jump to navigation

Plan de choque para el sector inmobiliario
16 Noviembre 2008

Nuestra economía actualmente es muy dependiente de la actividad constructora y los servicios inmobiliarios y con ello, el conjunto del sistema ha incrementado su vulnerabilidad. La reciente cifra de paro viene a poner de relieve el fortísimo impacto en la economía real de los acontecido en los últimos meses. Los ciudadanos y las empresas se han hecho extremadamente conservadores a la hora de invertir y consumir, agravando la situación y evidenciando que el problema de la restauración de la confianza en los consumidores y empresarios no va a ser fácil en las coyunturas que se avecinan.

Uno de los problemas de la falta de efectividad del Plan Paulson en los Estados Unidos fue no acometer el problema en sus orígenes (las subprime y los problemas del sector inmobiliario). Quizás los responsables de la política económica en España deberían tomar nota y ser más diligentes a la hora de atajar el problema en origen. Esto es, por una vez, sería oportuno diseñar un plan de choque para el sector inmobiliario que tuviera la entidad debida. Con toda claridad: antes pasarse antes que quedarse corto.

Los problemas para 2009

Si finalmente las últimas medidas europeas y españolas lograran restablecer la confianza en el sistema financiero y las empresas y familias obtuvieran facilidades para acceder a los créditos, todavía habría que resolver algunos problemas potencialmente graves durante 2009.

Para empezar la política monetaria europea parece tomarse con calma la reducción del euribor, aunque las predicciones apuntas a bajadas muy sustanciales. Esto quiere decir que las familias apenas notarían en los primeros meses los beneficios de estas bajadas, traducidos en ofertas atractivas para suscribir hipotecas. Únase la sensación de inseguridad, para las propias familias, que representan las continuas noticias diarias sobre ajustes de plantillas y reducciones de empleo. Pero lo peor para el sector inmobiliario, no obstante, quizás sea que la mayor parte de los compradores potenciales puede llegar a pensar que en esta coyuntura los precios de los inmuebles bajarán sustancialmente y retraer o aplazar sus planes de compra.

La situación que ya se percibe resulta bastante preocupante y justificaría el mencionado plan de choque para el sector inmobiliario. Se necesitaría un plan ambicioso y concertado entre Gobierno, ICO y sistema crediticio que afrontara la situación con garantías y transmitiendo confianza al sistema.

Habría que evitar a toda costa que se dispare el índice de morosidad y con esto volviéramos a crear un segundo impacto, esta vez más concentrado en la economía española y volviendo a repercutir en la salud de nuestro sistema financiero, cuya solvencia en la crisis actual ha sido puesta de relieve internacionalmente.

Al parecer el Gobierno ya calibra medidas para ayudar a parados con sus hipotecas. Pero esta iniciativa aun siendo importante será insuficiente. Habrá que poner encima de la mesa relevantes incentivos fiscales (temporales, hasta que llegue el efecto de las bajadas del euribor) para que las familias lleguen a considerar que es interesante comprar vivienda en 2009, medidas que contrapesen las hipotéticas expectativas de bajada en los precios, en orden aprovechar rebajas fiscales temporales.

Paralelamente es imprescindible diseñar un conjunto de propuestas complementarias (evaluadas por empresarios y especialistas) que permitieran hacer transformar este sector a medio y largo plazo. Apuestas por la comercialización, la tecnología, la gestión a corto plazo del suelo (banca – empresas) y su revalorización en el mercado, la explotación de las nuevas tecnologías… Lo dicho, mejor pasarse que quedarse corto.

Temas relcionados con el sector inmobiliario y tratados con anterioridad


Globalización y relevancia territorial
2 Noviembre 2008

Fotos AlicanteLos estudiosos de la economía alicantina han sido testigos en los últimos años de su capacidad para superar cambios importantes. De hecho, actualmente queda poco de aquella economía alicantina de los años sesenta y setenta.La provincia alicantina ha demostrado sobradamente que su capacidad empresarial es uno de sus principales activos y ha sido diestra a la hora de encontrar nuevas vías a las que afianzarse para proseguir su crecimiento. Actualmente, con la crisis inmobiliaria y la globalización, debe enfrentarse nuevamente a cambios y retos importantes. Se podría decir que el caso alicantino puede ser un ejemplo muy característico y representativo de otros muchos espacios españoles y europeos que deben enfrentarse a las exigencias de la globalización. Esta última impone cambios orientados a incrementar su relevancia territorial.

La escala, el tamaño es importante en la era de la globalización

Aunque hay otros problemas cuya entidad no quisiera ni mucho menos encubrir, sí hay un cierto dilema en cuanto al alcance o ambición del modelo alicantino. La globalización, el marco de la Unión Europea, muy especialmente el tamaño de los nuevos países emergentes, le confiere a la escala un componente estratégico de primera magnitud. Al respecto, Alicante debería aspirar a ser referente territorial europeo –al igual que Valencia- y dejar de ser concebida como una provincia “mediana” en nuestro entorno económico y político. Como espacio económico supera a todas las provincias que ostentan capitalidad de Comunidad Autónoma, con la excepción de Madrid, Barcelona y Valencia.

Al igual, que hoy vemos que España reivindica su peso e influencia entre los países más poderosos económicamente. Alicante debería reivindicar –en el marco de la Comunidad Valenciana- su peso estatal. El peso económico y demográfico de Alicante le permite disputar a muchas capitalidades de Comunidades Autónomas un protagonismo locacional muy relevante en términos de atracción y generación de riqueza económica.

Si aceptamos estas premisas esto tiene importancia a efectos de nuestro aeropuerto, nuestra política tecnológica, nuestra oferta urbana y el desarrollo de servicios especializados, la actividad financiera…

Alicante en la encrucijada

La provincia de Alicante vuelve a sentir otra crisis de modelo. En este debe enfrentarse a las exidencias de la globalización y de nuestra plena integración en la una Europa que incremeta su tamaño de forma contínua. Podría decirse que está en la encrucijada a la hora de tomar una serie de decisiones relevantes:

Una débil capitalidad, escaso desarrollo de servicios avanzados. Hoy es una cuestión de tamaño lo que explica la captación y desarrollo de servicios especializados avanzados. Para esto hay que “vender” en el exterior no solo la provincia sino el peso conjunto de Alicante y Elche (medio millón de habitantes, tres universidades, uno de los aeropuertos más importantes en tráfico aéreo internacional, oferta educativa y sanitaria importante, unos de los principales parques industriales del mediterráneo, etc.). Esto es importante, puesto que las ciudades desempeñan un papel clave. Alicante y Elche por separado no son capaces de entrar en el tamaño “visible” a una escala global. Aunque su gestión política y administrativa sea independiente, su venta, su marketing debería ser conjunto en beneficio de ambas ciudades y de una provincia que necesita ser vista en consonancia con el peso total de su PIB, su población y su crecimiento.

