Esperpento

3 Marzo 2010 por César Hernández

Kyle Hill sabía perfectamente que su destino estaba lejos de Alicante. Era consciente desde hace mucho tiempo, pero debía esperar a que terminase febrero para cobrar el mes y marcharse guardando el mayor silencio posible y, por supuesto, cobrar por servicios realizados. Ni un euro más. También lo sabía Óscar Quintana, que, sin embargo, le concedió unos minutos ante el Madrid para materializar un esperpento que no pasó desapercibido para nadie. No encontró el técnico la manera de hilvanar las palabras tras el partido para buscar una explicación, cuanto menos racional, a lo sucedido. Simplemente, no la tenía. Quintana dejó que pisase el parquet un jugador convertido en momia tras el triple de Fuenlabrada y que sabía que su estancia en Alicante tenía fecha y hora de embarque. Tiró una «piedra» a canasta, perdió un balón y a casa rápido a terminar de hacer la maleta para subir al avión, al tiempo que Erdogan cogía un bolígrafo para firmar su nuevo contrato por dos meses y medio.  Mientras el club decía públicamente que se barajaban varias opciones para ese puesto, Miguel Cano ya tenía en su poder la rúbrica del jugador turco y la hora de su llegada a Alicante. Es difícil poder coordinar de peor forma un Lucentum obligado a ganar el domingo en San Sebastián para tratar de maquillar el profundo ridículo realizado ante el Madrid. No sólo en la cancha, también en el resto de campos, la entidad debe luchar muy duro por evitar el descenso.

Metralleta Meridiano

4 Enero 2010 por César Hernández

Si el Meridiano actuara fuera de casa como lo hace en el Centro de Tecnificación, ahora mismo no sería ni mucho menos una falacia hablar de los preparativos para la Copa del Rey. El equipo alicantino rozó ayer la perfección y acribilló a base de triples a un Estudiantes desquiciado que sólo fue capaz de anotar 29 puntos en toda la segunda parte. El conjunto de Quintana endosó a su rival 13 triples de 26 intentos amén de mantener una impoluta defensa a lo largo de todo el partido. Urtasun y Avdalovic fueron letales al tiempo que la casta de Stojic y el acierto de Andriuskevicius dejaron a un rival de la talla de Estudiantes lejos de la cita copera de Bilbao, un lugar que pudo haber estado perfectamente en el ángulo de visión lucentino. De cualquier forma, con la soberana victoria de ayer -la sexta de la temporada-, el Meridiano dio un paso importante hacia la permanencia en vísperas de la visita al Palau Blaugrana, el encuentro que cierra la primera vuelta de la competición.
Tras dos primeros cuartos marcados por la igualdad -destacaron los 8 rebotes de Austin y la gran dirección de Avdalovic-, el encuentro quedó roto tras el descanso. Urtasun fue el gran revulsivo con siete puntos consecutivos que dejaron la ventaja en 12 puntos (49-37). Tras un triple de Oliver, el Meridiano respondió con las mismas armas. Llegaron los triples de Avdalovic y Stojic más una canasta de Andriuskevicius para establecer un 57-42 al término del tercer cuarto. El equipo lucentino acababa de firmar un parcial de 26-11 en un auténtico recital de defensa, ataque, velocidad y ambición.
Katelynas y Hill se sumaron al festival en el último cuarto. La ventaja del Meridiano alcanza su cúspide con cuatro triples consecutivos (Hill, Jorge García, Urtasun y de nuevo Hill) que elevan la ventaja a 25 puntos (77-52). Fueron momentos mágicos en un Centro de Tecnificación que vibraba con un equipo en estado de gracia. Todo lo que salía de las manos de los jugadores del Meridiano pasaba por el aro. El Estudiantes no podía decir lo mismo y buscaba como único consuelo el maquillaje del resultado. 51 puntos anotaron los lucentinos en la segunda parte mientras que mantuvieron su defensa al mismo nivel a lo largo de los 40 minutos. El trabajo de equipo fue la clave del éxito para firmar el sexto triunfo -todos en Alicante- y dejar más cerca la permanencia. Ahora espera la visita al coliseo del Barcelona.

