Costa… O sea, eso podría ser demasiado «palbodi».

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Puede estar pensando aquello de «cuando las barbas –en este caso, ejem, los bigotes– de tu vecino veas cortar, pon los tuyos a remojar».

Algún cachondo se preguntaba esta semana en los comentarios de las noticias sobre Camps y «El Bigotes» en informacion.es si la grabación la habría facilitado Zaplana, por eso de que tiene mano en Telefónica. Para que luego digan algunos que la política no es divertida.

La segunda consideración que quería hacer requiere que antes visualicen –ahora después entenderán que haya elegido ese verbo a cosa hecha– el vídeo en el que Camps anuncia que toda esta historia de su implicación en el caso «Gürtel» tendrá «un final feliz».

Antes de eso, les tengo que comentar que hace unas semanas empecé a ver una serie de televisión muy interesante. Se titula «Lie to me» («Miénteme» en traducción literal, aunque luego llegará a España y aquí la bautizarán, qué sé yo, como «Cara a cara con la verdad», «Mentiras al descubierto» o «El máquina de la verdad»).

Bueno, a lo que iba. La protagoniza Tim Roth, que encarna a un doctor considerado un detector de mentiras humano, con gran experiencia en la lectura del rostro, el cuerpo y la voz de los interrogados para descubrir la verdad en investigaciones criminales o privadas.

Después de ver un par de capítulos, uno no puede evitar la tentación de tratar de aplicar en su día a día las supuestas técnicas que maneja el personaje de la serie. Y eso hice yo, como pasatiempo, con el vídeo del que antes les hablaba y que ahora reproduzco.

Si me permiten un consejo, véanlo primero con sonido y luego sin él. Cuando sea con voz, más que en el contenido de lo que dice Camps, escuchen atentamente cómo lo dice. El tono, la modulación, esas cositas.

Cuando lo vean sin sonido, presten mucha atención a su cara (su rostro, vamos), sus gestos, sus movimientos. A mí me ha llamado la atención una media sonrisa nerviosa que aparece en varios momentos. También un saltito sobre sus propios talones (¿nerviosismo quizá?).

Sin embargo, lo más interesante es la última mirada y la última mueca del jefe del Consell, justo cuando acaba su alocución y se dispone a marcharse. Si hace falta, rebobinen y véanlo varias veces.

¿Qué, ya han hecho los deberes? Bien, pues ahora sólo queda que contesten a una pregunta: ¿Ustedes se lo creen? A mí me parece que él no.

Published in:Alicante |on Abril 25th, 2009 |4 Comments »

Quedarse en la Gloria bendita

Soy un gran aficionado a los monólogos. A lo largo de mi vida he visto algunos realmente desternillantes, pero hacía tiempo que no me reía tanto como con uno que descubrí hoy en informacion.es.

Tanto que he acabado llorando. Llorando, pero no sé si de risa o de pena. Porque no es un monólogo, amigos, sino la conferencia que una profesora, Gloria María Tomás y Garrido, titular de Bioética de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), ofreció el pasado lunes en el Paraninfo de la Universidad de Alicante, dentro del V Curso de Ciencia y Sociedad.

Aunque más abajo he puesto el vídeo, grabado por una estudiante y colgado en Youtube, os pediría que leyérais antes la transcripción que me he tomado la MOLESTIA (porque sí, ha sido realmente una molestia) de hacer. Y luego hablamos… Ahí va:

«Hay quienes tienen una experiencia sexual negativa. En concreto, el típico que nunca ha tenido, o la típica, una relación con el otro sexo… Y está en una fiesta, tal, tal… Y no sé qué… Y yo sí que puedo, y yo no puedo, y yo me ligo a uno… Pues tal… Bueno, pues se acuesta con uno o con una… ¡Y no puede! No le sale. ¡Y no puede! Y pueden pasar eso como normal. Porque lo que refiere a la sexualidad es otro clima.

Esa persona, y sobre todo si es chico, sale de ahí, muy dañao. Porque ¿a quién se lo va a decir? ¿A un amigo? ¿«No he podido»? ¿A una amiga? ¿A su padre? ¿A su madre? Y está tres, cuatro, cinco años pensando que es… Que le pasa algo con las mujeres porque no ha podido. Y ha sido simplemente por un mal uso.

A ver, hay gente que es homosexual desde el primer punto, que sería enfermedad, porque tiene mal la proporción, como decía, de los sexos, y eso es regulable porque no… Nunca tienes en cuenta… Nunca… Lo ven, pero está comprobado que genéticamente que no existe y, si no es genético, no está determinado y se puede arreglar.

Entonces, pues, como hay una causa de enfermedad, como digo, hay, puede haber una solución, aunque sea complicado. Pero muchos homosexuales es por esta experiencia.

