Espacios competitivos en el marco de la globalización
4 Mayo 2008
La Fundación Ernest Lluch organizó el paso 25 de abril la I Jornada sobre el territorio con el título “Economía, societat i territori al País Valencia: un espai de Risc?”. La iniciativa contó con la participación de expertos como Vicent Soler, Carlos Gómez Gil. Jorge Olcina, Fernando Vera, Manuel Alcaraz, Joan Romero, Salvador Salort, José María Perea (a través del Club diario Información) y yo mismo.
La mesa redonda de la tarde en la que participé propició un interesante e improvisado encuentro entre los participantes con un “feedback” muy valioso. Animado por los organizadores a publicar el contenido de algunas ideas que expuse en mi intervención, hoy domingo se publica este artículo en el diario Información con el título: Reflexiones sobre Alicante, su economía, sociedad y territorio. En este blog quisiera extenderlo hacia las reflexiones que me suscitaron las intervenciones de los allí presentes.
Concienciación social y riesgos
Mi primera reflexión es la relativa al grado de conciencia de la sociedad española de la importancia del territorio como un activo económico de primer orden en el marco actual de la globalización. Y lo es porque nunca ha sido tan bajo; esto es realmente sorprendente a la luz del grado de implicación de nuestro modelo económico actual con el territorio, excesivamente orientado y determinado por el sector inmobiliario.
De aquí surgen riesgos importantes derivados de nuestra escasa capacidad de identificar nuestras mayores potencialidades. La improvisación o las demandas a corto pueden llevarnos a canalizar el uso del territorio a fines secundarios, incapaces de generar el valor añadido que nuestra sociedad y economía avanzada exigirá en los próximos años..
Repetiré mil veces que la cuarta provincia en PIB total de la octava potencia económica del mundo debe ser exigente y ambiciosa en el uso de su territorio, y en explotar todas sus potencialidades. No hacerlo es sencillamente situarse cada vez más en desventaja en el exigente marco de la globalización. En esta, un gran número de regiones y países tratan de atraer y consolidar las actividades que generan mayor empleo y riqueza en sus territorios.
El potencial económico de Alicante, dentro del Eje Mediterráneo y en las inmediaciones del “diamante europeo español” (Madrid-Barcelona-Valencia), debe replantearse como objetivo prioritario explotar al máximo la competitividad de su territorio. Esto es, diseñar un espacio competitivo a escala europea y en el exigente marco de la globalización.
En este contexto de la globalización, los nuevos países emergentes en Asia, América o Europa están haciendo apuestas ambiciosas e inteligentes. Esto no debería pasar desapercibido para nuestra sociedad (empresas, universidades, administraciones, instituciones en general…) dado que, de no reclamar un territorio altamente competitivo, estaríamos asumiendo a largo plazo un modelo secundario, lejano a las fuerzas que a buen seguro protagonizarán el crecimiento económico en los próximos años.
Necesidad de espacios competitivos en la era de la globalización
Sostenemos frecuentemente que la globalización exige empresas altamente competitivas, sectores competitivos, universidades y formación competitiva, etc. Pero casi nunca se habla de la “competitividad de nuestro territorio”. Y ciertamente los territorios compiten entre sí y esto es más cierto conforme las barreras del espacio se debilitan (vuelos baratos, AVE, Internet, modernas telecomunicaciones).
Hoy se ve con normalidad que la India sea el primer productor mundial de software. O que China haya abandonado su estrategia de “salarios baratos” para apostar en centros competitivos a nivel mundial orientados a través de la Ciencia y la Tecnología. Incluso la sociedad norteamericana, pese a sus santuarios de tecnología, alerte a su gobierno sobre los riesgos de la pérdida de la hegemonía de los Estados Unidos en el mundo a favor de terceros países. Detrás de estos resultados hay siempre una apuesta por el desarrollo y puesta en valor de determinados espacios altamente competitivos a nivel mundial.
A corto plazo el modelo económico alicantino tendrá que coger el toro por los cuernos y trabajar todo lo que puede dar de sí el modelo inmobiliario. Vengo insistiendo en que tan inconsistente era el triunfalismo de hace meses como el pesimismo y dramatismo actual. Pero de este tema ya hemos hablado en esta misma sección.
A largo plazo el modelo de Alicante deberá evolucionar hacia la economía del conocimiento, y hacerlo además aprovechando las mismas bases que se han creado en el sector inmobiliario en los últimos años. ¿qué implicaciones tiene esto para nuestro territorio? Diría que bastantes y muy relevantes.
Insisto en que el coste de oportunidad de actuar pasivamente es importante. Que no seamos capaces de identificar con claridad las exigencias de la globalización y la necesidad de hacer nuestro territorio altamente competitivo es un riesgo realmente importante para variables relacionadas con el crecimiento, el empleo, la riqueza, la sostenibilidad del modelo, la capacidad de protagonizar los cambios, etc.
Algunas ideas que se están esbozando en el ámbito internacional deberían ser tenidas en cuenta. El I+D territorial o incluso el I+D inmobiliario –términos desarrollados por Alfonso Vegara recientemente, deben abrirse paso en el modelo alicantino –la cuarta provincia en PIB de la octava potencia- máxime si admitimos que Alicante ha trabajado poco por la “inteligencia de su territorio” en un marco de exigencias globalizadoras donde cada vez más la inteligencia del territorio crece a merced de las infraestructuras, los servicios especializados, los enclaves logísticos, sus comunicaciones, sus atractivos, etc. Hay que saber jugar bien estas bazas.
Quedó patente en el encuentro de esta Jornada Ernest Lluch que Alicante padece una alta fragmentación en su política territorial. Actuaciones inconexas, aisladas, faltas de entidad en el exigente marco de la globalización, etc. Asignaturas pendientes importantes: carencia de capitalidad y economías de escala en los servicios, escaso apoyo a las propias tendencias del mercado (el Parque Industrial de Elche es la excepción), escasa coordinación de las políticas locales, etc. etc.
Vivimos con las practicas que han estado vigentes en los últimos 40 años. Y sin embargo, la entidad de los cambios en el mundo nos impone reflexionar y buscar soluciones.. Pasar de las quejas a las propuestas.
Andrés Pedreño Muñoz
IEI