Cuatro de diez

30 Noviembre 2009 por César Hernández

El Centro de Tecnificación volvió a vivir un festival. El Meridiano maniató al Gran Canaria tras aplicar una defensa de ensueño sobre un rival al que dejó sin respiración en varias fases del encuentro. El tercer cuarto fue para enmarcar. No necesitó el equipo alicantino una gran capacidad de anotación al dejar a los canarios en unos irrisorios 5 puntos en diez minutos, una cifra que resume la entrega del Meridiano en defensa. La exhibición continuó sin pausa. El conjunto de Pedro Martínez se quedó anclado en 38 puntos durante casi 6 minutos. Poderío alicantino ante un rival que sólo encontraba respuesta a través de Carroll aunque insuficiente.
El conjunto de Óscar Quintana pudo permitirse el lujo de perder hasta 19 balones en ataque. Con una defensa como de la de ayer, incluso pasan hasta desapercibidas las cifras de Kyle Hill: 2 puntos en 16 minutos para firmar un -4 de valoración, aunque bien es cierto que defendió bien a Carroll en el tercer cuarto. “Ha estado fantástico”, dijo Quintana.
Fue la cuarta victoria de la temporada del Meridiano que sólo ha perdido un partido en Alicante (ante el Caja Laboral) y por fin vence al Gran Canaria en el Centro de Tecnificación (había perdido en seis ocasiones). Brillante papel de Urtasun y, una vez más, colosal Andriuskevicius, para dar un paso más hacia la permanencia y colocarse décimo en la clasificación con un balance que invita al optimismo después de diez jornadas.
Urtasun lideró las primeras ventajas del Meridiano, que llegaron merced a una agresiva defensa desde el primer minuto. La consigna era clara y la ejecución, perfecta. Así, el 22-13 del primer cuarto marca el camino. El equipo lucentino consigue una importantes renta (31-19) que supo administrar pese a cinco fatídicos minutos en los que el equipo se fue del partido: parcial de 0-8, antideportiva a Cazorla y técnica a Quintana por protestar. La tempestad acabó con daños menores sobre el cuerpo del Meridiano. Pese al parcial de 2-11, la ventaja seguía siendo alicantina al descanso (38-33).

Tercer cuarto
Tras el paso por los vestuarios, la perfección defensiva se instaló en el equipo de Óscar Quintana, que únicamente concedió cinco puntos al Gran Canaria durante todo el cuarto y cinco minutos más del posterior. El papel de Andriuskevicius fue clave en ataque con ocho puntos consecutivos ante la desesperación de los canarios, que chocaban contra un muro una y otra vez. Un mate de Stojic, que no acaba de estar a su nivel, creó una espectacular atmósfera en el Centro de Tecnificación. El partido llegó sentenciado al definitivo cuarto (52-38) tras un triple de Jorge García, que también se unió a la fiesta.
La ventaja lucentina siguió incrementándose hasta llegar a un contundente 65-38 tras un parcial de 13-0. Restaban cuatro minutos para el final y el Gran Canaria no había conseguido anotar todavía. Tuvieron que ser dos tiros libres de Carroll los que hicieron que el marcador rival variase por fin.
La fiesta lucentina llegaba a su fin y Quintana decide premiar a David Guardia, que milita en el filial, con unos minutos. Así, el Meridiano firmó su cuarto triunfo de la temporada de forma contundente convirtiendo el Centro de Tecnificación en un fortín. Ya espera el Unicaja en Málaga.

