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El Eje Mediterráneo español en la era de las Nuevas Tecnologías
23 Febrero 2008

Hace veinte años se habló por primera vez del Eje Mediterráneo español en un manual de economía española. Era mi aportación a una obra colectiva coordinada por José Luis García Delgado y que se insertaba dentro de los principales tópicos de la economía nacional de la mano de autores como Fuentes Quintana, Velarde Fuertes, Emilio Ontiveros… El Eje Mediterráneo español estaba “de moda” y la mayoría de los economistas lo consideraban el espacio con mayor potencial de la economía española. El propio Enrique Fuentes Quintana me encargaba cuatro años más tarde la dirección de un número monográfico de Papeles de Economía Española dedicado al “Arco Mediterráneo español” donde más de una veintena de especialistas profundizaban sobre diferentes aspectos del que ya se consideraba uno de los espacios geográficos con más potencial incluso de Europa.Tras un periodo dilatado de tiempo es interesante (e incluso puede que muy necesario) realizar un análisis más actual en el que se revisen algunas de las predicciones y orientaciones que se llevaron a cabo por aquel entonces. Además, la oportunidad de este tema viene justificada por el hecho de que, en el marco de las exigencias de la globalización, un país como España sigue necesitando más que nunca espacios geográficos de referencia que, ofreciendo la competitividad y atractivo internacional necesario, sean capaces de concentrar sectores de futuro y empresas que exploten el conocimiento y la atracción de talentos en el era de la Nuevas Tecnologías y el conocimiento. Desde esta perspectiva debiera ser contemplado actualmente el Eje o Arco Mediterráneo español propiciando nuevas reflexiones y aportaciones sobre el tema.

El Eje Mediterráneo queda configurado en la realidad no sólo como una mera agregación de espacios administrativos o geográficos con un potencial determinado. Cualquier análisis deja constancia de su relevancia para el mercado en términos de un buen número de variables relevantes: población, crecimiento, especialización sectorial, turismo, actividad inmobiliaria, concentración de riqueza, sistema de ciudades, etc.

Carencia de políticas que favorezcan el Eje Mediterráneo

Pero es obvio que se trata de un espacio teórico. Las Comunidades Autónomas segmentan su potencialidad incluso, como parte del mismo, ven competencias y amenazas más que sinergias y complementariedades derivadas del todo en su conjunto. Por otro lado, la miopía respecto del Eje Mediterráneo de los sucesivos gobiernos centrales en los últimos veinte años no ha hecho nada más que confirmar aquella visión del economista Perpiñá Grau al indicar la tradicional y tozuda visión radio-céntrica gubernamental de España en torno a su capital y la periferia.

El Eje Mediterráneo es frecuentemente visto como un problema por las diferentes Comunidades Autónomas que lo conforman, las cuales perciben en la Comunidad vecina una amenaza de competencia a la hora de atraer turismo, vender inmuebles o propiciar la localización de empresas interesantes. Nadie piensa en explotar el atractivo del Eje Mediterráneo en relación con las Nuevas Tecnologías o el conocimiento. Se pierde la visión de conjunto y las ventajas de su potencialidad como tal.  Algo que es palpable si observamos cualquier aglomeración o eje económico mundial que sea relevante internacionalmente. Incluso cabría mencionar que la vecindad de algunas Comunidades Autónomas no ha propiciado ni tan siquiera la puesta en común de políticas elementales tales como meras plataformas de relación cultural, que incomprensiblemente se han visto envueltas en conflictos sectarios y artificiales.

Para el Gobierno central, el Eje Mediterráneo sencillamente no existe más allá de su inserción en algún que otro discurso político. No hay políticas que favorezcan o prioricen el Arco Mediterráneo como tal; no hay un estrategia ambiciosa para poner a este espacio al nivel de competitividad que exige su inserción en una economía global. Todo pasa por un “reparto” a las Comunidades Autónomas en transferencias o inversiones. El trazado radio-céntrico del AVE, las políticas sobre el agua, la carencia de una oferta potente de espacios de calidad para las empresas, la coherencia del sistema axial de puertos y aeropuertos etc. vienen a poner de relieve tal carencia.

