Globalización y relevancia territorial
2 Noviembre 2008
Los estudiosos de la economía alicantina han sido testigos en los últimos años de su capacidad para superar cambios importantes. De hecho, actualmente queda poco de aquella economía alicantina de los años sesenta y setenta.La provincia alicantina ha demostrado sobradamente que su capacidad empresarial es uno de sus principales activos y ha sido diestra a la hora de encontrar nuevas vías a las que afianzarse para proseguir su crecimiento. Actualmente, con la crisis inmobiliaria y la globalización, debe enfrentarse nuevamente a cambios y retos importantes. Se podría decir que el caso alicantino puede ser un ejemplo muy característico y representativo de otros muchos espacios españoles y europeos que deben enfrentarse a las exigencias de la globalización. Esta última impone cambios orientados a incrementar su relevancia territorial.
La escala, el tamaño es importante en la era de la globalización
Aunque hay otros problemas cuya entidad no quisiera ni mucho menos encubrir, sí hay un cierto dilema en cuanto al alcance o ambición del modelo alicantino. La globalización, el marco de la Unión Europea, muy especialmente el tamaño de los nuevos países emergentes, le confiere a la escala un componente estratégico de primera magnitud. Al respecto, Alicante debería aspirar a ser referente territorial europeo –al igual que Valencia- y dejar de ser concebida como una provincia “mediana” en nuestro entorno económico y político. Como espacio económico supera a todas las provincias que ostentan capitalidad de Comunidad Autónoma, con la excepción de Madrid, Barcelona y Valencia.
Al igual, que hoy vemos que España reivindica su peso e influencia entre los países más poderosos económicamente. Alicante debería reivindicar –en el marco de la Comunidad Valenciana- su peso estatal. El peso económico y demográfico de Alicante le permite disputar a muchas capitalidades de Comunidades Autónomas un protagonismo locacional muy relevante en términos de atracción y generación de riqueza económica.
Si aceptamos estas premisas esto tiene importancia a efectos de nuestro aeropuerto, nuestra política tecnológica, nuestra oferta urbana y el desarrollo de servicios especializados, la actividad financiera…
Alicante en la encrucijada
La provincia de Alicante vuelve a sentir otra crisis de modelo. En este debe enfrentarse a las exidencias de la globalización y de nuestra plena integración en la una Europa que incremeta su tamaño de forma contínua. Podría decirse que está en la encrucijada a la hora de tomar una serie de decisiones relevantes:
Una débil capitalidad, escaso desarrollo de servicios avanzados. Hoy es una cuestión de tamaño lo que explica la captación y desarrollo de servicios especializados avanzados. Para esto hay que “vender” en el exterior no solo la provincia sino el peso conjunto de Alicante y Elche (medio millón de habitantes, tres universidades, uno de los aeropuertos más importantes en tráfico aéreo internacional, oferta educativa y sanitaria importante, unos de los principales parques industriales del mediterráneo, etc.). Esto es importante, puesto que las ciudades desempeñan un papel clave. Alicante y Elche por separado no son capaces de entrar en el tamaño “visible” a una escala global. Aunque su gestión política y administrativa sea independiente, su venta, su marketing debería ser conjunto en beneficio de ambas ciudades y de una provincia que necesita ser vista en consonancia con el peso total de su PIB, su población y su crecimiento.
Consolidar el el futuro su potencial inmobiliario y turístico. La actual crisis debe aprovecharse para darle entidad tecnológica al sector de la construcción y configurarlo como referente europeo. En el futuro inmediato habrá que empezar a construir de otra forma y la credibilidad exterior también potenciará la salida de nuestros productos (venta de viviendas y exportación de nuestra actividad constructora e inmobiliaria). Esa entidad tecnológica también deberá ser visible y relevante no sólo en términos regionales o nacionales, sino hay que insistir, europeos. De lo contrario servirá de poco.
Un centro financiero natural. Así las cosas parecería relevante, tal como se ha señalado acertadamente estos días que Alicante se potenciara como centro financiero, siguiendo el modelo ya existente en muchos países de separar los centros financieros de los políticos. En los últimos años, Alicante se ha consolidado como un “centro natural” financiero interterritorial que cubre comunidades como Murcia, Baleares, Cataluña y la propia Comunidad Valenciana. La actual crisis financiera impondrá aumentar estratégicamente esta escala territorial y consolidar su posición como uno de los principales centos financieros junto Madrid y Barcelona. Al respecto, Alicante esta mejor posicionado que Valencia para llevar a cabo este objetivo, dado que es espacio alicantino es “más neutral” desde un punto político, a la hora de protagonizar con éxito potenciales fusiones interegionales.