Tres de nueve

23 Noviembre 2009 por César Hernández

Quintana sabía a la perfección que para dar la sorpresa en el pabellón de la Fuente de San Luis era necesario competir durante los cuatro cuartos. El Meridiano fue capaz de plantar cara en tres de ellos. En el último y decisivo, el conjunto lucentino echó por la borda todo el trabajo de 30 minutos y firmó su segunda derrota consecutiva que le deja de nuevo mirando las posiciones más incómodas de la tabla.
El Power Electronics Valencia, que estrenaba nueva denominación, no hizo nada del otro mundo para llevarse el derbi de la Comunidad ante un Meridiano que dio sensación de entregar el partido y no creer nunca en sus posibilidades.
No ofreció resistencia en un lamentable último cuarto y permitió el lucimiento de los jugadores de Spahija, principalmente de Marinovic, que anotó 15 puntos en los 15 minutos que jugó. Una actuación bien distinta a la de Kyle Hill, que en 9 minutos en pista falló tres tiros de dos, dos triples, no capturó ningún rebote y acabó con -4 de valoración. Resulta difícil encontrar en la ACB un jugador que ofrezca peor rendimiento.
Austin jugó un buen partido, pero desapareció en los momentos decisivos, aquellos en los que el Meridiano necesitaba una referencia ofensiva, poderío en el rebote e intimidación defensiva. Los lucentinos realizaron dos buenos primeros cuartos, uno regular en el que la faceta reboteadora no existió y uno malo en el que ni siquiera Quintana tuvo la tensión de la que suele hacer gala en los partidos.

Austin, vital al principio
La presencia de Austin fue determinante en los primeros 20 minutos para competir ante el Power Valencia. El pívot americano fue la gran referencia tanto en anotación como en el rebote. En defensa no pudo contener a un gran Perovic mientras tanto Avdalovic como Llompart estaban a años luz de la calidad de De Colo. Los bases lucentinos no dieron la talla en ningún momento. Así, el Meridiano mantuvo el tipo en el primer cuarto gracias exclusivamente a Austin. De Hill no se puede decir lo mismo. Restó una vez más y tras una ridícula jugada fue enviado al banquillo, el lugar del que nunca debió salir.
El conjunto valenciano consigue una peligrosa renta en el segundo cuarto (33-22) con Austin fuera de la pista. El equipo lucentino iba a menos hasta que Quintana da entrada al pívot americano. A partir de ese momento, el Meridiano compite y llega al descanso con vida pese al despertar de Rafa Martínez (39-33).

Se acabó el rebote
El argumento cambió tras el paso por los vestuarios. Ahora era Urtasun el anotador (10 puntos en el tercer cuarto). Guerra abierta con Marinovic desde el perímetro a la que asiste también Perovic en la pintura. La falta de rebote lucentino en ese período fue un lastre (10 capturas del Power por 3 del Meridiano) y aunque el equipo trataba de seguir en el partido, el equipo valenciano no permitió la mínima sorpresa.
Dos triples de Marinovic más dos penetraciones dejó el derbi visto para sentencia. Los de Quintana tenían tan asumida la derrota que ni siquiera dio la sensación de ser dolorosa. Sin brillar, el Power Electronics se llevó su séptima victoria de la temporada. El Meridiano sigue anclado en tres.

Tres de ocho

19 Noviembre 2009 por César Hernández

Resulta difícil de entender cómo el Meridiano es capaz de mostrar dos caras tan distintas en tan poco espacio de tiempo. Si ante el Murcia el equipo alicantino rozó la perfección, el Bizkaia Arena de Bilbao presenció la peor versión lucentina tres días después. Debió guardarse el conjunto de Quintana para este encuentro algunos de los puntos que le sobraron el pasado domingo ante el Murcia.
El Meridiano continúa sin ganar a domicilio y, aunque la actitud de los jugadores no se pareció a la de Granada, resulta preocupante la manera de bajar los brazos a las primeras de cambio ante un rival que se fue creciendo por momentos. Ni defendió ni supo atacar el equipo de Óscar Quintana. Cuando los alicantinos quisieron reaccionar, ya era demasiado tarde al llegar la ventaja a los 21 puntos en el tercer cuarto (56-35).
En plena remontada del Meridiano tras un parcial de 2-11 y situarse a 12 puntos, Óscar Quintana perdió los nervios y los árbitros le señalaron una segunda técnica, por lo que fue descalificado dejando a su ayudante, Diego Tobalina, al frente del equipo en el último cuarto. La única misión, pues, fue maquillar el resultado todo lo posible, pero el partido ya se convirtió en una exhibición del Bilbao.

