«A partir de la tercera grabación ya cobro», bromea, o al menos eso quiero creer, el Litronas durante la sesión de grabación de la canción que véis en el vídeo. Yo le entiendo. El local de pago por horas de Nave Iguana es un asador de pollos y no podemos activar el aire acondicionado. Todo con el fin de que no entre el sonido en el micro de la cámara.

Si es que Carlos (el Litronas) es así, un rockero deslenguado con acento murciano escondido siempre en sus oscuras gafas negras de aviador en la reserva. No digo que para ser rockero tengas que estar majareta, que en este caso no ocurre (no me vayas a pillar por el Barrio y me hinches a palos), pero quizá esa actitud macarrónica rockera no esté de más rescatarla, e incluso tiene cierto glamur comentarle que se sitúe un poco hacia atrás para salir en el vídeo, y te responda: «Más para atrás está Albatera tío».

En definitiva, este individuo, que toca el bajo en The Grave Yacht Club, por lo menos en actitud, puede ser un extraño pero quizá certero reflejo de lo que busca esta banda. Y es que de alguna manera, los cinco músicos que conforman los Grave, tratan de escarbar en los terrenos más profundos del rock and roll, e incluso tocan con la mano toda esa vena americana que tan bien han defendido artistas como Johnny Cash o los más actuales Wilco.

Y lo consiguen. Su música, tanto en su primer disco, «Get Drunk», como en su nuevo ep «Wasted!», rememora desiertos nocturnos corrompidos por carreteras interminables y leyendas fantasmagóricas. Quizá en este último ep donde se ponen algo más críptico, con temas como «Devil’s dance». Pero bueno, como os comento, hace calor, y estos chicos ya comienzan a vislumbrar un periodo estival prometedor, repleto de bolos y por qué no, quizá algún contrato. De momento nos regalan «A light on the ground», su hit veraniego, que, como comprobaréis, poco tiene que ver con Georgie Dann.

Su próxima actuación se enmarca en un evento de lo más vacacional. El sábado 27 de junio, a las 18 horas, en la Nave Iguana de San Vicente, dentro de la celebración de su 15 aniversario: barbacoa, fiesta custom, stands y tres grupos más…

Entrevista from sillescas on Vimeo.

Hoy no me pondré rollero, que si no mi amiga Inés me critica (dice que no puedo aguantar más de tres líneas sin ponerme bohemio. Qué perra!). Sólo os lo pediré por favor. Por lo que más queráis. Por vuestro padre, madre o hermano. Dejad, como yo hago (ante todo, hay que ser autocríticos) de mirar la agenda de conciertos del fin de semana buscando un nombre conocido. Hay que investigar, arriesgar, tener el ánimo de conocer nuevos nombres… Aunque nos cueste un dinerete.

Por ejemplo, esta chica murciana, Laura More, que acaba de sacar su disco “On time”. Viene el sábado 6 (mañana, en el momento que escribo estas líneas) a la sala Stereo de Alicante como telonera del grupo Rumor. Y la verdad… aunque esté en el último rinconcito del gran local de la industria sonora, tiene una voz narcotizante, embriagadora, flipante… Os la compararía con miles de cantantes de renombre con tal de que os animarais a verla. Pero paso. Sería caer en el mismo juego. Simplemente pararos dos minutos de vuestra ajetreada vida a escucharla. Después, ya veremos.

Sábado. Un sábado cualquiera. Uno de esos sábados soleados en los que deseas que se congele el tiempo y vivir de manera perenne en fin de semana.

Eran las cuatro y ya se había dispersado el jolgorio humano que antes había ocupado la plaza del Mercado Central. Una masa de gente entre la que se podía ver intelectuales buscando su refugio bohemio o marujas cargadas de bolsas de boquerones que se tomaban el vermú junto a rastafaris que jugaban a malabaristas con perros, o más bien chuchos, cuyas condiciones higiénicas todavía estoy por determinar.