Incluso en clave política, los sucesivos gobiernos centrales no han tenido la visión suficiente como para ver en la potenciación del Eje Mediterráneo una solución a los problemas de endogámicos de Cataluña o de la propia Comunidad Valenciana. Con políticas con una concepción territorial más abierta, quizás hoy la primera estaría menos volcada en su radicalismo nacionalista y la segunda probablemente hubiera sobrepasado una renta por habitante bastante superior a la actual, situada todavía levemente por debajo de la media ampliada de la UE. Ambas Comunidades estarían unidas por intereses comunes relevantes lo que no parece traducirse en la práctica en actuaciones concretas del calado que exigen este tipo de cuestiones.

En los últimos años las fuerzas del mercado han proseguido con del desarrollo y  la vertebración geográfica y económica como tal eje. Esto a pesar de la disparidad y falta de convergencia y entidad de las políticas y actuaciones de las diferentes Administraciones Públicas.

Hay que insistir en que es en este terreno donde se están perdiendo grandes oportunidades. Actuar en dirección de las fuerzas del mercado hubiera tenido sus ventajas. No es descabellado pensar que si se hubieran diseñado políticas para potenciar el Eje Mediterráneo, siguiendo aquellos anhelados afanes de conseguir una “California europea”, hoy quizás sería ya considerado un espacio económico de referencia de los más prósperos y dinámicos de Europa.

¿Un nuevo modelo de crecimiento para el Eje?

En los últimos años el crecimiento inmobiliario y el auge de algunos otros sectores ya tradicionales como el turismo, los servicios y determinadas actividades manufactureras pueden haber hecho creer que el Eje del Mediterráneo caminaba por la senda idónea. Sin duda, explotar los atractivos residenciales es importante, pero no es todo lo que pueda dar de si el espacio en cuestión ni mucho menos.

El modelo de crecimiento por el que se apuesta no es una cuestión marginal. La fórmula turismo, inmuebles y actividades manufactureras tradicionales tiene limitaciones importantes. En este mismo periodo Irlanda ha pasado de farolillo rojo en la renta europea por habitante a liderar, tras Luxemburgo, este indicador en el conjunto de la UE. No es lo mismo crecer con ladrillos que con conocimiento.

Un despegue del Eje Mediterráneo español traería extraordinarios beneficios a las Comunidades Autónomas que lo conforman y al conjunto de España. Incluso Cataluña, aunque con ventaja con respecto al resto del Eje Mediterráneo español, le falta relevancia en términos de las economías de la aglomeración. En los últimos años se ha debatido entre un débil despegue en los sectores de futuro y la deslocalización de sectores tradicionales. Cataluña sin el Eje Mediterráneo no tiene entidad locacional suficiente. La Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía Oriental quedan como eslabones más débiles y desvertebrados dependientes de una imagen excesivamente ligada a sectores como el turismo, la demanda inmobiliaria o manufacturas tradicionales. España a su vez necesita de algún espacio aglutinador de atractivos suficientes (residenciales, climáticos, infraestructurales…) para atraer inversiones en sectores de futuro y retener talentos.

La inversión en infraestructuras, servicios y el diseño de políticas en general que hagan competitivo este espacio a nivel mundial sigue siendo una apuesta prioritaria para un país como España, necesitado de capacidad para atraer estos sectores de futuro… Pero, aunque nos pese, el Eje Mediterráneo seguirá siendo un espacio teórico sin el concurso en nuestro país de una política con amplitud y altitud de miras.