El primer cuarto, un lastre
Tardó más de tres minutos el Meridiano en anotar su primera canasta. Era sólo un presagio de lo que vendría después ante un Bilbao mucho más motivado que encontró todas las facilidades del mundo para irse al descanso con el partido casi sentenciado (47-31). Quintana no dio entrada a Andriuskevicius hasta bien entrado el primer cuarto. Esta tardanza en reaccionar ante la sangría de puntos de Markota (12 en los primeros diez minutos) hizo que su equipo dejara jugar al conjunto vasco a su antojo. Ni Austin ni Hill hacían nada por evitar el baile del Bilbao mientras Llompart dejaba toda la responsabilidad a Avdalovic, el único con una actuación, cuanto menos, discreta. Así, con un claro 24-12 finalizó un primer cuarto para olvidar.
No fueron mejores los siguientes minutos en los que el Bilbao adquirió una renta de 20 puntos (42-22). La diferencia en el rebote (19 a 13) fue un lastre para el Meridiano que fue incapaz de contener a Mumbrú. Sólo Avdalovic evitó que el equipo alicantino hiciera el ridículo en el monumental Bizkaia Arena.
No parecía el día del Meridiano empeñado en dar vida a un rival que afrontaba el encuentro con ansiedad después de haber conseguido una única victoria desde que empezó la temporada.
La absoluta inoperancia defensiva (sólo ocho faltas cometidas en los primeros 20 minutos da una idea de la intensidad alicantina) y la falta de ideas en ataque hizo que al descanso el choque pareciera prácticamente sentenciado (47-31) con una pobre imagen lucentina.
No varió el escenario en los siguientes minutos. Salvo la tímida reacción (2-11) en el último tramo del tercer cuarto con expulsión incluida de Quintana, el Meridiano mereció la derrota con toda justicia. Austin, ahora sí, era la única referencia ofensiva, pero sus puntos no sirvieron absolutamente para nada.
Llegó la quinta derrota del equipo alicantino que deja en el olvido el partido ante el Murcia en vísperas de disputar el derbi ante el Valencia.

