Un eje para el futuro
20 Mayo 2008
Publicado en el Diadrio Información con el título: Un eje imprescindible: Alicante y Elche.
La noticia de que la Generalitat recupera el proyecto del eje Alicante – Elche es una excelente noticia. Quizás debamos expresar el deseo de que esta vez, a través de una estructura lineal, triangular o cualquier otra sofisticada figura geométrica, vaya realmente en serio.
Algunos pensarán que, si lleváramos quince años desarrollando este eje, hoy tendríamos una economía terciaria más diversificada, avanzada y enfocada hacia el conocimiento, constituyendo una verdadera alternativa al empuje del sector inmobiliario hoy debilitado. Pero lamentarnos no sirve para nada, es más útil pensar en clave de futuro.
Felicitemos pues al Consell por la iniciativa y animemos a las partes implicadas (ayuntamientos, empresarios, instituciones, etc) para que tomen conciencia de que este no es sólo un proyecto absolutamente clave para la provincia, sino que, bien orientado, lo será a buen seguro también para la Comunidad Autónoma y España, e incluso, concurriendo determinadas circunstancias, lo sería a escala europea.
Por qué hemos vivido sin el eje Alicante – Elche
La respuesta es obvia y es reconocida por todos. La coyuntura internacional y nacional (tipos de interés bajos, expansión económica, inmigración, vuelos baratos…) han impulsado un fuerte crecimiento del sector inmobiliario, motor de la economía provincial en su conjunto. Este factor ha hecho muy fácil nuestra estrategia de crecimiento en los últimos años. Pero no hay que confundirse, basta recordar las sombrías expectativas de las que partíamos a principios de los noventa: un modelo económico alicantino agotado (debilidad industrial y exportadora, escasa terciarización, fragmentación territorial, etc.) y con pobres expectativas.
¿Pero realmente hemos vivido sin el eje? La respuesta, en términos de mercado es no. El mercado ha cumplido. Efectivamente, la demanda privada sí ha respaldado esta idea que surgió a principios de los noventa. Basta con dar un paseo -o conocer algunos datos básicos- por el Parque Industrial de Elche para darse cuenta de la entidad de la demanda provincial y nacional de un espacio de estas características.
El Parque Industrial de Elche ha experimentado un impresionante desarrollo, y esto sin el respaldo de muchas de las actuaciones públicas que acompañaban al proyecto original: infraestructuras (alguna realizada a posteriori), equipamientos, city marketing, valor del enclave como resultado de una actuación emblemática a nivel regional, etc. etc. En conclusión, la demanda, el mercado, estaba ahí. La dirección era, es y será la correcta.
Espacios competitivos en la era del conocimiento y la globalización
Lo único que ha cambiado en estos últimos quince años es que la necesidad de plantear espacios competitivos a escala local, nacional o internacional quizás se ha multiplicado por veinte. Antes era algo así como una anticipación relativamente “visionaria” de un grupo de empresarios, universitarios y algunos agentes políticos y sociales. Hoy es una imperiosa necesidad, una tabla de supervivencia si se desea estar en la liga de los grandes.
Y es que en el horizonte del largo plazo sólo aquellas regiones y países que sepan interpretar correctamente las claves de la sociedad de la información y del conocimiento y sus respuestas a través de espacios competitivos a escala mundial, serán jugadores de la champion league o al menos en las “primeras divisiones” en la economía global.
La provincia de Alicante es la cuarta provincia en población y PIB total de España, esa España en la que los políticos no se cansan de repetir que es la “octava potencia económica del mundo”. A esa escala, una economía avanzada exige de un territorio bien estructurado y con roles diferentes que sean significativos a nivel mundial. Dicho en otros términos, España, dentro de Europa tiene que dar cabida a ofertas territoriales competitivas (a esto me he referido en mi artículo anterior).
Necesidad de una apuesta ambiciosa
De aquí surge un elemento esencial para los planificadores que retomen este proyecto: ambición y amplitud de miras a la hora de ejecutar esta apuesta. Hay algunas razones para pensar así. Por una parte, hay vecinos nuevos competidores dispuestos a trabajar en esta dirección.
Por ejemplo, Murcia se ha convertido en los últimos años en un dinámico competidor dentro del eje mediterráneo. Entre otras actuaciones previstas, algunos de sus proyectos, si se llevan a cabo según los planteamientos anunciados, se pueden convertir en serios referentes europeos incluso internacionales.
