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Plan de choque para el sector inmobiliario
16 Noviembre 2008

Nuestra economía actualmente es muy dependiente de la actividad constructora y los servicios inmobiliarios y con ello, el conjunto del sistema ha incrementado su vulnerabilidad. La reciente cifra de paro viene a poner de relieve el fortísimo impacto en la economía real de los acontecido en los últimos meses. Los ciudadanos y las empresas se han hecho extremadamente conservadores a la hora de invertir y consumir, agravando la situación y evidenciando que el problema de la restauración de la confianza en los consumidores y empresarios no va a ser fácil en las coyunturas que se avecinan.

Uno de los problemas de la falta de efectividad del Plan Paulson en los Estados Unidos fue no acometer el problema en sus orígenes (las subprime y los problemas del sector inmobiliario). Quizás los responsables de la política económica en España deberían tomar nota y ser más diligentes a la hora de atajar el problema en origen. Esto es, por una vez, sería oportuno diseñar un plan de choque para el sector inmobiliario que tuviera la entidad debida. Con toda claridad: antes pasarse antes que quedarse corto.

Los problemas para 2009

Si finalmente las últimas medidas europeas y españolas lograran restablecer la confianza en el sistema financiero y las empresas y familias obtuvieran facilidades para acceder a los créditos, todavía habría que resolver algunos problemas potencialmente graves durante 2009.

Para empezar la política monetaria europea parece tomarse con calma la reducción del euribor, aunque las predicciones apuntas a bajadas muy sustanciales. Esto quiere decir que las familias apenas notarían en los primeros meses los beneficios de estas bajadas, traducidos en ofertas atractivas para suscribir hipotecas. Únase la sensación de inseguridad, para las propias familias, que representan las continuas noticias diarias sobre ajustes de plantillas y reducciones de empleo. Pero lo peor para el sector inmobiliario, no obstante, quizás sea que la mayor parte de los compradores potenciales puede llegar a pensar que en esta coyuntura los precios de los inmuebles bajarán sustancialmente y retraer o aplazar sus planes de compra.

La situación que ya se percibe resulta bastante preocupante y justificaría el mencionado plan de choque para el sector inmobiliario. Se necesitaría un plan ambicioso y concertado entre Gobierno, ICO y sistema crediticio que afrontara la situación con garantías y transmitiendo confianza al sistema.

Habría que evitar a toda costa que se dispare el índice de morosidad y con esto volviéramos a crear un segundo impacto, esta vez más concentrado en la economía española y volviendo a repercutir en la salud de nuestro sistema financiero, cuya solvencia en la crisis actual ha sido puesta de relieve internacionalmente.

Al parecer el Gobierno ya calibra medidas para ayudar a parados con sus hipotecas. Pero esta iniciativa aun siendo importante será insuficiente. Habrá que poner encima de la mesa relevantes incentivos fiscales (temporales, hasta que llegue el efecto de las bajadas del euribor) para que las familias lleguen a considerar que es interesante comprar vivienda en 2009, medidas que contrapesen las hipotéticas expectativas de bajada en los precios, en orden aprovechar rebajas fiscales temporales.

Paralelamente es imprescindible diseñar un conjunto de propuestas complementarias (evaluadas por empresarios y especialistas) que permitieran hacer transformar este sector a medio y largo plazo. Apuestas por la comercialización, la tecnología, la gestión a corto plazo del suelo (banca – empresas) y su revalorización en el mercado, la explotación de las nuevas tecnologías… Lo dicho, mejor pasarse que quedarse corto.

Temas relcionados con el sector inmobiliario y tratados con anterioridad