Otros es lo que se llama ahora «los niños de la llave», niños que en plena adolescencia, pues llegan a casa y su madre trabaja y su padre trabaja, y están solos. Y entonces han tenido una experiencia, a lo mejor tonta, de un cargo en el colegio, de un pequeño fracaso, de que le han quitao la merienda, de que no le ha mirao el chico que le gustaba… Tonterías.

Y llegan a casa, y como compensación, pues empiezan a hacer tonterías de masturbaciones, de no sé cuánto, de no sé qué, y al final descubren como el placer con su propio sexo, se van y buscan también en las de al lao. Eso sería convertido simplemente con estar más acompañaos por sus padres. Pues ése es un tipo de algunas perversiones que existen.

Otras perversiones son el problema de la bisexualidad. Que la persona también tiene capacidad, claro está, para buscar y encontrar placeres con uno, o con una. Entonces, claro, ¿qué pasa aquí? Pasa, y este detalle que es importante, igual que antes os hablaba de hedonismo y dualismo, pues también es un problema muy grande, y es que que lo que impera y lo más importante en una persona es la libertad… ¡Y no!

Lo más importante en una persona es la dignidad. Entonces tenemos que sujetar nuestra libertad a nuestra dignidad. ¿De acuerdo? A mí me parece que es muy importante que estos temas podamos hablarlos.

Yo no estoy a la defensiva ni nada y, de todas las cosas que os he dicho, creo que es importante pensarlas un poco más. Hay temas tan serios, tan serios, como es este tema, como es este tema, que no se pueden solucionar en un momento. Yo no sé vosotros la experiencia que tenéis de trato con personas que tienen esta enfermedad.

Perdonad, ¿podéis escuchar un momentito? En el año 1970 la homosexualidad, por cuestiones políticas, dejó de llamarse enfermedad. Entonces si va, puesto que está aprobado como no enfermedad, yo voy a decir que no es enfermedad. O puedo decir que no es perversión. O puedo decir todo lo que queráis. Lo único que puedo señalaros es que no os deseo a ninguno el sufrimiento de este tipo de personas.

Y sé que en el ambiente, queridísima Paloma, y queridísimos todos, está este tema. Y yo estoy dispuesta a daros mi correo y a mandaros cosas y a que trabajéis el tema. No tengo ni medio interés en convenceros de nada, creo que mi exposición ha sido bastante clara, que la línea es decir para qué sirve el sexo y para qué está el sexo.

Entonces, las personas estamos para ser felices y no somos felices sólo practicando el sexo. Ni muchísimo menos. En ningún mo-men-to, en mi exposición, y lo quiero defender, he faltado el respeto a nadie y mucho menos a una persona que fuera homosexual. Yo también merezco un aplauso».

Pues esto es la transcripción textual del fragmento de la conferencia que aparece en el vídeo, que cuelgo a continuación, no sin antes advertir que no comparto el mensaje final escrito por la autora de la grabación. Tras su visionado, explicaré la razón.

No comparto el mensaje final, como decía, porque me atrevería a decir que la actitud de los alumnos es ejemplar. Escuchan lo que esa (y esto es de mi cosecha) indecente docente les está «explicando».

Obviamente, como denotan las risitas que se escuchan de fondo, no la están tomando en serio desde la primera palabra. Cuando acaban, aplauden a la moderadora al mostrar su disconformidad con lo expuesto. Y tienen el civismo –léase entre líneas capacidad sarcástica– de ovacionar a la conferenciante después de que ella lo pida.

Digo que es ejemplar porque yo, que debo de ser un energúmeno, a la primera salida de tiesto, de haber estado allí presente, la boicoteo y no sigue soltando semejantes paridas.

Y en este punto es donde, más allá de cuestionar la reacción de los alumnos, yo me planteo cómo es posible que una universidad como la de Alicante dé un altavoz y un Paraninfo lleno a semejante persona.

Porque está claro que la universidad murciana (¿o quizás marciana?) a la que pertenece esta mujer debe comulgar (nunca mejor dicho) con sus tesis. Entonces me doy cuenta de la grandeza de la democracia y de cómo la vive la Universidad de Alicante. Dejan que cualquiera, insisto, CUALQUIERA, exprese su opinión, la comparta o no como institución (o a nivel personal quien organiza las jornadas). Pues bien, como yo también he sido universitario y me considero un demócrata, voy a dar mi opinión.

Señora Gloria María Tomás y Garrido, es usted una enferma, pero «puede haber una solución, aunque sea complicado». Y puedo señalarle que yo sí deseo para usted todo el sufrimiento que las personas, homo o heterosexuales, padecemos por tener que aguantar que en pleno siglo XXI gente de su calaña llame enfermos a quienes se salen de sus estrechos e irrisorios esquemas mentales. Por último, un consejo: mastúrbese. No se preocupe si se queda ciega, mujer, no verá menos que ahora.

PD: Para ser profesora se expresa usted que da gusto. Gloria bendita.

Published in:Alicante |on Abril 4th, 2009 |29 Comments »