Andrés Pedreño Muñoz

 Temas relacionados con el eje mediterráneo


Microsoft desafía a Google
3 Febrero 2008

Es lo bueno de un país como Estados Unidos que, en el velatorio inmobiliario de la crisis subprime, aun tiene recursos para lanzarle señales al mundo. Y esto sin presenciar todavía el previsible auge de una nueva ola tecnológica basada en la producción escala nanométrica que a buen seguro también liderará.

Microsoft lanzó el pasado viernes una oferta de 30.000 millones de euros para adquirir Yahoo, lo que supone un precio por acción un 62% más elevado que la cotización del la citada compañía al cierre del Nasdaq el día anterior. Esta compra de Yahoo tiene como principal cometido desafiar la creciente hegemonía de Google en Internet. La operación si se culmina con éxito, se convertirá la mayor adquisición de la industria tecnológica, tras AOL-Time Warner.

La coyuntura no deja de ser significativa en sí misma. En unos momentos en los que bancos de la talla de Citigroup, UBS o Morgan Stanley se han visto obligados a recurrir a inversiones en las economías asiáticas para obtener recursos financieros con los que “enderazar” su posición de capital, Microsoft lanza una de las operaciones más importantes de esta década en el sector de las Nuevas Tecnologías.

Quizás con ello los mercados e inversores a buen seguro se percatarán dónde está el futuro. De hecho, el viernes la gran subida de las acciones de Yahoo al conocerse la noticia animaba a Wall Street. Tras semanas de turbulencias abría al alza, a pesar de los malos datos sobre empleo conocidos ese mismo día (Estados Unidos destruía empleo por primera vez desde 2003).

Un poco de historia

Hace unos pocos años el negocio de Microsoft se centraba en la comercialización de un software “enlatado”. Una buena estrategia comercial y un progresivo desarrollo de productos que imitaban a los de sus competidores de mayor calidad, acabó propiciando uno de los monopolios más importantes, junto a la mediática y popular fortuna de Gates.

En los últimos cuatro años el propio negocio de Microsoft se venía poniendo en tela de juicio a través de avances, innovaciones y nuevas practicas entre los desarrolladores de todo el mundo. El open source y los apoyos a este recibidos de empresas como Google, las nuevas estrategias de Apple y otras empresas competidoras, han constituido una freno en toda regla a la hegemonía de la empresa de Redmond. La última versión de su Vista ha constituido para muchos analistas la constatación de la incapacidad de Microsoft para atraer la atención de los consumidores en un mercado cada vez más maduro. El negocio estaba a todas luces en otros ámbitos.

Paralelamente una empresa lanzada no hace mucho más de una década por dos estudiantes de la Universidad de Stanford se erigía en referente de una nueva forma de entender Internet. La evolución de las acciones de Google refleja muy bien su éxito. Desde su salida a Bolsa en agosto de 2004 a un precio de 85 dólares hasta llegar a rondar los 600 dólares por acción. Google por ejemplo ganó 4.203 millones de dólares en 2007 y los analistas todavía esperaban mejores resultados. No está mal para una empresa ubicada en un país afectado por una desaceleración económica y unos muy pobres resultados en la mayoría de las empresas de referencia en restantes sectores.

El reto de Microsoft a Google

El negocio de la publicidad online –me atrevería a afirmar que de la publicidad segmentada, contextual y global- ha dado mucho de sí (tanto como lo que refleja la cotización de Google). Pero hay mucho más en juego. El negocio de Internet no ha hecho nada más que empezar. Aquellas empresas que tienen información privilegiada (especialmente Google, Microsoft, Yahoo, etc. ) saben lo que hay en juego.