Tres de siete

16 Noviembre 2009 por César Hernández

El Meridiano eligió ayer el mejor día y el mejor escenario para realizar el partido perfecto. El equipo alicantino batió su récord de anotación y el de diferencia de puntos (44) en un Centro de Tecnificación prácticamente lleno y ante un rival directo por la permanencia como es el Murcia. Se juntó la ambición con el acierto para obtener como resultado una victoria aplastante que ridiculizó a un equipo con cierto aroma a LEB.
Otra gran noticia que dejó el encuentro fue la resurrección de los americanos. Hill y Austin, por fin, sumaron. Aunque en defensa no brillaron especialmente, el equipo notó su despertar en ataque e incluso el pívot fue ovacionado tras dos espectaculares mates. La afición se quedó con las ganas de verle más minutos en acción aunque Quintana optó por dosificarlo de cara al choque el miércoles en Bilbao.
Salvo los primeros minutos en los que hubo intercambio de canastas, el dominio del Meridiano fue insultante. Katelynas y Hill marcaron el camino en el primer cuarto y, tras un parcial de 11-0, el argumento del encuentro fue un completo monólogo de los alicantinos con ocho jugadores por encima de los 10 puntos. Hasta 14 triples anotaron los lucentinos en un recital sin precedentes en la historia del Meridiano en la máxima categoría.
El partido del equipo alicantino fue para enmarcar ante un Murcia apático, sin ganas de jugar y con una actitud indolente que deja a Moncho Fernández en la cuerda floja tras firmar una única victoria y ejercer de merecido colista.
El primer parcial (29-15) refleja la contundencia de los de Quintana en los primeros 10 minutos. de partido.
Andriuskevicius entra en escena con un espectacular mate. Sólo Vujanic era capaz de mantener la dignidad en el Murcia mientras el Meridiano conseguía canastas de todos los colores. Muy bien Stojic y colosal Urtasun con acertadas penetraciones al tiempo que Andriuskevicius repetía otro mate ante el delirio de las gradas. Por fin, un partido plácido y para disfrutar con acciones hata el momento nunca vistas en el Centro de Tecnificación. Hacía tiempo que los jugadores lucentinos no se iban al descanso con el encuentro visto para sentencia (53-33). Lo mejor, nadie se relajó en el tercer cuarto. Al contrario, el equipo quiso más. Mucho más. Como reza el parcial de 37-18, el Meridiano se mostraba ambicioso. La defensa murciana fue el mejor cómplice de los alicantinos en su afán por ampliar la ventaja todo lo posible. Fueron momentos mágicos con triples de Hill, otro mate de Austin, canastas de Jorge García… todo ello acompañado por cánticos de la afición del Murcia, indignados por lo que estaban presenciando en la pista y que incluso les llevó a ovacionar al Meridiano.
Quintana decide sentar a Austin en su momento de mayor esplendor pensando ya en el próximo partido. La grada le dedica un sonoro aplauso. Parecía que nunca iba a llegar ese día, pero llegó.
El definitivo cuarto sólo sirvió para que la diferencia sobrepasara los 40 puntos y el equipo gane en confianza de cara a las dos próximas salidas consecutivas, Bilbao y Valencia.

dos de seis

9 Noviembre 2009 por César Hernández

Ni los mejores sueños hubieran situado al Meridiano por encima del Madrid (61-62) a falta de cinco minutos para el final del partido. La épica estuvo a punto de gestarse en Vistalegre con una excelente versión del equipo alicantino que dejó mudo por momentos al ruidoso pabellón madrileño. Un parcial de 12-2 rompió todas las esperanzas de hacer historia y la sensación de haber perdido una oportunidad de ganar por primera vez en Madrid.
Sólo se le pedía al Meridiano ser capaz de competir. Y lo hizo con sobresaliente de nota. Llegó a un apretado final después de brillar con mayúsculas durante los dos primeros cuartos (26-37, antes del descanso) y mantuvo el tipo en la segunda parte pese a encontrarse con un enrabietado Madrid. Katelynas fue la gran sensación (21 puntos, 8 rebotes) y Andriuskevicius volvió a hacer que nadie echara en falta a Austin. Un dato que sin duda marcó el desenlace: El Madrid lanzó 41 tiros libres (anotó 31) por los 15 del Meridiano. Los árbitros respetaron más, como siempre, al más grande. Pese a ello, los de Quintana se fueron de Vistalegre con la cabeza bien alta aunque algo cabizbajos por haber tenido la proeza tan cerca.
Ante la incredulidad de los presentes, el Meridiano llegó al descanso con nueve puntos de ventaja sobre el Madrid. El conjunto alicantino rozó la perfección en defensa ante un rival que quedó ensombrecido por el ímpetu de los jugadores lucentinos. Colosal Andriuskevicius bajo el aro, la zona lucentina no concedió el mínimo privilegio a los madridistas y el Meridiano mandó tanto en la pista como en el marcador a lo largo de unos magistrales primeros 20 minutos de juego. Sin presión, el conjunto de Quintaba dejó al Madrid con unos irrisorios porcentajes de tiro (4 de 12 en tiros de dos y 3 de 11 en triples). Mientras, los alicantinos fueron muy superiores en el rebote (13 por 19) y más ordenados en ataque.
El primer cuarto cumplió con las exigencias de Quintana. Siempre en el partido, defensa asfixiante y paciencia en ataque. Con Andriuskevicius de estrella en la pintura, el Meridiano puso un candado en la zona en el momento justo, cuando el Madrid no estaba fino en los lanzamientos (Prigioni, irreconocible). Con 15-16, el encuentro entra en su segundo acto por el camino correcto. El argumento fue el mismo. El Meridiano deja al Madrid en unos píricos 13 puntos con una exhibición defensiva y un ataque demoledor. La ventaja fue aumentando hasta llegar a los 11 puntos. Muy bien Avdalovic (6 asistencias) y excelente Andriuskevicius.