Consolidar el el futuro su potencial inmobiliario y turístico. La actual crisis debe aprovecharse para darle entidad tecnológica al sector de la construcción y configurarlo como referente europeo. En el futuro inmediato habrá que empezar a construir de otra forma y la credibilidad exterior también potenciará la salida de nuestros productos (venta de viviendas y exportación de nuestra actividad constructora e inmobiliaria). Esa entidad tecnológica también deberá ser visible y relevante no sólo en términos regionales o nacionales, sino hay que insistir, europeos. De lo contrario servirá de poco.

Un centro financiero natural. Así las cosas parecería relevante, tal como se ha señalado acertadamente estos días que Alicante se potenciara como centro financiero, siguiendo el modelo ya existente en muchos países de separar los centros financieros de los políticos. En los últimos años, Alicante se ha consolidado como un “centro natural” financiero interterritorial que cubre comunidades como Murcia, Baleares, Cataluña y la propia Comunidad Valenciana. La actual crisis financiera impondrá aumentar estratégicamente esta escala territorial y consolidar su posición como uno de los principales centos financieros junto Madrid y Barcelona. Al respecto, Alicante esta mejor posicionado que Valencia para llevar a cabo este objetivo, dado que es espacio alicantino es “más neutral” desde un punto político, a la hora de protagonizar con éxito potenciales fusiones interegionales.

En esta encrucijada, en estos retos, es fundamental para Alicante que la propia Comunidad Valenciana la considere estratégicamente como cuarta provincia española en términos demográficos y económicos. Esto es, que haga valer su peso en España. Y es que una Comunidad que ostente la tercera y cuarta provincia debería acaparar un liderazgo territorial decisivo dentro de la “Gran Diagonal europea” (una vez desplazada la relevancia del eje del mediterráneo español) y su potencial para vertebrar riqueza en España y en Europa.


La economía residencial, un sencillo ejemplo de política activa
19 Octubre 2008

Resulta sorprendente la incapacidad para dar ideas y soluciones en la crisis actual. Como muestrario queda la sesuda observación de Bernanke arrastrando nuevamente a las bolsas internacionales hacia una caída en picado. Y eso que economistas como J. E. Stiglitz y Paul Krugman alertaban de la gran crisis de confianza que subyace detrás de toda esta situación que agravamos cada día con torpezas y más torpezas acumuladas.

Más allá de las urgentes e imprescindibles soluciones a la crisis financiera se pueden y se deben tomar iniciativas. Y en países como Estados Unidos y muy especialmente en España tendrían que centrarse en el sector inmobiliario. Esperar que se reactive la economía mundial, baje el euribor y se restaure la confianza interbancaria está muy bien. Pero todavía deberemos esperar para que los directores de oficinas llamen a sus clientes para ofrecerles hipotecas a tipos bajos y tasaciones atractivas y estos les respondan. Mientras tanto hay que apoyar al sector inmobiliario.

Todo puede sumar si las diferentes administraciones (estatales, autonómicas y locales) trabajan en una dirección correcta. Hay iniciativas de bajo coste y relativamente fáciles de instrumentar.

Tomemos como ejemplo el propio stock de viviendas y propietarios incrementado espectacularmente durante los últimos años. No sólo habría que pensar en el stock de viviendas sin vender sino en las vendidas. Un gran mercado de servicios para la economía de nuestro país, al tiempo que el mejor marketing potencial para nuestro sector inmobiliario.

Algo tan sencillo como reforzar la economía residencial. Esta se definiría como el conjunto de servicios reales y potenciales que pueden demandar los propietarios una vez adquirida su vivienda. La demanda potencial de estos servicios puede ser interesante en términos de creación de empleo y riqueza para un país. Sin embargo, adolece en la actualidad de problemas de calidad; y es uno de los factores que puede generar incluso una mala imagen tras la postventa, repercutiendo en un marketing negativo para la salida de stocks no vendidos y de freno a la aceleración de la futura y deseable recuperación del sector.

La economía residencial y demanda inmobiliaria pueden interactuar positivamente. A mayor número de propietarios de viviendas satisfechos (ingleses, irlandeses, alemanes, rusos…), mejor imagen internacional y más demanda potencial. Cuidar a nuestros residentes y propietarios no residentes como oro en paño. Hasta hace bien poco bastaban para vender a extranjeros las expectativas de revalorización de nuestras viviendas y las excelentes condiciones de financiación de los bancos. Hoy hay que hacer más.

Numerosas medidas pueden favorecer el desarrollo de una economía residencial de calidad, favoreciendo a las pequeñas empresas, la creación de empleos y una buena imagen turística y de nuestro propio mercado inmobiliario. Sin ánimo de improvisar excesivamente: promover la profesionalización y especialización en general, introducir regulaciones que corrijan abusos y servicios de baja calidad y potenciar la defensa del consumidor, combatir la economía oculta, desarrollar servicios multilingües, apoyar buenas practicas, respaldar las nuevas tecnologías y desarrollo domótico residencial (ej. control y la seguridad de la vivienda a distancia), gestión eficiente del alquiler, gestión online de la vivienda y comunidades de propietarios virtuales, fomento de pequeñas inversiones para incremento del valor de la vivienda…

La economía residencial es un minúsculo ejemplo de las muchas medidas e iniciativas para apoyar el sector inmobiliario (algunas de ellas publicadas con anterioridad en estas páginas).

Habría que recordar aquello de sí, se puede …se debe.


Ante las crisis: transparencia y confianza
5 Octubre 2008

Esperar a que los problemas afloren puede ayudar a justificarlos políticamente. Incluso así, a la vista están los problemas del Presidente Bush para que su propio partido apruebe el plan de choque diseñado por su Administración. Pero conforme se hunden las expectativas, la entidad de las intervenciones deberán ser mucho mayores y menos efectivas. En definitiva, el auténtico liderazgo político hay que demostrarlo en épocas de crisis. El tiempo es una variable clave y no parece que se esté administrando bien.

