jump to navigation

Internet y el desarrollo de la sociedad de la información en España
6 Abril 2008

Sin duda el crecimiento de Internet se nota. En el mundo se estima que ya hay más de 1.300 millones de internautas y en España, según estadísticas homologadas internacionalmente, en julio de 2007 la cifra era de casi 23 millones de usuarios (exactamente 22.843.915) con una penetración en la población total del 56,5 %. (datos de Nielsen); cifra muy similar a la media de la UE (55,7%); además, el acceso a través de banda ancha, pese a los precios altos que soportamos supera ya los 7,5 millones de conexiones (datos CMT). Son buenas noticias para los muchos emprendedores que hacen esfuerzos para hacerse un hueco en este mercado y un aviso a los gobiernos que quizás no están prestando la atención debida a un sector en alza y realmente estratégico.

Más bien al contrario, todavía hay políticas que recuerdan algunos errores cometidos hace unos años; por ejemplo, cuando se restringía la venta de dominios, algo que sólo hacían Bolivia y España en todo el mundo. Hoy, aunque con mayor complicidad internacional en las carencias, en España hay asignaturas pendientes en materia de precios de la banda ancha, canon digital, redes inalámbricas, desarrollo de la cultura tecnológica, o insuficiencia de políticas educativas específicas que no están a la altura de un país que sería deseable que estuviera entre los que lideran en Europa la sociedad de la información. Quizás esto venga compensado con una Ley de la Administración Electrónica, que ojalá contribuya a modernizar los servicios públicos y hacerlos realidad a través de Internet de una forma fácil, ágil y cómoda.

Internet es de los usuarios. Esta es la conclusión más clara a la que han llegado todos los especialistas. Y como simple usuario, debo confesar que me gustaría percibir Internet en la realidad española del día a día. Pero revelo que esa experiencia me deja frustrado bastante a menudo. Haré una pequeña lista de deseos o reflexiones que quizás contribuya a aclarar un poco lo que digo.

El interés político y el debate social

El interés político es fundamental. Más allá de ocasionales blogs políticos, me hubiera gustado que las políticas sobre Internet hubieran entrado de lleno en el debate electoral. Al margen del canon digital hay mucho que debatir… Y no se ha oído nada. Internet no parece estar en la agenda política de este país.

Como mínimo, y al margen de coyunturas electorales, el Gobierno debería mandar mensajes e imágenes a la pequeñas empresas, a los ciudadanos que equivalieran a un “¡eh la sociedad de la información es importante!”. Hace poco me señalaba Emilio Ontiveros, que había comentado con un destacado miembro del actual Gobierno lo importante de hacer gestos a modo de “guiños” a los ciudadanos. Me decía: “bastaría con que a la salida del Consejo de Ministros de los viernes, algunos ministros, incluso el Presidente salieran algunas veces con una portátil debajo del brazo” y me apostillaba: “aunque fuera de cartón”. Ciertamente pensé que no le faltaba razón y que los simbolismos y los “efectos demostración” son muy importantes en estos temas.

Y ya puestos quizás no fuera pedir mucho pensar… ¿en qué país estaríamos si el intenso y perdurable debate político y social en la asignatura “Educación para la ciudadanía” se trasladara a una asignatura sobre el uso de Internet como herramienta educativa? …y con ello la disponibilidad real y efectiva de ordenadores en las aulas de primaria y secundaria, formación de profesores, etc.. De darse esto, me atrevería a indicar a los empresarios que sería un buen indicador del menor impacto relativo que tendría la desaceleración inmobiliaria en nuestro país.

Internet en las empresas públicas

Las empresas públicas y determinados servicios públicos deberían ser modélicos en iniciativas que son baratas y fomentarían una rápida introducción y desarrollo de las nuevas tecnologías en nuestro país. Renfe, Paradores, Agencias estatales… entre otros, pecan de un conservadurismo y pasividad no aconsejable. Un viaje en tren desde Alicante a Madrid con una duración de unas tres horas y media si hubiera conexión a Internet, la productividad de algunos viajeros se incrementaría notablemente, daría una buena imagen de nosotros como país y fomentaría su uso entre la población. Si su implantación fuera compleja en la totalidad del trayecto, en el peor de los casos bastaría una conexión inalámbrica de unos minutos en la paradas contempladas. Lo peor es ver como pasan los años y nadie se calienta la cabeza con estas cosas.