No está sólo el auge de la publicidad online. Que dicho sea de paso ya de por sí presenta unas favorabilísimas expectativas de crecimiento a largo plazo dadas sus ventajosas prestaciones frente a los canales tradicionales de difusión publicitaria. Además, el apogeo de lo virtual está invadiendo muchas de las facetas y practicas de los consumidores. Internet no sólo divierte más, plantea una nueva forma de acceder a las noticias, participar en la relevancia de las mismas, ver imágenes y televisión, proporcionar herramientas poderosísimas para el trabajo y disfrutar de muchos servicios gratis o de pago a un clic de ratón. La entidad de su penetración cada vez se aproxima en muchos países a la de los medios más arraigados (TV, prensa, radio…). La madurez de los usuarios, con practicas interactivas conocidas como web 2.0, abre dimensiones realmente espectaculares, avaladas ya por el éxito de las redes sociales y de la aparición de comunidades de todo tipo.

Internet y la estrategia iberoamericana de España

En los inicios de las punto.com todo el mundo quería llevar una empresa de Internet debajo del brazo pensando que esto era simplemente llegar y cargar. El fracaso de Terra, que bien podía haber guardado operaciones como las de Lycos para estos tiempos, y otras tantas empresas, marcó un declive que todavía hemos sido incapaces de superar.

Hoy las políticas oficiales referidas a Internet se debaten en cuestiones relativas al canon digital y poco más. Nuestros gobiernos no han entendido su papel. Y la principales empresas –salvo excepciones- tampoco. Desde las altas esferas se mira con lupa que no pueda ser troceada una empresa eléctrica. Y sin embargo no se hace casi nada para que este país sea por derecho propio protagonista en la era de la sociedad de la información. La inexistencia de concurrencia de empresas españolas relevantes internacionalmente en la actual fase –con un ámbito lingüístico de más de 400 millones de hispanoparlantes- es un buen indicador de que se ha perdido un tren muy valioso.

Algunos grupos de empresas españolas que podrían protagonizar el Internet actual o al menos la estrategia iberoamericana andan más ocupadas en hacerle la competencia a pequeñas webs o a los blogers en vez de pensar en términos de una estrategia de globalización que aquí ha regido sus pautas desde el primer momento de su nacimiento y desarrollo.

En cualquier caso habrá que felicitar al Parque Científico de Murcia el cual mantiene contactos con Microsoft para una posible ubicación en el mismo.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI

Temas relacionados con Microsoft, Yahoo, Google…


La promoción turística: Internet y otros métodos
1 Febrero 2008

El diario Información publicó dos artículos relacionados con el tema. Uno con el título “La promoción turística: FITUR, la feria de las vanidades” a cargo del empresario José Orts Serrano y otro con el título: “La promoción turística: Internet y otros métodos”. Los autores se coordinaron en su momento para dar una visión complementaria sobre este tema. Por su interés se recoge en este blog ambos artículos, uno a continuación de otro.

La promoción turística: FITUR, la feria de las vanidades (1)

José Orts Serrano 

Estos días los Ayuntamientos y los Gobiernos autonómicos se preparan para participar en Fitur. A finales de este mes abrirá sus puertas la 28ª edición de Fitur, la feria por antonomasia del turismo español .Los responsables de las áreas turísticas pondrán sobre las mesas de los regidores sus planes para que en pocos días todo esté listo y a punto para el desembarco en Madrid.

Presupuestos, selección de especialistas –diseñadores, carpinteros, pintores, decoradores,coordinadores, artistas locales, incluso cocineros y restauradores- integrarán la nómina y, junto a los oficios, los políticos de turno pelearán por la asistencia al evento.

Ir a Madrid será para muchos un premio y, para la mayoría, la gran oportunidad de los que aspiran a tocar poder y mostrar sus aprendidas cualidades de adulador, tiralevitas, o de simple aspirante a “lo que sea”. Aumentar sabrosas dietas y dejarse ver son razones más que suficientes para aspirar al viaje.

