Imagen, ladrillo, nuevas tecnologías y economía del conocimiento
16 Marzo 2008
A continuación en esta entrada se reproduce el primero de dos artículos publicados por separado en el diario Información. El segundo puede encontrarse en Sector inmobiliario: soluciones al filo de la era del conocimiento.
Imagen, ladrillo, nuevas tecnologías y economía del conocimiento (1)
En España las cajas de ahorros y las organizaciones empresariales empiezan a alertar sobre la situación económica. Los responsables de la política económica no han sabido hacer frente a lo que parece ser lo que parece una hecatombe de las expectativas y la pasividad de medidas y actuaciones creíbles en el mercado es un hecho. Se esta creando un problema de entidad a partir de una situación que no era alarmante según los estudios más serios y creíbles.
Para hacer más compleja la situación de nuestra economía también cae en picado la imagen de España en el extranjero lo cual afecta muy negativamente a las expectativas de compra de viviendas por extranjeros: “En el exterior, España es casi un “hedge fund”: un fondo de alto riesgo inmobiliario. La economía española se asocia casi exclusivamente a la vivienda, a un abrupto final de la burbuja inmobiliaria. Y a menudo sin matices” (El País). Colaboran como propagadores activos la “cruzada de la prensa anglosajona” bancos de inversión, servicios de estudios, think tanks, universidades, analistas y firmas de inversión en los grandes centros financieros internacionales, citados en el mismo artículo…
Defender la imagen de España en el exterior
Vengo insistiendo en la importancia de este tema en artículos publicados en este mismo blog: “¿Invertir en imagen?” y “La imagen de España en el exterior“.
Pero en todo caso, de poco sirve una imagen ficticia o forzada artificialmente de España el exterior. Ha habido intentos de mejorar esa imagen sobre la base del éxito de algunas empresas españolas que han adquirido una auténtica dimensión global y eso es muy legítimo e inteligente. Pero me temo que esta vía será insuficiente en la coyuntura en la que nos vamos introduciendo progresivamente si no se adoptan medidas creíbles y de entidad. España tiene dos problemas, uno el modelo de crecimiento basado en el ladrillo el cual experimenta un notable agotamiento a largo plazo. Otro, una coyuntura que cada vez se vuelve más regresiva por la falta de beligerancia de señales convincentes de las autoridades gubernamentales. En ambos casos habrá que trabajar notablemente la imagen de España en el exterior.
España ya no es un país que pase desapercibido en el escenario internacional. Algunos prestigiosos economistas norteamericanos siguen con mucha atención el caso de España. Cito frecuentemente en mis artículos a los especialistas de la Wharton, los cuales hacen un seguimiento puntual de los grandes temas económicos de España y América Latina y sus empresas (en Universia-Knowledge@Wharton) . Además, hace ya algunos unos años, tuve la ocasión de comprobar el enorme interés de economistas del peso de Joseph Stiglitz y Oliver Blanchard (en Princeton y MIT, respectivamente) por el “caso español”, lo que me pareció realmente estimulante y encomiable.
Sin embargo este interés tiene su lado negativo, precisamente en estos momentos Oliver Blanchard señala sobre la economía española que: “Los motores del crecimiento de los últimos años, muy en particular la vivienda, se apagan con rapidez. El resultado más probable es un ajuste como el que ha sufrido Portugal. Me preocupa más una desaceleración prolongada que un desplome rápido“.
Y no son opiniones aisladas, un buen número de especialistas de muy diferentes ámbitos tienen una visión negativa sobre la economía española en estos momentos, por ejemplo: Desmond Lachman, del American Enterprise, Ewen Cameron Watt, presidente del fondo BlackRock en Nueva York, analistas de S&P, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Citigroup, Deutsche Bank….
En el trasfondo de todas estas opiniones hay denominadores comunes: desde los factores psicológicos que van determinado la crisis de liquidez bancaria, hasta la formación de unas progresivas expectativas negativas sobre el consumo o la inversión. Y en estas visiones también hay una constante: un fuerte crecimiento económico español excesivamente polarizado en los últimos años en el sector inmobiliario y sin muchas alternativas en sectores de futuro.
Vengo insistiendo que pese a todos los beneficios de la expansión inmobiliaria de estos últimos años era necesario hacer apuestas decididas hacia la sociedad del conocimiento. Hubiera sido ideal hacerlo en años de “vacas gordas” en los que, sin problemas de destrucción de empleo y en previsión de la insostenibilidad de un modelo de crecimiento constructivo de más de 800.000 viviendas /año acompañado de fuertes alzas en los precios, era más facil trabajar en favor de la sociedad del conocimiento. Recuerdo el artículo Los riesgos de no diseñar políticas anticipativas.
Conocimiento a medio y largo plazo
A corto plazo España necesita relanzar su apuesta por las Nuevas Tecnologías, liderando un mercado al que ya ha llegado con éxito en otros sectores, y también necesita abrirse a otros campos como la biotecnología y la nanotecnología. Necesita, al igual que lo han hecho algunos países –incluidos la India y China-, fortalecer su capital humano en Ciencias e Ingenierías, pero asegurando que el sistema público y privado es capaz a corto y medio plazo de desarrollar alternativas productivas para absorber este tipo de empleo.
No hay dudas de que la economía del conocimiento es la apuesta a medio y largo plazo. Diseñar planes ambiciosos para acelerar el desarrollo de la misma no es “una” opción es sencillamente la única opción urgente e imprescindible para un país como España.
En Nuevas Tecnologías de la Información, España dispone de recursos y potencialidades, pero no cuenta con estrategias válidas en un escenario en el que ya hay empresas consolidadas y actividades “maduras”, tras el concurso de muy pocos años de existencia. Hay que “refundar” el sector desde nuevas perspectivas, olvidando la estela del fracaso de las punto.com de sus incicios -hace unos ocho años- y dirigiéndolo con nuevos bríos hacia campos de claro potencial desarrollo en la actualidad. Al respecto es altamente significativo que Google –con la información privilegiada más importante del mundo- apueste por centros en países como Argentina o Brasil y, sin embargo, en España esté vacante desde hace unos meses la dirección general de la compañía (con unas competencias más bien comerciales).
Pero la economía del conocimiento no es algo que se pueda improvisar en el corto plazo. Por esta razón se tendrán que hacer importantes esfuerzos en sacar al sector inmobiliario de la grave situación a la que se dirige.
Este artículo continua en Sector inmobiliario: soluciones al filo de la sociedad del conocimiento.
Andrés Pedreño Muñoz
IEI
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hola, mi nombre es maria y me dejaron de tarea llevar un articulo de la tecnologia pero no se k llevar ,lo k pasa es k tengo k escribir lo bueno y lo malo del articulo k elija