Punto de inflexión
Un parcial de 12-0 en apenas dos minutos tras el descanso derrumbó gran parte de las esperanzas lucentinas. Hansen y Garbajosa ponen la lógica en el marcador y el Madrid coge el mando con un gran Velickovic. Pese a la sangría de puntos madridista, el Meridiano no perdía la cara al partido y con un parcial de 0-7 en los últimos instantes deja todo por resolver en el último acto.
Igualdad absoluta durante los primeros cinco minutos (Katelynas en el banquillo pese a ser el mejor [”estaba cansado”, Quintana dixit]) hasta que los tiros libres desequilibraron la balanza hacia los blancos. Nunca el Meridiano ha estado tan cerca de la proeza en Vistalegre.

Dos de cinco

2 Noviembre 2009 por César Hernández

El partido no pasará a la historia por su calidad pero sí por dar al Meridiano un respiro después de tres derrotas consecutivas. La lesión de Austin a los 34 segundos de partido no varió en absoluto el guión. Es más, la temprana presencia de Andriuskevicius en la pista dotó al equipo de enorme solidez en la pintura ante un Manresa totalmente negado de cara al aro (2 de 24 en triples) que sobrevivió en algunos tramos gracias a los tiros libres. El Meridiano dio un importante paso sin la ayuda de sus americanos. Austin sólo jugó medio minuto mientras que Hill anotó la irrisoria cifra de 3 puntos en 22 minutos. La aportación del escolta se limitó a dar asistencias (4) y recuperar balones (3).
Después de los últimos resultados, el Meridiano necesitaba oxígeno por la vía de la urgencia. Lo encontró a costa de un Suzuki Manresa que acabó totalmente desquiciado desde el perímetro. La lesión de Austin nada más comenzar el partido pudo haber variado el argumento del partido, pero nadie le echó en falta sobre el parquet. Andriuskevicius le sustituyó y se ganó a la afición con su carácter y sus tres mates. Así arrancó el encuentro en el Centro de Tecnificación. El lituano mandaba en la pintura y Avdalovic pasaba por encima de San Miguel. El serbio recuperó sus constantes vitales aunque fue de más a menos en el choque y Llompart cogió su testigo de forma sobresaliente. El Meridiano actuaba con solvencia aunque sin grandes alardes. Tampoco era necesario ante un rival que tan sólo fue capaz de sumar dos puntos de valoración en los primeros diez minutos.
Un parcial de 8-0 para el equipo alicantino con Urtasun como protagonista desnivela la balanza (29-15). Los lucentinos cogen carrerilla y el Manresa sólo anotaba desde el tiro libre (14 convertidos de 18 lanzados en este cuarto) hasta el punto de estar siete minutos sin anotar ni una sola canasta. El Meridiano era el claro dominador y llegó al descanso con diez puntos de renta (39-29). Mucha menos diferencia de lo que reflejaba el juego de ambos equipos.
Tras el descanso, el baloncesto brilló por su ausencia. Restaban cinco minutos para el término del acto y el parcial reflejaba un pírrico 3-2. El aro repelía absolutamente todo y el tiempo sólo jugaba en favor del Meridiano. Llompart hacía daño con sus penetraciones al tiempo que el Manresa no encontraba la fórmula para hacer canasta. Llegó a lanzar 24 veces desde la línea de tres y sólo anotó 2 triples. El partido entró en su decisivo acto con todo resuelto (54-39).
El Meridiano comenzó a pensar en el futuro y en hacer la diferencia cada vez más amplia de cara al “basket average” entre dos equipos que, si no cambia de forma radical el decorado, sufrirán hasta el final por la permanencia en la ACB. Quintana exigía más y más y sus contínuos y exagerados gestos hablaban por sí solos.
Al final, victoria holgada en un partido sin brillo pero efectivo que sirve para tranquilizar los ánimos y alejar los focos que alumbraban al técnico.