Un poco de historia

Cuando por los años 80 había cuajado la realidad del turismo como parte integrante de nuestra economía se pensó, con acierto, que hacia falta un escaparate, un mostrador
y unos buenos profesionales que vendieran el producto. La Europa próspera viajaba cada año con más frecuencia y se veía venir una dura guerra para atraer al viajero que ingresaba miles de millones en las arcas del país preferido Había que salir al paso para que España fuera entre los elegidos y, para ello, había que demostrar al mundo que nuestra oferta estaba a punto. Desde las cadenas hoteleras más prestigiosas hasta el camping más humilde, pasando por las agencias de viajes, las compañías aéreas, los ferrocarriles, y las autovías, los lugares insólitos, el folclore conservado, los paisajes históricos y, sobre todo, nuestros miles de kilómetros de costa, constituían una oferta más que atractiva para el viajero que planificase sus vacaciones en un clima paradisíaco.

Y… se eligió Madrid.. Razones: Madrid optaba al jugoso mercado de las ferias en competencia con otras ciudades de tradición expositora; meritaba ser primera en visitantes, cuajada de plazas hoteleras y sobre todo y por encima de todo, ciudad de influencias, centro del PODER. Y el Madrid de siempre se llevó, también como siempre, el gato al agua.

Años después fue tomando posiciones un nuevo negocio turístico: las viviendas como segunda residencia y el apartamento de alquiler por días. Consecuencia: la escalada codiciosa por el suelo y, parejo, el desembarco en FITUR de los” Señores del Poder decisorio”: Ayuntamientos y Comunidades.

Fitur: el poder político

Esto sería, a mi juicio, la explicación del Fitur actual donde el protagonismo ha rodado a manos de Ayuntamientos y Comunidades pasando a muy segundo lugar los profesionales y sus productos. En otras palabras el paso de la Feria del Turismo al de la “Feria de las Vanidades”, donde lo importante no es lo que se vende sino quien ofrece mejores posibilidades para construir y vender al mejor postor.

En los cuatro días que dura la Feria estarán presentes cientos de ciudades y pueblos con su stand, independiente o compartido, y siempre bajo el paraguas de la Comunidad a la que pertenecen que tratará de epatar, por derroche de medios, a las demás en espacio suntuoso, regalos, atracciones y folclore acompañados de millones de folletos publicitarios que acabarán sin remedio en las papeleras de la misma feria.

En esos pocos días celebrará su fiesta cada Comunidad con invitaciones sin fin para gustar productos locales o regionales, ver lo más hortera de su folclore y, eso sí, sentirse turistas por un día.

Desgraciadamente- ¡ojalá me equivoque!- no habrá espacio para nuevas tecnologías aplicables al sector, nuevos sistemas de control de calidad, ni estudios sobre la sostenibilidad de sectores emergentes o nuevos deportes basados en nuestros entornos naturales.

El todo incluido y todo gratis será la gran atracción que rodeará a los Presidentes que apacentarán a sus pupilos, risueños y satisfechos por la posibilidad de dar manos y abrazos a quienes les rodean, tal y como lo hacen a diario en su mismo palacio. Tampoco faltarán discursos y parabienes con la matraca de “somos los mejores”.

Para quien me califique de aguafiestas les propongo darse un vistazo por el recinto o seguir simplemente las crónicas o imágenes que emitirán cualquiera de los casi 13.000 periodistas acreditados y agasajados durante los días del evento.

He tratado inútilmente de conseguir datos fiables que nos indiquen los dispendios de los millones gastados en esta inmensa fiesta, lo cual me hace suponer o un descontrol doloso y oculto o una asignación indescifrable en el tenebroso pozo de los “gastos de representación.”.

Algunos datos sobre Fitur

El folleto de reclamo a los expositores de Fitur/ 08, que tengo sobre mi mesa, publica que el año 2007 dio las siguientes cifras:

  • 151.778 profesionales participantes (?)
  • 69.504 visitantes profesionales
  • 82.274 expositores
  • 11, 419 periodistas , y
  • 97.482 visitantes no profesionales (van “de feria”, a pasar el día) .

