Municipios inalámbricos
10 Julio 2006
Un factor importante en el deterioro de la competitividad de las empresas españolas está asociado a un empleo inferior de las TICs en términos relativos. Las empresas –grandes y pequeñas- no siempre sacan el máximo partido a las nuevas tecnologías y toman decisiones acertadas al respecto. En general cabe hablar en España, hoy a la cola de los indicadores de desarrollo de la sociedad de la información en Europa, de un cambio cultural lento, afectado por políticas pasivas y en algunos casos poco acertadas.
Internet proporciona a las empresas recursos y vías de incursión del mayor interés. Si bien hace unos años el comercio electrónico era visto como algo secundario, esto está dejando de ser así de forma acelerada. Muchas actividades y servicios empiezan a encontrar en Internet un aliado imprescindible. Desde los vuelos baratos, pasando por la banca, la venta de naranjas en origen, hasta la consulta de servicios jurídicos. No digamos la efectividad de la publicidad contextual, un terreno que situará a las empresas jugadoras en posición de ventaja respecto a sus más directamente competidoras que no apuesten por la misma.
En definitiva, si se quiere revitalizar la competitividad empresarial se tendrá que empezar por lo más inmediato y sencillo: facilitar un acceso cómodo y barato a los ciudadanos.
Nuevas Tecnologías en municipios: el caso de Mijas
La Administración central ha puesto en marcha el Plan Avanza y dentro de este hay medidas interesantes. El citado Plan contempla ayudas a través de convenios entre el Ministerio de Industria y las Comunidades Autónomas. Por ejemplo, hace un par de meses el Ministerio de Industria en colaboración con la Junta de Andalucía acordó destinar 200 millones de euros al desarrollo de las nuevas tecnologías en los municipios andaluces. Esta es una línea de actuación que puede ser realmente atractiva.
Una decisión inteligente y avanzada ha sido la del pueblo turístico andaluz de Mijas (Málaga), el cual ha utilizado la avanzada tecnología Wimax en todo territorio (incluidas zonas rurales) para crear una auténtica zona “WIFI” (inalámbrica). Esto significa que dentro de su espacio geográfico cualquier ciudadano puede conectarse a Internet sin cables y gratuitamente. De entrada, me parece una forma inteligente de hacer política turística que, con toda seguridad, tendrá otras muchas consecuencias positivas. No en balde para muchos la existencia, calidad y seguridad de la conexión WIFI es ya un tema a tener en cuenta en el momento de elegir un hotel. De hecho ya circulan por la red rankings de hoteles ordenados por calidad y seguridad de sus sistemas WIFI.
Internet local, clave para el desarrollo de la sociedad de la información
España necesita tomar una posición activa en este terreno. Nuestro país fue excluido hace un año de la red inalámbrica mundial (Intel Digital Communities) que, impulsada por empresas de la talla de Dell, Cisco, IBM o SAP, pretende transformar en espacios inalámbricos de excelencia a 100 grandes ciudades de todo el mundo. En esta misma línea hay que situar el proyecto de la ciudad de San Francisco finalmente adjudicado a Google. Este último caso es realmente interesante. Internet tiene un componente fuertemente “local” en muchas vertientes que Google ha percibido potencialmente rentable y del mayor interés para sus intereses comerciales y publicitarios. De hecho, la aportación de su servicio a San Francisco es gratuita. En Estados Unidos es un tema imparable. El debate no es WIFI si o no, sino la calidad y velocidad de las prestaciones. A modo de ejemplo el proyecto “Utopia” enlaza catorce ciudades en el noreste de un Estado como Utah y pretende duplicar y triplicar la velocidad de conexión inalámbrica. En el Reino Unido se lleva a cabo en la actualidad, de la mano de su principal operador BT, la primera fase de un proyecto para doce grandes ciudades, entre las cuales están: Birmingham, Cardiff, Edinburgh, Leeds, Liverpool y Westminster. Habría que decir que el asunto tiene mérito viniendo de un operador de telecomunicaciones, por lo que deduzco que estamos ante una tendencia imparable que va a representar una segunda revolución en lo que respecta a la forma en la que nos comunicamos.
Los municipios españoles y los espacios WIFI
España inició muy tempranamente proyectos WIFI. El más conocido lo impulsó la concejalía de la Ciudad del Conocimiento del Ayuntamiento de Barcelona a través de una prueba piloto allá por el 2003. La Comisión del Mercado de Telecomunicaciones cerró el proyecto a finales del 2004 alegando este servicio como una competencia desleal para el resto de operadoras. La capacidad imaginativa en un país como España, en el que a veces falta perspectiva para asimilar los avances tecnológicos de forma anticipada, ha llevado a Martín Varsavsky a plantear un proyecto como FON. La idea es sencilla, pero bastante congruente con la filosofía de una gran parte de los usuarios de la red, prestos a compartir cualquier cosa. De hecho el lema de la compañía es compartir el “exceso” de banda ancha del domicilio y, a cambio, conectarse gratis en toda una comunidad de usuarios que se comprometen a ello. Su perspicacia ha llevado a Google, entre otras empresas, a apoyar el proyecto del argentino Varsavsky. En mi opinión el proyecto hay que verlo como la respuesta de unos usuarios dispuestos a organizarse para superar las barreras de las administraciones o los operadores. Las universidades también han impulsado “campus inalámbricos” constituyendo hoy una avanzadilla privilegiada de las ventajas de conexión rápida y cómoda en cualquier lugar. Esto ha propiciado un mayor número de usuarios y una mayor capacidad para aprovechar los contenidos y servicios a todos los niveles.
Me atrevería a sugerir que hacen falta programa piloto de regiones o municipios que como el caso de Mijas, prueben la rentabilidad empresarial y social de estas inversiones. Incluso sin ayudas tipo Plan Avanza, el coste de los espacios WIFI se reduciría mucho si en una primera etapa se eligen zonas selectivas de ciudades y núcleos urbanos, o en municipios pequeños, corriendo a cargo de los propios ayuntamientos. Lo importante sería liderar un Internet local que seguro tendrá repercusión directa en las actividades económicas de cada territorio.
Sería triste que, además de tener los precios más caros de banda ancha de Europa, los intereses, la miopía empresarial y política de nuevo redunden en otro factor más que contribuya al atraso de la sociedad de la información en España. Y, volviendo al principio, esto repercutirá nuevamente en la competitividad de la empresas españolas.
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