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La economía residencial, un sencillo ejemplo de política activa
19 Octubre 2008

Resulta sorprendente la incapacidad para dar ideas y soluciones en la crisis actual. Como muestrario queda la sesuda observación de Bernanke arrastrando nuevamente a las bolsas internacionales hacia una caída en picado. Y eso que economistas como J. E. Stiglitz y Paul Krugman alertaban de la gran crisis de confianza que subyace detrás de toda esta situación que agravamos cada día con torpezas y más torpezas acumuladas.

Más allá de las urgentes e imprescindibles soluciones a la crisis financiera se pueden y se deben tomar iniciativas. Y en países como Estados Unidos y muy especialmente en España tendrían que centrarse en el sector inmobiliario. Esperar que se reactive la economía mundial, baje el euribor y se restaure la confianza interbancaria está muy bien. Pero todavía deberemos esperar para que los directores de oficinas llamen a sus clientes para ofrecerles hipotecas a tipos bajos y tasaciones atractivas y estos les respondan. Mientras tanto hay que apoyar al sector inmobiliario.

Todo puede sumar si las diferentes administraciones (estatales, autonómicas y locales) trabajan en una dirección correcta. Hay iniciativas de bajo coste y relativamente fáciles de instrumentar.

Tomemos como ejemplo el propio stock de viviendas y propietarios incrementado espectacularmente durante los últimos años. No sólo habría que pensar en el stock de viviendas sin vender sino en las vendidas. Un gran mercado de servicios para la economía de nuestro país, al tiempo que el mejor marketing potencial para nuestro sector inmobiliario.

Algo tan sencillo como reforzar la economía residencial. Esta se definiría como el conjunto de servicios reales y potenciales que pueden demandar los propietarios una vez adquirida su vivienda. La demanda potencial de estos servicios puede ser interesante en términos de creación de empleo y riqueza para un país. Sin embargo, adolece en la actualidad de problemas de calidad; y es uno de los factores que puede generar incluso una mala imagen tras la postventa, repercutiendo en un marketing negativo para la salida de stocks no vendidos y de freno a la aceleración de la futura y deseable recuperación del sector.

La economía residencial y demanda inmobiliaria pueden interactuar positivamente. A mayor número de propietarios de viviendas satisfechos (ingleses, irlandeses, alemanes, rusos…), mejor imagen internacional y más demanda potencial. Cuidar a nuestros residentes y propietarios no residentes como oro en paño. Hasta hace bien poco bastaban para vender a extranjeros las expectativas de revalorización de nuestras viviendas y las excelentes condiciones de financiación de los bancos. Hoy hay que hacer más.

Numerosas medidas pueden favorecer el desarrollo de una economía residencial de calidad, favoreciendo a las pequeñas empresas, la creación de empleos y una buena imagen turística y de nuestro propio mercado inmobiliario. Sin ánimo de improvisar excesivamente: promover la profesionalización y especialización en general, introducir regulaciones que corrijan abusos y servicios de baja calidad y potenciar la defensa del consumidor, combatir la economía oculta, desarrollar servicios multilingües, apoyar buenas practicas, respaldar las nuevas tecnologías y desarrollo domótico residencial (ej. control y la seguridad de la vivienda a distancia), gestión eficiente del alquiler, gestión online de la vivienda y comunidades de propietarios virtuales, fomento de pequeñas inversiones para incremento del valor de la vivienda…

La economía residencial es un minúsculo ejemplo de las muchas medidas e iniciativas para apoyar el sector inmobiliario (algunas de ellas publicadas con anterioridad en estas páginas).

Habría que recordar aquello de sí, se puede …se debe.

  • Introducido en : General
  • Autor :articulos

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