El origen financiero de esta crisis y las tensiones de liquidez que la originaron, dentro del ámbito de la globalización, propició una rápida propagación y ampliación a todos los países y niveles. Los efectos de la percepción de esta propagación fueron infravalorados e incluso hoy deberían ser analizados con mayor profundidad y rigor.

En España hace menos de un año los especialistas veían el sector real muy fuerte e insensible al huracán de las subprime. Sin embargo, prudente y necesariamente los bancos y cajas de ahorros transmitieron un severo “cierre del grifo” (como popularmente lo denominan los empresarios) anticipando una percepción de unas expectativas no muy halagüeñas. Esto ha ido calando en un pesimismo general galopante que entra en un terreno más que peligroso.

No digamos ya, lloviendo sobre mojado, los titulares de prensa durante los últimos meses o en los últimos días. La guinda la ha puesto Bush al anunciar desde USA “un catastrofismo mundial fuera de su plan”.

Como señala José Juan Ruíz en un artículo reciente, para minimizar los impactos sobre los ciudadanos el Tesoro norteamericano tiene que poner sobre la mesa los recursos suficientes para que la confianza en el sistema retorne, los mercados vuelvan a funcionar “y se pare la “corrida” de depósitos”. Y hay que hacerlo de la forma más rápida, transparente y eficiente para el contribuyente.

Las agencias de rating perdieron su credibilidad cuando bautizaron a las subprime como inversiones seguras. Hoy muchos inversores no saben si pecan por exceso (recuperar la credibilidad perdida) o aún por defecto. Las autoridades europeas y españolas deberían crear un discurso –con transparencia y veracidad- que frenara especulaciones o temores injustificados.

El sentido común más elemental exigiría de los gobiernos un mayor énfasis a la hora de transmitir confianza a los mercados (consumidores, ahorradores, inversores…). El recelo y falta de confianza puede crear una crisis mayor donde no tiene porqué haberla. Tacto político, transparencia y confianza parecerían extraordinariamente necesarios en la situación actual. Hay que atajar con firmeza una angustia colectiva injustificada.

En este país hay gente realmente bien preparada. Dentro y fuera del Banco de España. Uno de los mayores éxitos de la economía española en los últimos quince años ha sido la capacidad de nuestra banca para competir internacionalmente. Su gestión de riesgos en América Latina –una región en la que los bancos estadounidenses fracasaron con reiteración durante décadas- ha sido ejemplar. En este país hay una banca muy sólida, reconocida incluso hasta por The Financial Times en coyunturas tan convulsivas como las actuales. No toda la banca, ni todo el sistema financiero, pero sí una buena parte de la misma. Quizás convenga repetirlo y tener algún plan creíble para atajar cualquier eventualidad.

Andrés Pedreño Muñoz


La globalización y las políticas frente a la crisis
21 Septiembre 2008

Hace escasamente unos diez meses los expertos destacaban la solidez de la economía española ante las primeras noticias de los efectos de la crisis internacional de liquidez.

Todavía resuenan en mis oídos, cosas como “la estabilidad del crecimiento económico español durante los últimos 14 años, la inversión empresarial en bienes de equipo, la solidez de nuestro sistema financiero, inexistencia de créditos hipotecarios de alto riesgo, la baja morosidad, unas cuentas públicas saneadas…” E incluso para demostrar esto último (teníamos uno de los superavits más importantes de la UE), se materializaban en los presupuestos un aumento en la inversión en infraestructuras del 13% durante 2008.

Frente variables negativas como el alza de euro/dólar se respondía que nuestras ventas al exterior dependían fundamentalmente de la UE, amén de la inexistencia de tensiones en los costes (labores), habiéndose asimilado lo peor de las máximas subidas previsibles en los costes financieros. Por si faltaba poco, se señalaba también, que la fiscalidad mejoraba en 2008 y que algunas asignaturas pendientes como la competitividad y la evolución de la exportaciones experimentaban leves mejoras (finales de 2007). Todo perfecto.

Así las cosas la mayoría de los expertos españoles y organismos internacionales hacían unas previsiones moderadamente optimistas para la economía española, que aunque más bajas que en años precedentes, seguían siendo bastante altas (FMI (+2,7%), Analistas Financieros Internacionales (+2,8%), etc.

Lo que se sostenía hace diez meses era estrictamente cierto. No lo era tanto el supuesto de que en plena era de la globalización, los agentes económicos en España (consumidores, inversores) formaran sus expectativas con el cuadro macroeconómico español. Más bien sus expectativas han ido configurándose con las noticias que venían de USA, Europa, América Latina, Japón, China. India… En diez años la economía mundial ha cambiado mucho y las exigencias de la globalización nos llevan a escenarios muy complejos, como se viene observando en los últimos meses. Esto sin mencionar la vulnerabilidad de un modelo en el que naufragaba la competitividad, las apuestas de futuro en la sociedad del conocimiento eran escasas y la expansión inmobiliaria daba síntomas de agotamiento.

Tímidamente, también hace diez meses, en estas mismas páginas, reclamaba medidas anticipativas en función de una más que previsible caída en las expectativas en el consumo y la inversión. Pero la ortodoxia ha sido implacable.

Sólo cuando se hunde el barco, los principales bancos centrales del mundo deciden coordinarse e inyectar conjuntamente al sistema 180.000 millones de dólares. Y algo parecido sucederá con nuestras economías, tendremos que esperar a que se hunda el barco. Catorce años de crecimiento ininterrumpido han generado excelentes “economistas laissez faire”, el resurgimiento de políticas no intervencionistas y la consolidación más absoluta del dogma “la mejor política industrial es la que no existe”, aunque ésta pudiera ir referida al estímulo de la nuevas tecnologías, educación y formación competitiva, I+D+I…

Un académico, con mucha experiencia en el sistema financiero, me dijo hace bastantes años, Andrés, “los economistas solemos abrazar la posición más ortodoxa, y esto se debe a que es muy duro equivocarse en solitario” Para respaldar este juicio, mi amigo me recordaba la posición de los gobiernos, organismos internacionales y especialistas de los principales bancos internacionales ante el riesgo que hace algunas décadas representaba la deuda externa de una gran parte de los países menos desarrollados. No había riesgos, hasta que el sistema quebró, desde ese momento todo el mundo señaló que era “obvio”, “que se veía venir”.

Vivir para ver, las mismas cosas.


