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El hundimiento de expectativas de los consumidores y de las empresas
16 Junio 2008

Las expectativas de los agentes económicos (consumidores, empresas, inversores…) sobre la evolución económica futura tienen una importancia decisiva para el comportamiento, ajustes, resultados, etc del sistema económico de un país.

Esta ha sido una variable que, por el componente del factor humano implícito, ha llevado locos a los economistas. Aquellas concepciones que daban la mayor capacidad al mercado y a su mano invisible para ajustarse y garantizar por el mecanismo de los precios el equilibrio con pleno empleo, tuvieron en la crisis del 29 y en las contribuciones de Keynes y el keynesianismo un contrapunto importante que venía a subrayar la incapacidad del mercado de llevar el ajuste en la dirección apropiada. El mercado quedaba atrapado en una “trampa” sin posibilidad de que el mecanismo de los precios ejerciera la función que en teoría le correspondía.

La política gubernamental del gasto adquirió un protagonismo decisivo en las décadas siguientes, intentando aplicar de forma simplista y abusiva “la receta” keynesiana. Ante los fuertes procesos inflacionistas que se desencadenaron en muchos países y la falta de estabilidad del crecimiento, los economistas dieron con la teoría de las expectativas racionales, un primer cuerpo de desarrollos que reclamó con toda justicia la importancia que esta variable merece.

Las empresas, consumidores, trabajadores, etc. en los sesenta, setenta, ochenta… aprendieron a convivir con la inflación y sacarle todo el partido que podían. Ante las dinámicas inflacionistas los agentes económicos ajustaban anticipadamente los salarios y los precios de manera que esto alimentaba en sí mismo espirales inflacionistas. Los economistas aprendieron la lección, y las políticas económicas asumieron la necesidad prioritaria del crecimiento estable no inflacionista, desalentado a los agentes económicos a formar expectativas en torno a las alzas de precios Fuera de las tentaciones gubernamentales, la “profesionalización” y autonomía de los Bancos centrales fue un paso decisivo a la hora de explicar es crecimiento económico mundial relativamente estable de las últimas décadas.

Las expectativas y los agentes económicos hoy

Los más lógico es que en las dos últimas décadas los agentes económicos hayan seguido aprendiendo de las consecuencias que se derivan de las nuevas políticas económicas que emanan de los grandes bancos centrales y de los gobiernos. Los primeros absolutamente obsesionados con cualquier tensión inflacionista, incluso provocada exógenamente (petróleo, alimentos, etc.) y los segundos instalados en la ortodoxia del no intervencionismo y el ajuste presupuestario positivo.

La crisis actual se desencadena exógenamente, crisis de liquidez, hipoteca basura, etc. Empezando por loa bancos, la mayoría de los jóvenes directores de oficinas bancarias de hoy no ha vivido ninguna crisis, quizás hayan estado dando y estén dando unas señales equivocadas al resto de los agentes económicos de un país.

A esto se unen circunstancias como las de unos empresarios del sector inmobiliario haciendo declaraciones en Madrid hace poco anunciando que los precios de la vivienda descenderían más de un 30%. Si los consumidores son racionales no creo que haya un solo comprador que se mueva en el mercado a corto plazo. Amén de un consumo de vivienda basado históricamente en productos financieros a medida a muy largo plazo, bajos tipos de interés, tasaciones generosas e “hipotecas 100%”.

Por su parte, los vendedores han comprado suelo a unos precios que no pueden tolerar esas “rebajas”. Y los vendedores de segunda vivienda de segunda mano tienen muy asumido que los precios de la vivienda son rígidos a la baja. Así las cosas, podríamos esperar tranquilamente “siglos” a que se ajuste el mercado…

Y los más chocante del caso es que los ortodoxos de la política económica defendían hasta antesdeayer que los fundamentos del crecimiento de la demanda de vivienda en España eran reales y con un componente especulativo relativamente reducido. Y entonces, ¿por qué dejar que se hundan las expectativas?

De la situación actual, y confiando en que las elucubraciones de los economistas consigan clarificar pronto bajo qué patrón se comportan los agentes económicos, parece deducirse una cosa urgente: evitar que se hundan las expectativas con políticas gubernamentales muy activas.

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Internacional

Temas relacionados con las expectativas y la coyuntura actual de la economía española :

  • Introducido en : General
  • Autor :articulos

Un comentario en “El hundimiento de expectativas de los consumidores y de las empresas”

. techno - 21 Junio 2008

Propongo que, ante el aumento de los precios y los impuestos, y del de canon sobre productos que no son para consumo de música ni de literatura, etc.
Nuestra presión pacífica es:
Sólo utilizar lo que realmente necesitamos.
Que nos apetece una copa, NO.
Que nos apetece un paseo en coche, NO
Que queremos cambiar a otro piso mas grande, NO
Que queremos cambiar el coche viejo, NO
Que nos apetece fumar un cigarrillo, NO
Que nos apetece ir al futbol. NO
Que nos apetece ir a los toros. NO
Que nos apetece ir al cine o al teatro. NO
Que hay que ir a un concierto. NO
Que nos apetece casarnos. Ni locos!
Que el niño /niña quiere MP3, o MP4, ¿Y eto que é..?
Que la comunión del niño/ niña. NOOO!
Que vacaciones en la costa. NOOO!
Que la ropa que llevamos está desfasada. Es igual!
Que queremos un RELOJ. ¿para que?
Que queremos ADSL, si la mayoría la usan para gastar solo electricidad las 24 horas!
Que comprar un disco de música, Aprendemos a cantar!
Sólo el sexo (con la pareja y con preservativo puede ser gratis…)
La comida hace falta sólo para seguir vivos.
La bebida igual.
Andar a pié es barato (casi siempre).
Para que queremos pagar el gimnasio, si llegamos a la puerta en coche.
Después de un año de hacer ésto, aparte de lo que hemos ahorrado, quizá los precios habrán bajado….

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