Uno me orinó en la pierna, el muy cabrón. Pero bueno, se me pasó pronto, no tardaron en irse. En minutos. Es lo que tiene el mágico movimiento de echar la persiana de un bar. Pero entonces llegó el barbas y me preguntó:

-¿Cómo se llama?
-Gastón, Gastón Castelló, ¿y usted?
-Remate.
-¿Y qué viene a hacer aquí? La gente ya se ha ido.
-No me gusta el alboroto.

Sin mediar más palabras que alguna que otra frase de esas que se dicen por cumplir, el curioso hombre de la barba y de gafas oscuras se sentó a mi lado. Contemplamos, callados, como los camareros regaban el suelo infectado de colillas y servilletas de papel. Después pasamos a los albañiles, que se afanaban en acabar las obras con el fin de llegar a tiempo al bar para meterse entre pecho y espalda un bocata y una Mahou. Un ritual maravilloso para ver el partido de Liga.

La situación, silenciosa, alejada de todos, me recordaba al título de una de mis obras, “Els enemics del ánima alicantina”, que realicé en 1931 para la hoguera de Benito Pérez Galdós. No me atreví a decírselo. Quizá no sea tan majo como aparentaba y me pegaba un corte. La gente con barba siempre parece entrañable y amable, pero nunca te puedes fiar. Puede haber un cabrón tras tanto pelo. O no.

Días después dos modernillos se sentaron mi lado, y tras comerse la boca durante un buen rato, comentaron que este tal Remate era un músico madrileño que se dedicaba a cantar en inglés. Hacía country, pop o no sé qué. Y acababa de sacar un disco, “Safe and sound”. “Mucho mejor que los otros tres, vaya cambio”, matizó uno de ellos. Le añadiría a esta declaración el término “colega” para que parecieran más modernos pero es que no lo dijo. Y uno, ante todo, intenta ser lo más fidedigno posible. Lo del perro sí que es verdad y lo que también es cierto es que el barbas cogió la guitarra, y sin más se puso a cantar. Entonces, me quedé de piedra.

http://www.myspace.com/rematemusic

Por un momento pienso que Ignacio Garbayo, cantante de los Zodiacs, me va a mandar a tomar por culo, con perdón de la incorrección. Y es que son ya más de la una y hace sólo segundos se encontraba desgañitándose sobre el escenario de la Nave Iguana. Incluso se ha incrustado en la cabeza el único sujetador que una de las chavalinas les ha lanzado como tributo a todas esas grupies de antaño. El concierto que ha protagonizado junto a su banda, una auténtica maravilla. Han tocado, cómo no, los temas de su nuevo disco, “3,2,1″, en el que se dan cita tanto chicas perdidas en carreteras como bailes candentes sobre el aro de Saturno o miles de pájaros que vuelan sin mirar atrás. Todo remojado en un buen caldo de rock and roll divertido y descarado, con claras influencias al que imperaba en aquellos maravillosos sesenta y setenta, que defendían bandas como The Kinks o The Jam. Tampoco les ha faltado canciones de otros discos como “Chica normal”, el único corte que la gente ha sabido corear. Ya se sabe, los alicantinos siempre fuimos de grandes “hits”.

Y tras todo ese estado de excitación llega el Sergio con lo del vídeo para su blog. Quizá después de cuatro discos han aprendido que cualquier actividad relacionada con la promo es importante, y más en estos tiempos de megacrisis musical. El caso es que acceden. Gabi, el dueño de la Nave, nos instala en un backstage improvisado en su miniestudio de grabación. Apuntalamos la puerta para que no se meta ningún o ninguna fan fascinada. Comento el marrón de grabar una canción y el bueno de Gabi vuelve a hacer gala de su buena voluntad, camuflada en esa apariencia de “biker” con malas pulgas, y desengancha de la pared de su bar una guitarra que parece de juguete para que Garbayo pueda tocar algo en acústico. Miguel Guzmán, el bajista de la banda, decide no dejar sólo en este entuerto a su camarada y agarra un bajo acústico que alguien ha olvidado en el estudio.