Hasta hace bien poco en la Red de Paradores del Estado (excelentes lugares para reuniones de trabajo, offsites de empresas, etc) no había conexión a Internet. Incluso hoy, las grandes cadenas hoteleras en España siguen una política dispar en servicios y precios. En muchos hoteles el precio de conexión es de unos 25 euros diarios, trasladado al cliente un margen que multiplica por 100 el coste real del servicio. Algo realmente abusivo e inaceptable (ver también los hoteles e Internet).

La difusión de los servicios públicos

Todavía hoy algunos servicios de gran utilidad publica como la reciente y estrenada Agencia Estatal de Meteorología – antes el Instituto Nacional de Meteorología (INM)- la Dirección General de Tráfico (DGT), el Boletín Oficial del Estado (BOE) deberían facilitar al máximo su difusión entre los ciudadanos. Sería interesantísimo que en vez de aplicar políticas restrictivas se facilitará un sencillo código script para que los webmasters introdujeran en sus portales información sobre el tráfico, avisos meteorológicos urgentes (en diversos idiomas para ayudar a inmigrantes y residentes extranjeros en España), estado de las carreteras, etc.

Por el mismo motivo las normas y leyes de obligado cumplimiento para los ciudadanos, un Estado que hace un buen uso de las Nuevas Tecnologías debería facilitar al máximo su conocimiento y difusión. Aparte de la recomendación anterior, se debería permitir suscripciones vía correo electrónico por temas (convocatorias, ministerios), RSS, etc.

La lista de servicios podría hacerse muy amplia. Por ejemplo: ayudas a la vivienda, políticas de empleo, servicios a la inmigración (por cierto es sorprendente el importante uso que la inmigración hace de Internet, especialmente la procedente de América Latina), incluso trámites para crear una empresa, o para solicitar cualquier cosa.

El correo electrónico, el pishing, el spam

Todos los días, recibo como la mayoría de los ciudadanos varios mensajes tipo phising (intentos de fraude para manipular cuentas bancarias, tarjetas, etc.). Sería deseable que la diligencia y severidad judicial que se aplica a individuos que descargan una película o algunas canciones se orientara a la coordinación internacional para la persecución de estas mafias que parecen campar a sus anchas, a juzgar por su reiteración y tranquilidad con la que siguen enviándome los mensajes. Leí en la prensa la puesta en marcha de un centro desde León cuya misión será “prevenir y dar respuesta a incidentes relativos a la seguridad”. Esta iniciativa se toma tras multiplicarse los intentos de phising por 35, pasando de 33 en 2004 a 1184 en 2006. No puede hablarse de diligencia, ni mucho menos. Tampoco he leído ninguna noticia que se haga eco de resultados en esta dirección; sin embargo, raro es la semana que no veo en la prensa alguna noticia que da cuenta como el peso de la ley cae ante algún ciudadano acusado de bajarse películas o canciones.

No quisiera dar la sensación de que en España no hay buenas prácticas en Internet. Las hay excelentes. Desde acceder a los datos útiles para tu declaración de la renta hasta la solicitud de un talonario de recetas médicas en MUFACE, pasando por la magnífica base de datos del Catastro de la Propiedad.

Lo que pretendo señalar es que para el desarrollo de la sociedad de la información en España sería importante -aparte de un conjunto de políticas reiteradamente señaladas (educación, precios conexión, propiedad intelectual etc)-, apoyar iniciativas fácilmente percibidas por los ciudadanos, esto es, un contagio de la utilidad de Internet en la vida diaria.

Y es que, lo que perciben los usuarios en Internet no son políticas abstractas, sino servicios y utilidades que los ciudadanos aprecian con claridad, aunque sea a través de terceros (aspecto importante de cara a la alfabetización). . España debería seguir ese camino, por el bien de una industria cuyo desarrollo marcará en buen medida el bienestar del país.

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional - Universidad de Alicante

Temas relacionados con Internet y el desarrollo de la sociedad de la información en España:

  • Introducido en : General
  • Autor :articulos

Deja tu comentario...