La economía y la revolución nanotecnológica
10 Septiembre 2008

nanotecnologiaAcabo de regresar de un seminario celebrado en San Sebastián en la Universidad del País Vasco por la Federación de Cajas de Ahorro Vasco-Navarras sobre “Globalización en el siglo XXI: retos y dilemas”. Uno de los ponentes ha sido el estadounidense Mike Treder quien habló de “Nanotecnología, globalización y futuro de la humanidad”. Debo confesar que desde hace tiempo me fascina la nanotecnología; viene a representar la máxima expresión de la sociedad del conocimiento, tema sobre que, además daba la casualidad que debía hablar yo en el mismo seminario.

Treder insistió en las posibilidades de que la nanotecnología molecular sea una realidad en un plazo no muy lejano, no más allá de unos doce años. Dio algunos datos nuevos interesantes. Uno la posibilidad de que China dispute el liderazgo a Estados Unidos en este campo, dados los decididos esfuerzos inversores que los chinos están orientando hacia la nanociencia. Otro dato interesante que mencionó se refirió a inversiones en el Reino Unido que podrían evidenciar progresos más allá de los reconocidos oficialmente.

Lo cierto es que estos datos me han hecho desempolvar algunos apuntes para retomar tras el descaso de agosto esta cita quincenal. Más allá de aburrirles con los pormenores de los fenómenos a nanoescala, átomos, moléculas, etc. simplemente les diré que según algunos analistas la nanociencia y la nanotecnología se espera que revolucionen la ciencia y la sociedad. Las aplicaciones en este campo tendrían el potencial de transformar la medicina, la biotecnología, la agricultura, la industria manufacturera, la ciencia de los materiales, la industria aeroespacial, las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, por nombrar tan sólo algunos sectores más afectados.

Si hoy las nuevas tecnologías de la información representan ya más de una tercera parte del PIB de algunos países, el impacto económica de la nanotecnología se espera pueda infinitamente mayor abarcando lo que el anterior Presidente del MIT Charles Vest calificó como una segunda revolución industrial. No se podrá producir nada competitivo al margen de la nanotecnología.

Precisamente Treder intenta difundir la entidad del tales impactos y la necesidad de tomarse en serio las apuestas en materia de nanotecnología. Hay muchos países y analistas que no han dudado en comprender que la nanotecnología puede convertirse en una pieza estratégica indispensable para la competitividad de un sistema económico, determinante de la riqueza de las naciones. Algunos gobiernos regionales como el vasco, se lo están tomando en serio con inversiones y proyectos relevantes.

En Estados Unidos el Institute for Global Futures llevó a cabo en 1999, a través de financiación privada, una temprana evaluación que tendría la nanotecnología en los negocios Se entrevistaron a personas relevantes vinculadas a una amplia gama de negocios en sectores ligados a: atención de la salud, industrias manufactureras, medicina, tecnologías de la información, bienes de consumo, turismo y ocio y servicios

Este estudio identificó un nivel de conciencia y de conocimientos generales muy bajos. Menos del 2% señalaron que pensaban que sabían lo que era la nanotecnología. Otro 2% indicaron que habían oído hablar de la nanotecnología pero que no podían explicar lo que significaba. Sin embargo el 80% de los encuestados estaba de acuerdo en que se trataba de una tecnología que tendría un enorme impacto en sus negocios cuando se les daba información sobre la misma. El 45% de los encuestados expresaron interés en aprender más acerca de la nanotecnología.

Hoy en Estados Unidos se lleva a cabo un notable apuesta pública y privada a favor del desarrollo nanotecnológico. Quizás esta toma de conciencia en países como España, sea la misma que en Estados Unidos en 1999. Pero corren tiempos en lo que quizás no sea malo reflexionar sobre aquellas cosas que van a incidir de forma relevante en el futuro y apostar…

Temas relacionados con la economía y la revolución nanotecnológica


El reconocimiento social y mediático del éxito empresarial
27 Julio 2008

He tenido la oportunidad de conocer frecuentemente a jóvenes emprendedores que están llevando a cabo proyectos de éxito en Alicante. En algunos casos sus realizaciones tiene un mérito realmente impresionante. Mi duda es si, salvo puntuales panegíricos, en nuestra sociedad se están reconociendo estas realizaciones como merecen.

El tema transciende una mera cuestión de loas y lisonjas. El reconocimiento de los éxitos empresariales y de las mejores prácticas profesionales fomenta una imprescindible cultura social que ánima a jóvenes, profesionales y a los propios empresarios. Adicionalmente incentiva el esfuerzo y trabajo bien hecho, la creatividad y capacidad de generar ideas competitivas internacionalmente. Algo tan crucial que redunda, como es bien sabido en empleo y riqueza para un país.

Desafortunadamente, en España suelen tener más eco mediático los fracasos o escándalos empresariales que los éxitos. Estos, con frecuencia se limitan a reproducir las listas de Forbes, olvidando el esfuerzo empresarial que hay que hacer para llegar a estar en ellas. En algunas Escuelas de Negocios, tímidamente, se empiezan a estudiar algunos casos de éxito, pero no es una practica generalizada nuestras Facultades de Economía y Empresa. Si por ejemplo hiciéramos una encuesta en la calle sobre las cinco empresas alicantinas más innovadoras, más punteras tecnológicamente o que más empleo generaron en 2007 no creo que abundaran las respuestas.

Hay proyectos empresariales que, como decía, tienen un grandísimo mérito. Si estas buenas practicas fueran conveniente y persistentemente divulgadas y reconocidas estimularían otras muchas. Sería una forma efectiva y contrastada de impulsar la innovación, o el desarrollo tecnológico, o la generación de empleos cualificados.

Para crear una pequeña empresa en Internet quizás no se necesita una excesiva inversión; hay jóvenes que las crean a partir de una conexión y portátil. Estimular este tipo de emprendedurismo es esencial para una economía como la alicantina o española. Hace ya más de un año, Google adquirió a dos jóvenes alicantinos “Panoramio” una sencilla y muy brillante idea. Eduardo Manchón y Joaquín Cuenca serían como nuestros Sergey Brin y Larry Page alicantinos. Sin embargo, tengo dudas de que fueran identificados por la calle o incluso en una clase de informática de nuestras universidades.

Proyectamos con eficacia a estrellas del deporte, del corazón o las heroicidades tan “encomiables” del Gran Hermano y hasta los castings de Operación Triunfo. En nuestro ámbito más local, los nombres de las calles homenajean por ejemplo a la fauna marítima (hay un barrio entero de Alicante con no menos de cincuenta calles con nombres de pescados: la dorada, boquerón, besugo, sardina…). No conozco que la haya calles dedicadas a emprendedores o a empresarios de éxito todavía en vida.