Esa rara calificación de 151,778 que denominan confusamente “profesionales participantes” son el resultado de la suma de visitantes profesionales y de expositores, si los números no me engañan.

En una feria normal, cuya finalidad es siempre el comercio o la actividad económica, no encajaría que hubiese mas expositores que visitantes. Aquí parece que sí, ya que son menos los posibles compradores (visitantes profesionales) que los expositores. A menos que demos por posibles compradores a los mismos expositores y sus huestes, claro.

Es una pena que en ese folleto no se indique el número de las instituciones, ayuntamientos y comunidades que participan, los metros cuadrados que ocupan y los tickets de entrada gratuita que los paganos “feriantes” reparten entre sus fieles, como agradecida pedrea, y que, seguramente, se integrarán en la estadística de visitantes. Estas cifras aclararían mucho, pero no sufran que en esta feria todo es posible.

Sé ciertamente que los profesionales asisten por aquello de “ hacer contactos con el poder” o de que “si no estas en FITUR no existes”, eslogan publicitario y engañoso de los vendedores de IFEMA.

Los mismos profesionales me indican que donde se hace negocio de verdad es en la feria que unos días antes, en Noviembre, se celebra en Londres y a la que acuden puntuales las grandes cadenas hoteleras y las agencias de viajes mas prestigiosas del mundo.”Allí se vende el pescado, aquí sólo hay morralla”, me cuentan.

Aquí, en este Madrid, especialista en desvirtuar los eventos, no se publican resultados de cifras de negocio ni de contratos firmados atribuibles a Fitur. Y, si se publican, se nieblan para que un ciudadano, como yo, no las encuentre .

Lo que sí se sabe es que pasar por Madrid siempre es útil para tocar influencias y divertirse. Así es más que probable que la mayoría de los “invitados” vuelvan al pueblo con las manos vacías y llena la barriga. Algo es algo.

José Orts Serrano

P.D. Me llega a última hora la noticia, publicada en los medios, de que la Generalitat Valenciana ha aprobado el presupuesto de 1.400.000 €  para su presencia en Fitur/08.

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La promoción turística: Internet y otros métodos (2)

Andrés Pedreño Muñoz 

En el artículo anterior de mi buen amigo José Orts se hace un diagnóstico real y preciso sobre las limitaciones de las que adolece la promoción turística en España, dominada por viejos y costosos métodos, exigua en resultados y de una eficacia más que cuestionable. Sus valoraciones las asumo totalmente, porque, al margen de conformismos, lamentos u otras consideraciones, la promoción turística en España necesita cambios drásticos.

No hay que insistir, en un país como España, en la importancia de su sector turístico, así como de la competencia creciente de terceros países y de la necesidad de ser competitivos en la captación de aquellos segmentos del turismo de mayor calidad, dentro del turismo de masas que predominantemente atraemos.

La importancia y necesidad de mejorar nuestros sistemas de promoción turística viene además avalada por la nueva situación del sector inmobiliario. Eficientes campañas de promoción de la imagen de España en exterior podrían contrarrestar el enfriamiento de la demanda y con ello del nivel de actividad en la construcción, sector imprescindible actualmente de cara a mantener nuestro ritmo de crecimiento y los niveles de empleo.

Me atrevería a señalar que cuando las cosas van bien, esto es, los turistas siguen la estela de los precios bajos (los vuelos baratos) y las casas se venden solas, etc. quizás la promoción turística puede permitirse el lujo de ser ineficiente, pero ya no es el caso, máxime cuando los competidores puede utilizar herramientas eficientes para llegar a los consumidores finales de una forma rápida y barata.

