La revolución de los vuelos baratos e Internet
11 Noviembre 2006
El sector del transporte aéreo había alcanzado la mayor estabilidad y madurez en los noventa. Todo parecía inventado y escasas innovaciones eran posibles en un mundo dominado por grandes oligopolios. Las empresas que, como Iberia, habían nacido históricamente bajo un paraguas proteccionista nacional solo tenían en cartera la posibilidad de realizar alianzas con otras de las mismas características: British Airways, Air France, etc.
Tras la desregulación del sector en los Estados Unidos, Southwest Airlines estableció un modelo de innovaciones y reducciones de costes superfluos. Unos pocos años más tarde, la incursión europea en los vuelos de bajo coste tuvo la ventaja de dotar a las aerolíneas pioneras -que siguieron el modelo de Southwest- de una potente herramienta adional: Internet.
Las aerolíneas de vuelos baratos e Internet
Aerolíneas como Ryanair y EasyJet comprendieron pronto el valor de Internet a la hora de comercializar su producto y establecer estrategias de precios según la demanda del mercado.
Captar mercado de compañías aéreas muy consolidadas en Europa no era tarea fácil. Hace unos seis años para Iberia era impensable que Easyjet, Ryanair o Vueling pudieran disputarle una parte relevante de su cuota de mercado en el ámbito nacional. Tan difícil era este cometido que, por lo general, las aerolíneas de bajo coste debían operar en sus inicios en aeropuertos secundarios. Para unir Barcelona con Londres se operaba desde Girona -London-Luton, por ejemplo, y eso no inquietaba lo más mínimo a las grandes aerolíneas.
Internet, los billetes electrónicos, los trámites de un embarque simplificado, gracias al mismo, empezaron a abrirse nuevos caminos y posibilidades. Si los vuelos iban algunos días vacíos o casi vacíos ¿por qué no llamar la atención ofreciendo vuelos a 19 euros, 1 euro, o incluso gratis? Una campaña de marketing efectiva: llenar el avión a precios bajísimos. Ryanair e Easyjet fueron fraguándose una imagen de compañías que ofertaban vuelos a muy bajos precios y cuyas páginas eran necesario consultar en el caso de disponerse a hacer un viaje a determinados destinos. Una vez atraido el público la herramienta se muestra potente a la hora de aplicar una política de precios ajustada a la demanda y cambiante según el grado de ocupación y maximizando los beneficios de la compañía. Todo esto sin intermediarios, sin agencias de viajes, una relación rápida y efectiva entre la compañía aérea y el cliente.
El éxito de las compañías de vuelos baratos es hoy indiscutible y lo calificaría incluso de aplastante. En los dos últimos meses, lejos de escaramuzas en aeropuertos secundarios, EasyJet, Ryanair, Vueling, etc. disputan en el aeropuerto de Barajas en Madrid a las grandes aerolíneas, especialmente a Iberia, sus cuotas de mercado. E Ibería debe responder con Clickair -su nueva compañía filial de vuelos baratos- en el Aeropuerto de Barcelona, de donde se había batido en retirada.
Lecciones para el comercio electrónico
El éxito de la venta de vuelos baratos por Internet debería ser objeto de atención por los analistas y estudiosos a la hora de identificar los factores que realmente lo explican y poder extrapolarlo a otras vertientes del comercio electrónico en la actualidad. Me atrevería a comentar dos de las cuestiones más elementales:
1. Los precios de los vuelos (producto) son realmente más bajos. Internet propicia una racionalización de la planificación y venta anticipada de los vuelos. La compañía puede fácilmente en tiempo real incentivar a los clientes que deseaban volar el viernes, lo hagan el jueves a un precio menor. Esta ventaja se resuelve en precios más bajos en determinados vuelos.
2. Comprar por Internet reporta ventajas al cliente. Ahorra tiempo en el aeropuerto sacando la tarjeta de embarque en tu casa, permite comparar tarifas con otras compañías fácilmente, se puede planificar el viaje -ajustándolo a los días en los que la hay disponibilidad de vuelos baratos-, etc. Y también hay información complementaría útil: hoteles baratos, alquiler de coches, información sobre medios de transporte desde y al aeropuerto…
Pese a lo simplificado del análisis hay dos aspectos que creo indiscutibles, si Internet propicia precios más baratos o reporta ventajas sustanciales para el cliente, el éxito del comercio electrónico en cualquier sector estaría bastante asegurado…
¿Es extrapolable a otros sectores el éxito de los vuelos baratos?
Sinceramente no creo que un restaurante, por poner un ejemplo, lo tenga más difícil que Vueliing a la hora de abrirse mercado compitiendo con Iberia.. Lo que falla es la mentalidad con la que se hace. Si las aerolíneas de vuelos baratos se limitarán a poner un carrito de compra con las tarifas de las compañías aéreas tradicionales, me temo que no estaríamos hablando de la “revolución de los vuelos baratos”.
Y esto es lo que hacen la mayoría de los sectores: poner el carrito. En realidad, hacer una reserva online de una mesa en restaurante es una muy escasa ventaja (el teléfono es más rápido y más seguro, dada la desidia con la que algunos establecimientos administran su web), ver la carta o un pequeño párrafo sobre la filosofía de la cocina… pues tampoco es nada definitivo… Actualmente el usuario debería percibir claramente que la compra por Internet le reporta ventajas frente a la compra tradicional. Si esas ventajas son, por ejemplo, de precio más barato de un menú de degustación, haciendo una reserva online un miércoles por la noche en vez del Sábado- o concertando los componentes de un menú de desgutación muy por anticipado, mejor que mejor.
Termino insistiendo en lo de siempre. Internet es un instrumento que exige una reconsideración de los métodos y estrategias convencionales de una empresa. Pero lo que no cambia es la lógica del consumidor: los precios más bajos y la calidad del servicio o producto que recibe por lo que paga, cuenta y mucho, dentro y fuera de Internet.
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La verdad es que las compañías LOW COST están muy bien. Pero es momento de preguntarse a que renuncian para bajar tanto los precios. Renuncian a servicios (fingers y jardineras) y hacen andar a la gente por la pista (cosa que ya se acaba ya que incumple TODAS las normas de seguridad). Y lo que es mas peligroso, renuncian a la seguridad. Peor mantenimiento y menores medidas de seguridad hacen que operar esos vuelos sea menos costoso. Bale la pena hasta que deja de valer la pena. Pero si te pilla enmedio (en un accidente), probablemente sea demasiado tarde para arrepentirse.
Bueno, de momento no hay ninguna evidencia de que las compañías de vuelos baratos sean menos seguras que las tradicionales. EsayJet o Ryanair presumen de que sus controles de seguridad, mantenimiento, etc, es superior al de algunas compañías tradicionales.
Hay vertientes claras en la que una compañía low cost puede reducir costes.
- Personal de tierra. Si se racionaliza el embarque y otros muchos servicios.
- Gestíón de la tramitación del billete electrónico y embarque simplificado.
-Gestión racional de la oferta y venta directa de los asientos a través de Internet a precios que se ajustan permanente en función de la demanda y el grado de ocupación…
De momento, el número de accidentes de avión no se concentra en mayor medida en compañías low cost. Y está por ver qué compañías tiene mayor flexibilidad y margen para afrontar la competencia creciente vía precios.
Por último, también es conveniente señalar que el caso de Air Madrid no es asimilable en su gestión a una low cost.
En las compañias tradicionales que parametros (estadisticos,demada,estimacion de ocupacon…)se utilizan para ofrecer precios mas baratosen ciertos vuelos