De esta siembra, en nuestros Institutos y Colegios, tenemos una multitud de jóvenes dispuestos a ejercer la profesión de “Gran Hermano” y seriales similares. Es improbable que nazcan espontáneamente muchas vocaciones emprendedoras o encaminadas hacia la Ciencia o la Tecnología. Quizás esto pasa en bastantes países. La diferencia está en compensar estas frivolidades con políticas muy activas de reconocimiento. Esto es, los Sergy Brin, Larry Page, Steve Jobs, incluso científicos y Premios Nóbel son debidamente proyectados y divulgados en los ámbitos en los que se determinan futuras vocaciones en un país como Estados Unidos, incluso preocupado por captar los mejores talentos de todos los países del mundo, procedan de donde procedan.

¿Qué puede esperar una sociedad que no reconoce adecuadamente el esfuerzo, las buenas practicas, el trabajo bien hecho…? ¿Qué para eso está el incentivo de los beneficios? Y también la Pirámide de Maslow….

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional

(Nota posterior del autor) Quizás  no se explica el final, lo de la “Pirámide de Maslow”. Sencillamente las limitaciones de espacio de la prensa escrita donde va destinado este artículo me obligaron a la hora de concluirlo a una síntesis excesiva. Viene a expresar que en la sociedad en la que vivimos -y en especial nuestros jóvenes- donde predomina la cultura del no esfuerzo y la disponibilidad de muchos bienes, podría instar a una actitud psicológica que sobrevalore un concepto de calidad de vida (diversión banal y superficial, tiempo libre, ausencia de esfuerzo y sacrificios, etc.) por encima del dinero (beneficios empresariales) o incluso un determinado estatus social no captado por nuestros jóvenes.  Dicho de otra forma: la expectativa de obtener grandes ingresos a través de los beneficios empresariales resultaría poco atractiva ante el esfuerzo y capacida de sacrificio y riesgo que comporta la actividad empresarial .


El papel de las universidades en la sociedad del conocimiento
13 Julio 2008

Acabo de asistir al Encuentro Santander – América Latina que se viene celebrando en la UIMP desde hace siete años. El tema de este año ha girado en torno a la inversión en capital humano y el I+D+I, y más específicamente en torno a las universidades (investigación, formación, mercado de trabajo, etc.). Resulta muy difícil sintetizar las aportaciones de Enrique Iglesias, Pedro Solbes, Ernesto Ottone, Rafael Rangel, Marius Rubiralta, Juan José Dolado… pero en todo caso, sí me animo a recoger en este breve espacio algunas reflexiones sobre el tema.

Empezaré por la toma de conciencia creciente del papel que deben desempeñar las universidades en la globalización y la sociedad del conocimiento. A partir de esto, hay quienes subrayan las vías, los cambios y las pautas que hay que seguir para potenciar este papel y con esto el desarrollo sostenible de los países y un mayor diversificación productiva orientada a sectores de futuro; el deseo de unas economías, más sólidas, menos vulnerables, vinculadas a la inteligencia creadora que determina la competitividad y la riqueza actual de los países más dinámicos.

Otros en cambio, ponen énfasis en las importantes limitaciones de los sistemas universitarios actuales. Y debo admitir que no faltan razones para caer en el escepticismo. A mi modo de ver lo importante es que el debate ha comenzado más allá de claustros o sanedrines de especialistas.

Incluso, más allá del propio debate, están aquellos países que se han lanzado a la acción. Hace poco leí en discursos de presidentes de las grandes universidades americanas la entidad de la apuesta china en materia de educación terciaria e investigación. Un apuesta absolutamente espectacular y que venía a plasmarse en algo así como dos centenares de universidades que con un “enfoque UC- Berkeley”, incluido el capital humano que se había formado en los más prestigiosos centros universitarios del todo el mundo. En Brasil la industria del petróleo destina una cantidad porcentual fija a sus universidades. De ahí que la Universidad de São Paulo, por ejemplo, empiece a gestionar presupuesto del orden de las grandes norteamericanas.

En México, el Tecnológico de Monterrey ha desplegado una impresionante actividad en materia de generación de patentes, incubadoras (casi 200 incubadoras de empresas en todo el país) y una docena de parques científicos – tecnológicos distribuidos estratégicamente por toda la geografía mexicana. En el tema de los parques tecnológicos su planteamiento es lo que denomina “efecto avión”. Esto es: “hay muchas empresas que por nuestra proximidad a los Estados Unidos y otras ventajas vienen a localizarse en nuestro país, pero estas empresas no llegan a aterrizar nunca puesto que no les proporcionamos los lugares adecuados…”. Pensé inmediatamente que quizás el eje mediterráneo debería tomar nota del “efecto avión”.

El rector del Tecnológico de Monterrey acabó transmitiendo un entusiasmo desbordante al auditorio –una treintena de periodistas de los medios más prestigiosos de América Latina-. Su apuesta agrada al gobierno cuando afirma que de “nada sirve que uno de nuestros profesores presenta un paper en Australia si no tiene impacto en el desarrollo del país”.

Su gobierno es consciente de la rentabilidad de una mínima inversión en términos de competitividad de país, generación de empleos cualificados, desarrollo sostenible y en la capacidad de identificar oportunidades de desarrollo regional. Hoy es una pieza clave de la política gubernamental… En fondo es un tema de complicidades y confianza mutua.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI


El paisaje como activo económico
29 Junio 2008

En el décimo aniversario de la sede universitaria de Benissa (1) tuve la ocasión de reflexionar sobre el paisaje y más concretamente en su relevancia económica. Benissa es uno de los pocos ejemplos alicantinos de excelente preservación de su paisaje urbano, rural y litoral, algo que parece difícil en los a tenor de recientes experiencias.