En esta encrucijada, en estos retos, es fundamental para Alicante que la propia Comunidad Valenciana la considere estratégicamente como cuarta provincia española en términos demográficos y económicos. Esto es, que haga valer su peso en España. Y es que una Comunidad que ostente la tercera y cuarta provincia debería acaparar un liderazgo territorial decisivo dentro de la “Gran Diagonal europea” (una vez desplazada la relevancia del eje del mediterráneo español) y su potencial para vertebrar riqueza en España y en Europa.
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Uff… ¿seguro que Alicante puede disputar a Valencia el centro financiero de la comunidad? Yo creo que no:
- Valencia tiene universidad decenas de años antes que se pusiera la primera piedra de la de alicante
- En Valencia están las sedes de muy importantes empresas destacadas a nivel nacional e internacional (desde Mercadona, pasando por Banco valencia, Bancaja, Caja Rural, el puerto de Valencia)
- Hay multinacionales (Ford, entre otras como Deloitte etc)
- Hay Burguesía generaciones antes que la hubo en Alicante
- Hay oportunidades de ascenso y desarrollo profesional que atraen a ejecutivos valiosos y los retienen
Con todo que Valencia es una ciudad infinitamente más incompleta como polo atractor de profesionales que Barcelona o Madrid, es lo suficientemente atractiva para retener y atraer a cierto volumen de ellos.
Alicante tiene un turismo lowcost, Valencia está cultivando un turismo internacional cultural y arquitectónico (además de relacionado con eventos).
Y no hay más que darse una vuelta por valencia para ver que la arquitectura allí estaba cuidada al menos medio siglo antes que en Alicante.
En fin. Que tres universidades con 25 años la que más no son la clave de nada. Y todo nuestro poderío industrial se está hundiendo con el ladrillo, por lo que ha sido más ocasional y oportunista que fruto de una burguesía con tradición empresarial. Se ha sido tan valiente como oportunista y al desaparecer las oportunidades más fáciles no hay una tradición empresarial al estilo de las de Barcelona o (a menor nivel) Valencia que sustente la economía de la zona.
¿Que de todas las provincias el turismo y el peso de la industria nos ha situado en un buen lugar a nivel de PIB? Sí, eso es genial. Pero no es ni un modelo consolidado dentro de la zona (al calor del nogocio fácil y buscando siempre la ventaja en costes - ser los más baratos- como única ventaja competitiva), ni algo que esté enraizado en una zona donde faltan generaciones de universitarios (la mejor formación lleva pocos años a disposición de la zona).
En fin. No soy ni de lejos tan optimista como para pensar que con la que está cayendo y va a caer Alicante pueda reclamar un posición destacada en nada y menos frente a Valencia.
Estos brindis al sol ocultan una realidad industrial y financiera bien dolorosa, y distraen al público de la realidad. Y sin tener una buena conciencia de la realidad difícilmente se va a poder mejorar.
Creo que el Sr. Pedreño, en ningún caso habla de disputar nada en los términos que usted lo plantea. En concreto dice que el “espacio alicantino es “más neutral” desde un punto político, a la hora de protagonizar con éxito potenciales fusiones interegionales”. Es evidente que una Caja como la CAM está en mejor situación o le sería más fácil invitar a otras cajas de otras Comunidades Autónomas a un centro financiero territorial más “neutral” y con tradición histórica por haberlo hecho con anterioridad (con Murcia, Baleares, etc.) que a Bancaja. Quizás hacerlo en Valencia (que competiría con Madrid y Barcelona, ambos centros financieros de entidad), sería menos atractivo para otras cajas más pequeñas.
Valencia podría tener dos centros financieros uno de carácter regional: Valencia (con Bancaja) y otro interterritorial español (con la CAM). De no hacerlo así, cuando pasen pocos años Madrid y o Barcelona podrían acabar siendo absorbidos por Madrid (Caja Madrid) o Barcelona (La Caixa)…
Por lo demás, aporta usted excelentes argumentos para justificar que Alicante bien merece una opción de entidad ante el desequilibrio que plantean tantas alternativas y potencialidades para Valencia y tantas debilidades y amenazas para Alicante. Por ejemplo, es una suerte que Valencia, tal como usted indica, pueda ostentar que “está cultivando un turismo internacional cultural y arquitectónico (además de relacionado con eventos)”, financiado públicamente con los impuestos de todos. Alicante a una escala, un poco más baja (la cuarta provincia en PIB y en población), también merece alguna oportunidad.
Insisto que en términos económicos y demográficos, estamos hablando de la tercera (Valencia) y cuarta provincia (Alicante) de España. En este marco, dejar Alicante frente a la alternativa de las low cost, el turismo y el descalabro constructor -sin alternativas- parecería bastante injusto o insolidario regionalmente hablando ¿no cree?
Un empresario alicantino