Una de cuatro

25 Octubre 2009 por César Hernández

Más de lo mismo. El Meridiano fue vapuleado por tercera jornada consecutiva ante un Fuenlabrada que contó con un prodigioso Fitch que anotó 41 puntos -30 al descanso-. De cualquier forma, el problema no fue sólo el escolta americano y la magia de otro grande, Batista. De nuevo, la indolencia defensiva, la la falta de un base resolutivo y la carencia de un juego interior decente provocaron un pobre partido de un equipo que reaccionó demasiado tarde (10-25, último parcial).
El Meridiano sólo duró 15 minutos. Vivió mientras las canastas entraron. A partir de ahí, el equipo alicantino fue una marioneta, un equipo ridículo incapaz de frenar a un crecido Fuenlabrada que hacía disfrutar a su público. Lo mismo que los espectadores de Granada, también testigos de las miserias lucentinas diez días atrás.
Al margen de los “pecados” del equipo alicantino, Fitch firmó una actuación fuera de lo común. Relevó a Perasovic como máximo anotador en un partido en toda la historia del Fuenlabrada. Anotó canastas de todos los colores. Ni Urtasun, ni Hill, ni Cazorla ni Stojic lograron frenar su sangría de puntos en un día que nunca olvidarán los aficionados que acudieron al Fernando Martín.

Inicio prometedor
El Meridiano no tiene secretos. En el momento en el que deja de anotar se acaban todos sus argumentos. Un parcial de 19-2 en el segundo cuarto echó por tierra todo el trabajo ofensivo -que no defensivo- realizado durante los primeros 15 minutos. Nadie fue capaz de frenar a Fitch, que anotó de forma asombrosa 30 puntos al descanso ante la mirada incrédula de Urtasun. Aguantó el Meridiano todo lo que dio de sí su efectividad ofensiva. El Fuenlabrada basaba su juego en un monólogo de Fitch y Batista mientras la defensa lucentina se dedicaba prácticamente a observar el partido con una actitud que adolecía de la ambición necesaria para plantar cara. Quintana se ganó de nuevo una técnica por protestar que dejaba a su equipo convertido en un juguete roto en manos de un rival crecido por momentos.
Los 16 puntos de Fitch en los primeros 10 minutos no fueron obstáculo para mantenerse cerca del Fuenlabrada. Lo fue gracias a las penetraciones de Urtasun y al orden ofensivo del Meridiano. Intercambio de golpes por parte de ambos equipos hasta llegar al término del primer acto con todo por decidir (27-27).
Fitch siguió a lo suyo. El Meridiano, también. Ataque sin defensa. Mientras entraron las canastas, todo bien. Cuando el aro repelía los lanzamientos y era el turno de defender, adiós. Parcial de 15-0, técnica a Quintana, más puntos de Fitch y a rezar para el tercer cuarto.
Tras el descanso, no se puede decir que el panorama mejorara algo. Al contrario, empeoró. Fitch mantuvo su nivel anotador, mientras que el Meridiano también siguió a lo suyo, es decir, incapaz de competir. Por su parte, Austin aparecía con cuentagotas aunque más acertado que de costumbre bajo el aro. En cualquier caso, no ejerció de jugador de referencia. Ni él ni Avdalovic, otra de las preocupaciones del conjunto de Quintana. Ayer firmó una valoración negativa y fue incapaz de hacer jugar a sus compañeros.
Con el partido ya sentenciado en el tercer cuarto, el objetivo -como ante Granada y Caja Laboral- se basó en maquillar la derrota, regresar a Alicante con la menor diferencia de puntos posible una vez que lo que se dice competir, no se compitió.
Con Urtasun como jugador más motivado del Meridiano, el conjunto lucentino fue reduciencia distancias aprovechando la lógica relajación del Ayuda en Acción Fuenlabrada. El equipo de Óscar Quintana se situó a sólo 12 puntos (80-68) a falta de 4 minutos para el final. No podía ser otro quien rompiera la racha lucentina: triple de Fitch más personal. Todo resuelto. Festival del conjunto local a costa de un Meridiano roto que pareció poner más ganas cuando el signo del choque estaba más que resuelto.
Así, tercera derrota consecutiva del Meridiano en un partido marcado por la capacidad anotadora de Fitch.