Quizás la situación actual nos permitirá ver con más claridad la importancia del paisaje como activo, como patrimonio de enorme valor para un territorio. Además, las nuevas metodologías de I+D territorial pueden identificar oportunidades y potencialidades de enorme valor económico en torno al paisaje. Mis reflexiones:

1. La necesidad de ver el medio ambiente y el medio natural como activos de primer orden. Tenemos que ver en preservación del medio natural una oportunidad única de generar riqueza y valor económico. Fomentar políticas inteligentes donde las fuerzas del mercado sean aliadas. En unos veinte años, las nuevas tecnologías de la construcción reducirán sus costes a niveles hoy inimaginables. Aquellos territorios que hayan sido capaces de preservar e integrar singularidades derivadas de valores ambientales y culturales tendrán una enorme ventaja sobre aquellos que no lo han hecho. Reconocimiento de hitos como los huertos de palmerales (Patrimonio de la Humanidad en Elche), deberían extenderse en esta provincia (Guadalest promueve inteligentemente el reconocimiento de las terrazas a agrícolas).
2. El paisaje, el medio natural y la identidad cultural como respuesta a ciudadanos exigentes. La globalización lleva consigo una toma de conciencia ciudadana cada vez más exigente. Los negocios multinacionales, los movimientos migratorios masivos, la movilidad estudiantil, el turismo de masas, todo ello fomenta una visión exigente de los ciudadanos. Aquellos territorios inteligentes conciliarán los valores locales y las tensiones de la globalización; impulsarán espacios competitivos donde el desarrollo, las modernas infraestructuras, y la preservación de el medio natural, conjuntamente con su identidad cultural, se concilien inteligentemente.
3. El paisaje como estrategia en sí misma. Hace unos años, el prestigioso arquitecto Juan Navarro Baldeweg me decía precisamente en Benissa que la mejor inversión era “comprar paisaje”, no para construir, sino para preservar el valor de las construcciones ya existentes. Me pareció una idea realmente brillante. El paisaje, es un activo cada vez más escaso y se puede convertir en un factor clave para el futuro, especialmente en el Mediterráneo. La rentabilidad parecería clara a la luz de la demanda turística e inmobiliaria de segmentos de alto poder adquisitivo en Europa, pero sería aun más importante en la atracción de talento y para la atracción de actividades económicas basadas en el conocimiento y vinculadas a nuevas tecnologías.

Creatividad e innovación están unidas –más de lo que parece- al paisaje e identidad cultural. Dejemos ver el paisaje como una cuestión estética y empecemos a concebirlo como concepto estratégico. El valioso entorno paisajístico de la Marina alicantina alberga hoy la mayor oferta gastronómica de calidad de nuestra provincia y viven artistas, arquitectos, empresarios, profesionales de empresas primer nivel de Europa. Algo que nos debería hacer pensar.

(1) Estas reflexiones fueron compartidas en una mesa con presencia de los dos últimos alcaldes de este municipio Juan Bautista Roselló é Isidor Mollà, la directora de la sede Teresa Morell y la Vicerrectora de la Universidad de Alicante Josefina Bueno.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI


El hundimiento de expectativas de los consumidores y de las empresas
16 Junio 2008

Las expectativas de los agentes económicos (consumidores, empresas, inversores…) sobre la evolución económica futura tienen una importancia decisiva para el comportamiento, ajustes, resultados, etc del sistema económico de un país.

Esta ha sido una variable que, por el componente del factor humano implícito, ha llevado locos a los economistas. Aquellas concepciones que daban la mayor capacidad al mercado y a su mano invisible para ajustarse y garantizar por el mecanismo de los precios el equilibrio con pleno empleo, tuvieron en la crisis del 29 y en las contribuciones de Keynes y el keynesianismo un contrapunto importante que venía a subrayar la incapacidad del mercado de llevar el ajuste en la dirección apropiada. El mercado quedaba atrapado en una “trampa” sin posibilidad de que el mecanismo de los precios ejerciera la función que en teoría le correspondía.

La política gubernamental del gasto adquirió un protagonismo decisivo en las décadas siguientes, intentando aplicar de forma simplista y abusiva “la receta” keynesiana. Ante los fuertes procesos inflacionistas que se desencadenaron en muchos países y la falta de estabilidad del crecimiento, los economistas dieron con la teoría de las expectativas racionales, un primer cuerpo de desarrollos que reclamó con toda justicia la importancia que esta variable merece.

Las empresas, consumidores, trabajadores, etc. en los sesenta, setenta, ochenta… aprendieron a convivir con la inflación y sacarle todo el partido que podían. Ante las dinámicas inflacionistas los agentes económicos ajustaban anticipadamente los salarios y los precios de manera que esto alimentaba en sí mismo espirales inflacionistas. Los economistas aprendieron la lección, y las políticas económicas asumieron la necesidad prioritaria del crecimiento estable no inflacionista, desalentado a los agentes económicos a formar expectativas en torno a las alzas de precios Fuera de las tentaciones gubernamentales, la “profesionalización” y autonomía de los Bancos centrales fue un paso decisivo a la hora de explicar es crecimiento económico mundial relativamente estable de las últimas décadas.

Las expectativas y los agentes económicos hoy

Los más lógico es que en las dos últimas décadas los agentes económicos hayan seguido aprendiendo de las consecuencias que se derivan de las nuevas políticas económicas que emanan de los grandes bancos centrales y de los gobiernos. Los primeros absolutamente obsesionados con cualquier tensión inflacionista, incluso provocada exógenamente (petróleo, alimentos, etc.) y los segundos instalados en la ortodoxia del no intervencionismo y el ajuste presupuestario positivo.

La crisis actual se desencadena exógenamente, crisis de liquidez, hipoteca basura, etc. Empezando por loa bancos, la mayoría de los jóvenes directores de oficinas bancarias de hoy no ha vivido ninguna crisis, quizás hayan estado dando y estén dando unas señales equivocadas al resto de los agentes económicos de un país.

A esto se unen circunstancias como las de unos empresarios del sector inmobiliario haciendo declaraciones en Madrid hace poco anunciando que los precios de la vivienda descenderían más de un 30%. Si los consumidores son racionales no creo que haya un solo comprador que se mueva en el mercado a corto plazo. Amén de un consumo de vivienda basado históricamente en productos financieros a medida a muy largo plazo, bajos tipos de interés, tasaciones generosas e “hipotecas 100%”.

Por su parte, los vendedores han comprado suelo a unos precios que no pueden tolerar esas “rebajas”. Y los vendedores de segunda vivienda de segunda mano tienen muy asumido que los precios de la vivienda son rígidos a la baja. Así las cosas, podríamos esperar tranquilamente “siglos” a que se ajuste el mercado…

Y los más chocante del caso es que los ortodoxos de la política económica defendían hasta antesdeayer que los fundamentos del crecimiento de la demanda de vivienda en España eran reales y con un componente especulativo relativamente reducido. Y entonces, ¿por qué dejar que se hundan las expectativas?