Málaga aspira a convertirse, dentro de un modelo caracterizado por su fuerte desarrollo turístico similar al de Alicante, en el “Silicon Valley europeo” (proyecto “Málaga Valley”), en línea con iniciativas que han triunfado en otras partes del mundo como las de Bangalore (India) o Taejon (Corea). Los empresarios de este sector y el ayuntamiento están decididamente por la labor. El entorno lúdico de la Costa del Sol no se ve como un problema sino como un gran complemento y atractivo.
Esto es, dentro de unos años, habría que evitar hablar de “oportunidad perdida”. Además, dicho sin ningún afán localista, el eje Alicante – Elche y la economía de su entorno quizás cuenta con las mayores ventajas competitivas -a la hora de plantear la dimensión de su escala competitiva- dentro del eje mediterráneo español.
Hay potencialidades que aprovechar. Una idea sugerente desde una estrategia territorial europea es al triángulo Madrid- Barcelona- Valencia. Los espacios que están dentro o en las inmediaciones de los mismos tienen garantizado un rol importante, inducido por las propias fuerzas del mercado. Por ejemplo, en el mencionado diamante (término de Alfonso Vegara) Zaragoza esta llamada a convertirse uno de los principales centros logísticos de Europa. Ha sabido plantear inteligentemente su “rol” dentro del mencionado triángulo.
Alicante - Elche es uno de los espacios más relevantes y cercanos al indicado diamante español en Europa. Hay que saber aprovecharlo, hay que formular o diseñar un “rol” capaz de garantizar su “enganche”. En principio, las actuaciones territoriales de mayor éxito internacional están planteadas en la órbita de las grandes ciudades, pero nunca en el radio especulativo de las mismas. La inteligencia de algunos bancos y empresas a la hora de gestionar su patrimonio inmobiliario o de enfocar espacialmente su actividad nos debería dar mucha luz sobre este tema. Se están anticipando claramente a las nuevas reglas que van a regir en el futuro.
En el debate del agua, los ganadores indiscutibles serán aquellos países que inviertan en las tecnologías del agua. La solución de hoy será obsoleta mañana. Sin embargo, el conocimiento y desarrollo de las tecnologías del agua (a través de sus múltiples planteamientos) será permanentemente un activo económico de primer orden a nivel mundial y una industria muy potente para quienes sean capaces de desarrollarla. Será una apuesta ganadora hoy y mañana y de efectos inducidos realmente muy potentes.
Las tecnologías del agua, turismo, energía, construcción, vivienda, las nuevas tecnologías y los servicios especializados a pequeñas empresas en el campo de la sociedad de la información y las comunicaciones, los nuevos materiales, la biotecnología, nanotecnología … Estas y otros muchas requieren de espacios especializados capaces de concentrar “masas críticas” relevantes de empresas, servicios, emprendedores, capital humano, talentos…
Evitar la fragmentación y la dispersión de actuaciones
La fragmentación y la dispersión no son buenas consejeros. Hay que ser el mejor es algunas cosas puntualmente relevantes, con efectos multiplicadores y que se puedan plasmar en sectores y empresas con capacidad de liderazgo en el mercado, aunque sea en campos concretos y especializados.
En materia de inversiones públicas no es buena estrategia la dispersión. Hay que profundizar en las actuaciones. Es algo que ha brillado por su ausencia en los últimos años. Es difícil identificar un hilo conductor entre el potencial del Parque Industrial de Elche, los magníficos campus universitarios, la OAMI, IFEMA; la desalinizadora, la ciudad del cine, la casa del mediterráneo, el desarrollo urbanístico de la Playa de San Juan o el valor de los reconocimientos del “patrimonio de la humanidad de Elche” por citar algunos logros y desvelos.
Incluso el nuevo Aeropuerto, el AVE u otras grandes inversiones deberían enmarcarse en el contexto del desarrollo de una base económica en el entorno capaz de alcanzar una alta competitividad dentro de la sociedad del conocimiento y de la economía global.
Hace falta claramente un modelo consensuado que oriente y canalice esfuerzos ordenados y complementarios de las administraciones públicas. Algo coherente y ambicioso capaz de dar beneficios al país y que suscite apoyos entusiastas de todas las administraciones públicas sin excepción. Un proyecto capaz de traducirse en términos de crecimiento empresarial y competitividad sectorial a corto, medio y largo plazo. Y capaz de tirar de la economía.
Países tan distintos como Estados Unidos, Irlanda, países nórdicos, Corea, China, India… nos proporcionan pistas realmente interesantes. Pero puntualmente las buenas prácticas, los buenos ejemplos, están a la vuelta de la esquina. Hay que saber mirar.
Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional
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