Una de tres

19 Octubre 2009 por César Hernández

Lo peor no es la derrota, sino las sensaciones que deja el equipo. Aunque esta vez la imagen mejoró respecto al esperpéntico partido en Granada, el juego del Meridiano desprende carencias preocupantes. O mucho cambia el decorado, o las posibilidades de que los americanos Austin y Hill acaben la temporada se antojan remotas. Igual argumento vale para Quintana, sobre quien siguen existiendo mucchas dudas en el entorno lucentino.
La afición se manifestó en contra de Austin en forma de silbidos cuando el técnico decide darle entrada en la pista sustituyendo a un brillante Andriuskevicius. No fue la única decisión polémica de Quintana, ya que en plena remontada del conjunto lucentino decide sentar a Katelynas, auténtico motor del equipo. El resultado no pudo ser otro que el baile del Caja Laboral ante un rival que, por lo menos, supo luchar hasta el final.
Perder ante el Caja Laboral era muy previsible, pero actuar en contra de la lógica resulta arriesgado y el Meridiano se quedó en unos irrisorios 57 puntos frente a un adversario con Ribas y Splitter estelares.
El Meridiano resistió 10 minutos. Katelynas equilibraba los puntos de Pau Ribas, infalible (3 de 3 en tiros de dos y 3 de 3 en triples) desde todos los puntos mientras Andriuskevicius, que salió en el cinco inicial, ofrecía minutos de gran calidad en ataque aunque incapaz de frenar a Splitter. Con intercambios de canastas, el primer cuarto acaba con un ilusionante 20-20.

Punto de inflexión
El segundo cuarto resultó fatídico. Un demoledor parcial de 2-24 acaba con cualquier atisbo de poder soñar. Ni defensa, ni ataque, ni rebote ni nada de nada. El marcador local quedó paralizado en 25 puntos mientras el Caja Laboral pasaba como un rodillo sobre el aro lucentino. Quintana pidió un tiempo muerto que sólo sirvió para que el equipo de Ivanovic aumentara más si cabe la ventaja. Auténtico vendaval vitoriano sólo frenado por una canasta de Austin y un solitario triple de Urtasun. 10 rebotes a 24. La diferencia al descanso habla por sí sola. Con 30-47, la consigna pasó a ser evitar el ridículo. A base de lucha, el objetivo se consiguió con una mejora palpable tras el descanso que se materializó en un parcial de 15-11 en los siguientes diez minutos.
La mejoría tuvo continuación en el inicio del último cuarto cuando el Meridiano se sitúa a sólo 9 puntos del Caja Laboral (51-60) que obliga a Ivanovic a pedir tiempo muerto. El parcial lucentino tras el descanso fue de 21-13. En ese instante, Quintana sienta de forma inexplicable a Katelynas y el equipo deja de jugar. El Caja Laboral sentencia a base de triples junto a la brillantez de Splitter para llevarse el triunfo. El público aplaude el esfuerzo aunque previamente dejó bien claro su opinión sobre Austin.