De la situación actual, y confiando en que las elucubraciones de los economistas consigan clarificar pronto bajo qué patrón se comportan los agentes económicos, parece deducirse una cosa urgente: evitar que se hundan las expectativas con políticas gubernamentales muy activas.

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional

Temas relacionados con las expectativas y la coyuntura actual de la economía española :


Espacios para la Innovación
1 Junio 2008

Publicado en el Diario Información con el título: La Casa del Mediterráneo y la Isla de la Innovación

Cada vez tengo más claro que una de las salidas más sólidas a la actual situación es tratar de revalorizar nuestros espacios con actuaciones inteligentes, con el denominado I+D territorial. Algunos expertos muy cualificados sostienen que la densidad de ocupación de un territorio no es el problema. Existe problema si hay carencia de actuaciones e ideas para reconvertir competitivamente nuestro espacio en términos internacionales.

Empresas competitivas y espacios competitivos generan sinergias importantes e interactúan con resultados a veces espectaculares. Es la única solución contrastada que, internacionalmente, está dando resultados y a la que se liga: la atracción de talento, la capacidad de innovar, la creatividad, la cultura de la competitividad y, en general, las respuestas a las exigencias derivadas de la globalización.

El caso de Asturias

Asturias acoge en su territorio la sexta área metropolitana de España y está trabajando en el reto de crear un espacio competitivo en el siglo XXI, más allá de los sectores tradicionales que definieron su expansión décadas atrás (acero, aluminio, zinc, fertilizantes, productos químicos…). Su tejido económico sufrió severamente sucesivas reconversiones industriales, hoy intenta hacer un “guiño” al futuro.

El Principiado de Asturias está impulsando uno de los proyectos urbanísticos y arquitectónicos más innovadores de los últimos tiempos que pretende situar a Avilés y su entorno dentro de los espacios referencia en materia de innovación dentro y fuera de España. Una apuesta, un proyecto, muy inteligente planteado: la Isla de la Innovación. Me gusta el nombre, el contenido y el enfoque metodológico. Sugeriría su estudio.

A estas alturas nadie se extrañará si advierto que echa mano de la cultura como eje central a la hora de intentar hacer realidad este tipo de proyectos. El Principado, siguiendo los pasos ya conocidos como el de la ciudad de Bilbao, pretende convertir a Asturias en uno de los centros culturales más importantes de Europa. Al respecto, una de sus primeras iniciativas es el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer (obra del brasileño Oscar Niemeyer, Premio Príncipe de Asturias de las Artes).

Me llegan, junto con una carta del Presidente del Principado, unas publicaciones excelentes en la que se presenta con todo detalle el proyecto. Y tras su análisis lo que me viene a la mente son cuatro palabras: ambición, credibilidad, coherencia e inteligencia.

La globalización nos exige ser ambiciosos. Debemos “posicionar” nuestros espacios entre los espacios más competitivos de las economías más avanzadas. Sobresalir en la globalización es todo un reto.

No es un tema sólo de voluntad política. Este tipo de proyecto deben tener credibilidad en los entornos internacionales. De lo contrario estaremos haciendo un brindis más al sol.

Este tipo de apuestas exige coherencia con el pasado, presente y futuro del propio lugar. Deben servir para constituirse en motores del progreso, del cambio, del desarrollo de la cultura de la innovación.

Y por último la inteligencia del planteamiento, tiene que ver mucho con la política y el liderazgo.

En suma, una propuesta que viene de la lejana Asturias y que es todo un tratado de buenas practicas en materia territorial. Una practica a la que quizás debieran mirar algunas propuestas realizadas recientemente en nuestro entorno, como la Casa del Mediterráneo, o similares, si no quieren convertirse en hechos aislados y sin ninguna capacidad de generar sinergias relevantes dentro o fuera de nuestro entorno.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI


Un eje para el futuro
20 Mayo 2008

Publicado en el Diadrio Información con el título: Un eje imprescindible: Alicante y Elche.

La noticia de que la Generalitat recupera el proyecto del eje Alicante – Elche es una excelente noticia. Quizás debamos expresar el deseo de que esta vez, a través de una estructura lineal, triangular o cualquier otra sofisticada figura geométrica, vaya realmente en serio.

Algunos pensarán que, si lleváramos quince años desarrollando este eje, hoy tendríamos una economía terciaria más diversificada, avanzada y enfocada hacia el conocimiento, constituyendo una verdadera alternativa al empuje del sector inmobiliario hoy debilitado. Pero lamentarnos no sirve para nada, es más útil pensar en clave de futuro.

Felicitemos pues al Consell por la iniciativa y animemos a las partes implicadas (ayuntamientos, empresarios, instituciones, etc) para que tomen conciencia de que este no es sólo un proyecto absolutamente clave para la provincia, sino que, bien orientado, lo será a buen seguro también para la Comunidad Autónoma y España, e incluso, concurriendo determinadas circunstancias, lo sería a escala europea.

Por qué hemos vivido sin el eje Alicante – Elche

La respuesta es obvia y es reconocida por todos. La coyuntura internacional y nacional (tipos de interés bajos, expansión económica, inmigración, vuelos baratos…) han impulsado un fuerte crecimiento del sector inmobiliario, motor de la economía provincial en su conjunto. Este factor ha hecho muy fácil nuestra estrategia de crecimiento en los últimos años. Pero no hay que confundirse, basta recordar las sombrías expectativas de las que partíamos a principios de los noventa: un modelo económico alicantino agotado (debilidad industrial y exportadora, escasa terciarización, fragmentación territorial, etc.) y con pobres expectativas.

¿Pero realmente hemos vivido sin el eje? La respuesta, en términos de mercado es no. El mercado ha cumplido. Efectivamente, la demanda privada sí ha respaldado esta idea que surgió a principios de los noventa. Basta con dar un paseo -o conocer algunos datos básicos- por el Parque Industrial de Elche para darse cuenta de la entidad de la demanda provincial y nacional de un espacio de estas características.

El Parque Industrial de Elche ha experimentado un impresionante desarrollo, y esto sin el respaldo de muchas de las actuaciones públicas que acompañaban al proyecto original: infraestructuras (alguna realizada a posteriori), equipamientos, city marketing, valor del enclave como resultado de una actuación emblemática a nivel regional, etc. etc. En conclusión, la demanda, el mercado, estaba ahí. La dirección era, es y será la correcta.