Entonces empieza la magia. Se les ve disfrutar. Parece que están solos en el cuarto. Que se encuentran su local de ensayo o en casa de unos colegas. Optan por “Carretera del norte”, uno de los primeros singles de “3,2,1″. A pesar de la situación forzada les sale de maravilla y los pocos que estamos allí experimentamos una sensación diferente a la de un concierto. Ese afecto que percibes que tienen a tocar un tema, de manera sincera, clara, sin postureos, dejando a un lado esa siempre respetada “actitud” que siempre mentan los puristas… Pasando al plano de disfrutar ellos de la música, sin necesidad de contentar a ningún público que ha pagado por verles. Tiene otro alma. Mi profesor de guitarra, Mateo, dice que cuando tocas en acústico “no puedes mentir, sólo te queda hacerlo bien”.

Seguro que muchos de los que me leéis (si es que llegáis a ser muchos alguna vez…) comprendéis lo que digo si alguna vez, un par de colegas, algo virtuosos con la guitarra, se han puesto a amenizar una cenita o un botellón con algo de música. Me contó un día el mánager de Muchachito Bombo Infierno que tras algún bolo hecho en Alicante ocuparon la terraza del hotel en el que se hospedaban, creo que la del Gran Sol, y montaron un directo atronador, como si estuvieran en pleno Rabal de Barcelona, aunque bajo las estrellas alicantinas, que quizá son las mismas que allí… Los componentes de M-Clan, tras su actuación en el festival Mar y Música, hicieron algo parecido en el bar de su hotel hasta el amanecer. Cuando Carlos Tarque fue a entregar la llave de la habitación al mediodía alguien le comentó: “veo que ayer se alargó el concierto”. “No amigo, no era un concierto, era un auténtico unplugged”.

PD: Os dejo el vídeo de “Carretera del norte”, que no está nada mal y tiene un pequeño homenaje al simpático roadmánager de la banda, que protagoniza la historia.

«En tu local me colé». Supongo que el nombre de el blog es lo suficientemente explícito como para ponerme a soltaros una retahíla de explicaciones sobre su leitmotiv. Seré breve. Mi idea es acercarme con una cámara de vídeo a la trastienda de la música alicantina: locales de ensayo, garajes, backstage, cuartuchos de alquiler, esquinas de la calle… En definitiva, todos esos lugares donde los jóvenes artistas sueñan con llegar a tener un nombre en la complicada industria musical o simplemente encuentran un refugio en el que desinhibirse, que no es poco.

Mi primera víctima es Madre Máquina, grupo vencedor del concurso «On Stage», que se ha venido celebrando en los últimos meses en la sala Stereo de Alicante. Lo componen tres auténticas resistencias de la escena alicantina: Pablo Mateo, conocido como «El duende», Pau Consuegra y César Espí. Los más adeptos a la escena alicantina quizá los hayan visto ya en otras bandas como El Hombrecillo Verde o Colocopters.Su sonido es una mezcolanza de sus propias personalidades. Aunque apuestan por un pop-rock oscuro sus instrumentos y sus palabras les llevan a una dimensión irónica y romántica que les ayuda a salir de las tinieblas. Como otras tantas bandas alicantinas forman parte de la amplia vecindad de La Iguana, una de las naves de locales de ensayo más famosas de la provincia. Allí Pablo, mente pensante del grupo, lleva sus esbozos compositivos y entre los tres van dando forma a los temas.

«On Stage» les brinda la oportunidad de grabar un disco con un total de mil copias. También se han quedado finalistas del concurso Circuit Rock , cuya final se realizará las próximas Hogueras. Muchas oportunidades para pegar ese salto al panorama nacional que tantos grupos sueñan pero que muy pocos consiguen en esta ciudad. De momento, ellos, aunque ya andan curtidos en el ritual de montar bandas con futuro, no han perdido las ganas.

Pero bueno, mejor que os lo cuenten ellos…

En este reportaje de apertura han colaborado Andrés Valdés y Javier Lerena. Un hurra por cada uno de ellos…