La publicidad en Internet

Recordaba José Orts que el folleto de Fitur recogía algo más de 97.000 visitantes. Sería muy interesante conocer el coste o gasto necesario para lograr ese resultado Sí parece claro que en Fitur hay casi tantos expositores como visitantes y que los más de 150.000 profesionales participantes, si lo son a efectos de su organización y montaje, el coste del evento puede ser realmente impresionante. Por el impacto y tipo de noticias en los medios, ni la participación de unos 11.500 periodistas y sus valiosas referencias, quizás tengan la efectividad que espera una de las unidades participantes, pérdida en la vorágine de tanta oferta concurrente al mismo tiempo y lugar.

Un Ayuntamiento pequeño puede llegar a rápida y fácilmente a más de 200.000 visitantes en su página web en un solo día, interesados en el tipo de turismo que oferta en su territorio. Alguna vez me he referido a Google Adwords y las ventajas de la publicidad contextual: perfectamente segmentable, rápida, muy fácil en sus instrumentación, barata en términos relativos, controlable en sus resultados y coste…

Si el Ayuntamiento o Comunidad en cuestión tiene un buen sistema de información web, una campaña de muy bajo coste (inferior al de Fitur) que determine de forma precisa el ámbito territorial al que va dirigido (países, regiones, ciudades…) podría llegar a más de 500.000 personas interesadas en un tema específico (turismo rural, turismo de aventura, turismo deportivo, senderismo, playas, hoteles con encanto, diversión, gastronomía, hospedaje, etc. etc.). Todo esto a un bajo coste y controlando la capacidad de captación de atención e interés real de los potenciales visitantes.

Dado el crecimiento y volumen de usuarios en Internet por una parte, y el creciente uso de los competidores como vía de promoción turística por otra, este recurso publicitario deja de ser opcional. Me atrevería a sugerir que si en el plazo de menos de tres años las Administraciones locales no son “proactivas” y eficientes a la hora de promocionar sus espacios turísticos vía Internet, verán mermado de forma relevante su potencial mercado en favor de sus competidores más directos.

Piensen que un sencillo vídeo de un aficionado en Youtube sobre una discoteca de Ibiza ha llegado a verse más de 800.000 veces en poco más de un año. Si comparamos su difusión con las cifras de Fitur es evidente que algo tiene que cambiar en la promoción turística de Administraciones y empresas que se lleva a cabo actualmente.

Habría ya que tomar ejemplo de algunas empresas privadas ligadas al sector turístico. Es el caso de las compañías de vuelos baratos, los hoteles, u otros establecimientos turísticos. El papel de Internet en al comercialización directa de vuelos, o en la reserva de hoteles ha dado un vuelco muy significativo a las pautas de comercialización vigentes a penas hace tres años. Este es el plazo que probablemente tienen las Administraciones para no quedarse fuera del mercado.

Con un agravante adicional como decíamos derivado de la nueva situación del sector inmobiliario español. En los últimos años se ha echado en falta una mayor beligerancia a la hora de defender la imagen exterior de nuestra oferta. Se han vendido viviendas fuera de España en un contexto en el que mediáticamente las campañas de descrédito se sucedían de forma reiterada en todos los medios (ejemplo Reino Unido). Sin duda, no es Fitur el medio que puede contrarrestar estas campañas y todo parece que un plan de marketing exterior efectivo es a todas luces necesario.

Por último, si el contraargumento es recabar la atención de los mayoristas, ahí es dónde duele. Internet ha dado paso a un nuevo modelo en el que el usuario acapara todo el poder. Los usuarios buscan y contratan directamente en cuestión de minutos las ofertas de vuelos baratos más competitivas. Seguidamente eligen un hotel y valoran las opiniones de otros clientes a la hora de efectuar su selección. Al final reconstruyen un paquete a su medida y en el que la desintermediación es un hecho.

La promoción turística en España requiere de cambios acelerados y profundos al margen lo que hay hoy. Se ha creado una cultura y un conformismo que habrá que romper pese a que lo existente se ajuste a un marketing político que puede ser atractivo a sus responsable e impulsores.

Andrés Pedreño Muñoz
IEI