Espacios competitivos en la era del conocimiento y la globalización

Lo único que ha cambiado en estos últimos quince años es que la necesidad de plantear espacios competitivos a escala local, nacional o internacional quizás se ha multiplicado por veinte. Antes era algo así como una anticipación relativamente “visionaria” de un grupo de empresarios, universitarios y algunos agentes políticos y sociales. Hoy es una imperiosa necesidad, una tabla de supervivencia si se desea estar en la liga de los grandes.

Y es que en el horizonte del largo plazo sólo aquellas regiones y países que sepan interpretar correctamente las claves de la sociedad de la información y del conocimiento y sus respuestas a través de espacios competitivos a escala mundial, serán jugadores de la champion league o al menos en las “primeras divisiones” en la economía global.

La provincia de Alicante es la cuarta provincia en población y PIB total de España, esa España en la que los políticos no se cansan de repetir que es la “octava potencia económica del mundo”. A esa escala, una economía avanzada exige de un territorio bien estructurado y con roles diferentes que sean significativos a nivel mundial. Dicho en otros términos, España, dentro de Europa tiene que dar cabida a ofertas territoriales competitivas (a esto me he referido en mi artículo anterior).

Necesidad de una apuesta ambiciosa

De aquí surge un elemento esencial para los planificadores que retomen este proyecto: ambición y amplitud de miras a la hora de ejecutar esta apuesta. Hay algunas razones para pensar así. Por una parte, hay vecinos nuevos competidores dispuestos a trabajar en esta dirección.

Por ejemplo, Murcia se ha convertido en los últimos años en un dinámico competidor dentro del eje mediterráneo. Entre otras actuaciones previstas, algunos de sus proyectos, si se llevan a cabo según los planteamientos anunciados, se pueden convertir en serios referentes europeos incluso internacionales.

Málaga aspira a convertirse, dentro de un modelo caracterizado por su fuerte desarrollo turístico similar al de Alicante, en el “Silicon Valley europeo” (proyecto “Málaga Valley”), en línea con iniciativas que han triunfado en otras partes del mundo como las de Bangalore (India) o Taejon (Corea). Los empresarios de este sector y el ayuntamiento están decididamente por la labor. El entorno lúdico de la Costa del Sol no se ve como un problema sino como un gran complemento y atractivo.

Esto es, dentro de unos años, habría que evitar hablar de “oportunidad perdida”. Además, dicho sin ningún afán localista, el eje Alicante – Elche y la economía de su entorno quizás cuenta con las mayores ventajas competitivas -a la hora de plantear la dimensión de su escala competitiva- dentro del eje mediterráneo español.

Hay potencialidades que aprovechar. Una idea sugerente desde una estrategia territorial europea es al triángulo Madrid- Barcelona- Valencia. Los espacios que están dentro o en las inmediaciones de los mismos tienen garantizado un rol importante, inducido por las propias fuerzas del mercado. Por ejemplo, en el mencionado diamante (término de Alfonso Vegara) Zaragoza esta llamada a convertirse uno de los principales centros logísticos de Europa. Ha sabido plantear inteligentemente su “rol” dentro del mencionado triángulo.

Alicante - Elche es uno de los espacios más relevantes y cercanos al indicado diamante español en Europa. Hay que saber aprovecharlo, hay que formular o diseñar un “rol” capaz de garantizar su “enganche”. En principio, las actuaciones territoriales de mayor éxito internacional están planteadas en la órbita de las grandes ciudades, pero nunca en el radio especulativo de las mismas. La inteligencia de algunos bancos y empresas a la hora de gestionar su patrimonio inmobiliario o de enfocar espacialmente su actividad nos debería dar mucha luz sobre este tema. Se están anticipando claramente a las nuevas reglas que van a regir en el futuro.

En el debate del agua, los ganadores indiscutibles serán aquellos países que inviertan en las tecnologías del agua. La solución de hoy será obsoleta mañana. Sin embargo, el conocimiento y desarrollo de las tecnologías del agua (a través de sus múltiples planteamientos) será permanentemente un activo económico de primer orden a nivel mundial y una industria muy potente para quienes sean capaces de desarrollarla. Será una apuesta ganadora hoy y mañana y de efectos inducidos realmente muy potentes.

Las tecnologías del agua, turismo, energía, construcción, vivienda, las nuevas tecnologías y los servicios especializados a pequeñas empresas en el campo de la sociedad de la información y las comunicaciones, los nuevos materiales, la biotecnología, nanotecnología … Estas y otros muchas requieren de espacios especializados capaces de concentrar “masas críticas” relevantes de empresas, servicios, emprendedores, capital humano, talentos…

Evitar la fragmentación y la dispersión de actuaciones

La fragmentación y la dispersión no son buenas consejeros. Hay que ser el mejor es algunas cosas puntualmente relevantes, con efectos multiplicadores y que se puedan plasmar en sectores y empresas con capacidad de liderazgo en el mercado, aunque sea en campos concretos y especializados.

En materia de inversiones públicas no es buena estrategia la dispersión. Hay que profundizar en las actuaciones. Es algo que ha brillado por su ausencia en los últimos años. Es difícil identificar un hilo conductor entre el potencial del Parque Industrial de Elche, los magníficos campus universitarios, la OAMI, IFEMA; la desalinizadora, la ciudad del cine, la casa del mediterráneo, el desarrollo urbanístico de la Playa de San Juan o el valor de los reconocimientos del “patrimonio de la humanidad de Elche” por citar algunos logros y desvelos.

Incluso el nuevo Aeropuerto, el AVE u otras grandes inversiones deberían enmarcarse en el contexto del desarrollo de una base económica en el entorno capaz de alcanzar una alta competitividad dentro de la sociedad del conocimiento y de la economía global.

Hace falta claramente un modelo consensuado que oriente y canalice esfuerzos ordenados y complementarios de las administraciones públicas. Algo coherente y ambicioso capaz de dar beneficios al país y que suscite apoyos entusiastas de todas las administraciones públicas sin excepción. Un proyecto capaz de traducirse en términos de crecimiento empresarial y competitividad sectorial a corto, medio y largo plazo. Y capaz de tirar de la economía.

Países tan distintos como Estados Unidos, Irlanda, países nórdicos, Corea, China, India… nos proporcionan pistas realmente interesantes. Pero puntualmente las buenas prácticas, los buenos ejemplos, están a la vuelta de la esquina. Hay que saber mirar.

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional


Entradas anteriores »